Concepción Operativa de Grupo y Psicoterapia Grupal Psicoanalítica Operativa

Rosa Gómez Esteban [1]

 “A Armando Bauleo,  mi querido maestro y amigo

    

I.- INTRODUCCIÓN

 Las prácticas grupales que se habían iniciado a principios del siglo XX experimentan un fuerte impulso después de la segunda guerra mundial, las numerosas neurosis traumáticas que se producen empiezan a ser tratadas con métodos grupales. De este modo, los psiquiatras militares, básicamente americanos e ingleses,  se hacen expertos en psicoterapia de grupo, alrededor de los años 50. En estas fechas, en Argentina, surgen  los grupos operativos, metodología grupal que se inscribe dentro de la psicoterapia  psicoanalítica del grupo y cuyo creador es Pichón Riviére. Esta metodología experimenta un fuerte desarrollo durante las dos décadas siguientes, coincidiendo con los cambios histórico – sociales que se estaban produciendo en ese país y, en un momento en que lo colectivo se consideraba un instrumento importante para el cambio (Buzzaqui, A.[2]).

Para contextuar esta metodología dentro del recorrido histórico de las prácticas grupales, habría que señalar dos ideas centrales que habían diferenciado estas prácticas. La primera se refiere a la concepción de grupo: “el grupo es algo más que la suma de los miembros” y, la segunda, señala la trascendencia de las relaciones afectivas en los grupos, relaciones transferenciales, por un lado, con el terapeuta y, por otra, laterales, con los otros miembros del grupo; estas relaciones transferenciales aumentan la complejidad del tratamiento.

 Respecto a la idea de que “el grupo es algo más que la suma de los individuos”, a riesgo de reiterarme, quiero parafrasear la definición de grupo de los primeros autores. Ya Durkheim, en el siglo XIX, plantea la hipótesis de una conciencia colectiva, de una “dinámica social” y define al “grupo social como algo más que la suma de los miembros”. En el siglo XX, Lewin[3] insiste en esta idea y define al “grupo como un conjunto de personas interdependientes, un todo cuyas propiedades son diferentes a la suma de las partes”. Este autor ya en 1944 crea el término "dinámica de grupos" al considerar al grupo como un todo dinámico sometido a la influencia de diversas fuerzas, producto de la relación de los deseos y defensas de sus miembros, que a su vez están en continuo cambio, siendo el cambio y la resistencia al mismo un aspecto esencial en la vida de los mismos.

 Dentro del campo de la clínica, Moreno[4] en 1934 crea la psicoterapia de grupo psicodramática, y señala que “El grupo tiene una estructura y que en él los pacientes son agentes terapéuticos unos de otros”. Asimismo que  “grupo significa estar juntos y que es algo más que la suma de los individuos”. Esta hipótesis, a su vez, es planteada por Bion[5] dentro de la psicoterapia psicoanalítica, también expresa la misma idea “el grupo es algo más que la suma de los individuos”. Y  Foulkes[6], contemporáneo suyo, en 1940 reflexiona que “el grupo adquiere una entidad propia cuya resultante es independiente y mayor que la suma de las partes”.

 Respecto a la segunda idea, Freud[7] aunque nunca trabajó con grupos, desarrolló conceptos de gran utilidad para el campo de lo grupal. Plantea la hipótesis de que “en la esencia del alma colectiva hay relaciones amorosas, por un lado, el individuo se une por lazos libidinosos al jefe o a una idea y, por otro,  a los otros miembros de la comunidad, siendo los primeros  más significativos”. En su trabajo "Psicología de las masas y análisis del yo" del año 1921, propone que la psicología individual es, al mismo tiempo y desde el principio, psicología social, lo expresa del siguiente modo: "en la vida anímica individual aparece siempre integrado el otro como modelo, objeto, auxiliar o adversario".

 Esta idea también había sido señalada por Pratt en 1905. En los grupos que realizaba con pacientes crónicos observaba que los lazos emocionales que se establecían con el líder del grupo y entre los miembros influían de manera importante en el cumplimiento del tratamiento y en la evolución clínica. Este autor, pionero de la terapia de grupo en E.E.U.U., consolida su experiencia como uno de los ejes más importantes dentro de la Institución al ayudar a los pacientes a enfrentarse con  su enfermedad crónica. Esta misma hipótesis la plantea Cooley cuando define los grupos primarios, en contraposición a los secundarios, señalando que en los primarios, cuyo modelo es el grupo familiar, se dan lazos afectivos entre los miembros. Pagés también se interesa por la vida  afectiva de los grupos y por el surgimiento del líder en los mismos, considera que es el grupo quien determina la presencia del líder.

 

II.- PSICOTERAPIAS DE GRUPO PSICOANALÍTICAS

 

         Las corrientes psicodramáticas y psicoanalíticas entre los años 20 y los 50 experimentaron un gran desarrollo. Dentro de la teoría psicodramática, Moreno, en 1931, introduce el término psicoterapia de grupo y crea la Sociedad Americana de Psicoterapia de Grupo y Psicodrama, plantea que “la tarea de la psicoterapia de grupo era curar al grupo como un todo y al miembro individual  a través del grupo”. Y dentro de la teoría psicoanalítica, Slavson[8] crea en 1948 la Asociación Americana de Psicoterapia de Grupo,  afirma que sus grupos de 1934, “con la introducción del grupo pequeño”, constituyen el comienzo de la terapia de grupo. Estas dos principales asociaciones de terapeutas de grupo surgen después de la Segunda Guerra Mundial. La de Slavson, a su muerte, se abre e incluye terapeutas grupales de todas las orientaciones ideológicas, también psicodramatistas, constituyendo en 1974, la Asociación Internacional de Psicoterapia de Grupo, de la que fui miembro a través del Centro Internacional de Investigación en Psicología Grupal y Social y, posteriormente, socio individual durante años.

 Dentro de la Psicoterapia de Grupo Psicoanalítica surgen teorías y técnicas grupales que con una finalidad común, "la curación del individuo dentro del grupo”, presentan importantes diferencias en sus conceptos y nociones; por ejemplo, la función del terapeuta o coordinador dentro del grupo, su lugar como líder o no del mismo, su mayor o menor descentramiento del proceso, así como diversos métodos de trabajo que influyen en las relaciones transferenciales que se establecen dentro del campo grupal. El campo de la psicoterapia de grupo se polariza entre aquellos que se centran en el individuo dentro del grupo y los que enfocan al grupo como un todo. Es decir, aquellos que hacen “Psicoanálisis en Grupo” y los que trabajan con “Psicoanálisis del Grupo”. Los primeros analizan al individuo en el grupo, pero no tienen en cuenta la estructura del grupo como una entidad dinámica y no aprovechan las posibilidades nuevas que aporta este método de tratamiento. Los segundos, trabajan con lo grupal y lo individual, pudiéndose centrarse más en unos aspectos o en otros.

 Como representantes de la primera línea, que denominaremos "Psicoterapia psicoanalítica en grupo", se encuentran Simmel, Trigant Burrow (análisis en grupo), Adler (“el ser humano es un ser social”, hace grupos de terapia en 1921), Schilder[9] (realiza terapia de grupo con pacientes ambulatorios),  Wender (“el grupo manifiesta los afectos de la familia de origen”), Slavson[10] (pionero en la terapia de grupo con niños), Wolf y Schwartz (publican Psicoanálisis en grupos) , Stein (formación de residentes de  psiquiatría en Mt. Sinaí), Metzel (terapia de grupo con alcohólicos) y Glatzer (la neurosis de transferencia también se analiza en el grupo). Estos autores, en las décadas de los años veinte y treinta, interpretan al individuo en el grupo y son los primeros autores que utilizan conceptos y técnicas del Psicoanálisis para la comprensión de los grupos humanos. Introducen la interpretación en la situación colectiva, aplican al grupo el setting psicoanalítico y crean las condiciones para descentralizar la  coordinación y el liderazgo, hechos todos ellos muy importantes si recordamos el procedimiento sugestivo propio de las terapias por el grupo que se efectuaban hasta entonces.

Estas diferencias han originado diversas corrientes dentro de la psicoterapia de grupo que han apoyado una u otra línea de trabajo y mostrado la diversidad respecto a los diagnósticos susceptibles de tratamiento grupal, los criterios de selección, etc. Estas diferencias se observan en estas dos posturas enfrentadas: los autores que indican psicoterapia de grupo únicamente para pacientes neuróticos y excluyen la indicación de este tratamiento en la mayoría de las patologías, entre ellas, las psicosis; y otros, que la indican como tratamiento en cualquier enfermedad mental, excepto con pacientes en situaciones de crisis o grave riesgo para la vida.

Respecto a las discrepancias en la selección de los pacientes, unos  defienden la mayor homogeneidad posible, para que la interpretación de un paciente en el grupo sirva  al resto de los  integrantes y, sin embargo, otros apoyan la mayor heterogeneidad  en los diagnósticos, argumentando que la diversidad posibilita un mayor enriquecimiento de sus integrantes y mejores condiciones de elaboración por la multiplicidad de problemáticas y aportaciones de los diferentes miembros[11].

          Asimismo han surgido desacuerdos acerca de la interpretación o intervención del terapeuta, ya sea más centrada en el individuo, en el grupo o en ambos; diferencias en función de que los autores hagan una transpolación del Psicoanálisis individual a lo grupal o que desde un enfoque referencial psicoanalítico reivindiquen la propia especificidad del campo psicoterapéutico grupal. Las dos posiciones más diferenciadas serían aquellas que reconocen la estructuración inconsciente del psiquismo del sujeto y la posibilidad de analizarse en grupo y, las que, teniendo en cuenta el inconsciente individual, centran su interés en la dinámica grupal, en los efectos de la estructura grupal sobre los sujetos y muestran sus interrogantes acerca de a quién interpretar en los grupos[12], [13]. En mi trabajo grupal trato de aprovechar los factores terapéuticos específicos de la estructura grupal interviniendo sobre la dinámica grupal y los sujetos integrantes del grupo.

 Estos y otros elementos han ido diferenciando las complejas reflexiones acerca de la Psicoterapia de Grupo, tratando de superar los primeros momentos en los que se le hacía subsidiaria de la psicoterapia individual y, en función de esta idea, se indicaba tratamiento grupal, más por criterios económicos o por la alta demanda en los Servicios de Salud Mental Públicos que por criterios clínicos y psicopatológicos.

 

III.- PSICOTERAPIA PSICOANALÍTICA  “DEL” GRUPO

Sus principales representantes son, Taylor, Bion[14], Ezriel[15], y Foulkes[16] de la Escuela Inglesa. Pichón Riviére, Bauleo[17], Pampliega de Quiroga, Caparrós[18], Kesselman[19], Pavlosky y de Brasi, entre otros, de la Escuela Argentina de Psicoterapia Psicoanalítica de Grupo. Anzieu[20], Kaes[21], Pontalis y Bejarano[22], de la Escuela Francesa. Estos autores utilizan los instrumentos psicoanalíticos y se preocupan más del colectivo, del "plus" que supone el encuentro entre varias personas, por ello su interpretación va dirigida fundamentalmente al grupo.

En la Escuela Inglesa, Bion[23], es el primer psicoanalista que hace un psicoanálisis de los grupos o para los grupos, es quien inicia dentro del campo analítico la visión de un grupo como un todo. Define al grupo como una función o serie de funciones articuladas por un conjunto de individuos y señala que el grupo pone de manifiesto algo que no podría observarse de otra manera, que “el grupo es algo más que la suma de los individuos,” como ya hemos señalado. Observa en el grupo dos niveles de actividad, una racional, y, otra emocional, a la primera, la denomina “Grupo de trabajo” y, a la segunda, “Supuesto básico”.

 El grupo de trabajo tiene relación con las funciones yoicas, con lo consciente, su funcionamiento está relacionado con los objetivos del grupo. El supuesto básico interfiere con el anterior y se organiza por el clima emocional en el que participan todos los miembros del grupo, funcionamiento que les impulsa a tener el mismo tipo de fantasías. Describe tres tipos de supuestos básicos: “Dependencia, Apareamiento y Ataque - fuga”, cada uno de ellos con su líder. Por estos supuestos básicos va transitando el grupo, es una organización que muestra la modalidad de expresión de las fantasías de los miembros del grupo acerca del coordinador.

Foulkes[24] en 1940  crea la Psicoterapia Grupoanalítica, de la que dice que es una psicoterapia por el grupo y del grupo. Al  principio analiza al individuo en el grupo y en una segunda etapa considera al grupo como un todo  planteando ese enunciado tan conocido, "el individuo humano nunca está aislado, la psicoterapia de grupo le arranca de su red primaria familiar y le mezcla con otros, formando un campo de interacción en el que cada sujeto empieza de nuevo".

Para él, la tarea es hacer consciente lo inconsciente y la función del terapeuta es analizar las múltiples transferencias, de los pacientes al terapeuta, de los pacientes entre sí y de los pacientes hacia el grupo; el material producido es analizado por el propio grupo y la función que en un principio recae sobre el terapeuta, progresivamente se desplaza a todo el grupo. Foulkes hace una interpretación individual y grupal, procurando no atraer hacia su persona la transferencia sino referirla al grupo como totalidad; muestra su  desacuerdo en que sólo produzcan  cambios  las interpretaciones transferenciales, y  opina que no se debe centrar el trabajo en éstas ya que ello podría reforzar la neurosis.

            En la Escuela Francesa, Anzieu[25], Kaes[26], Pontalis y Bejarano[27], sin conocer a Bion y a Foulkes, también señalan que los psicoterapeutas grupales previos solamente habían hecho un psicoanálisis aplicado al grupo. Y consideran que ellos hacen un trabajo diferente al pensar el grupo como un espacio de descubrimiento de "las formaciones del inconsciente". De este modo, puntualizan que "el encuadre psicoanalítico debe favorecer la emergencia, la elaboración y la interpretación de las formaciones y de los procesos psíquicos imbricados en la situación de grupo". Esta corriente, desde un primer momento, se propone como uno de sus objetivos centrales, dar un estatuto psicoanalítico al trabajo con grupos. Desean investigar los mecanismos por los que el sujeto de su disciplina, el sujeto inconsciente, entra en “resonancia fantasmática“ y "hace grupo". Están interesados también en conocer cómo se articulan en los grupos, los organizadores subjetivos singulares, con los institucionales y sociales.

          Anzieu[28] plantea que “el grupo es un intermediario entre el  individuo y la sociedad”. Considera que los fenómenos grupales aparecen a partir de cuatro miembros”. Aporta el concepto de “grupalidad Psíquica”, o formaciones grupales del psiquismo,  y la “organización grupal interna del fantasma”. Se plantea que la resistencia al cambio en los  grupos se manifiesta por ansiedades depresivas y paranoides, a través, de la aparición de dos subgrupos. En este caso, el portavoz de la resistencia, es el líder del grupo, en la medida en que expresa la resistencia de los demás. La interpretación de estas resistencias permite que el grupo pase del narcisismo primario y de fusión con la madre, al acceso a la realidad y a lo simbólico con verdaderas relaciones de objeto. Insiste en que para trabajar el cambio no hay que actuar sobre las fuerzas  que faciliten el mismo, sino sobre las fuerzas que se oponen. Para facilitar el proceso de cambio dos cuestiones son importantes: la información y la participación en las decisiones (Anzieu[29]).

          Kaes[30] hipotetiza sobre la existencia de una homología entre la organización grupal interna del fantasma y la situación grupal. En ésta algunos miembros sirven a los otros como puntos de identificación y como soportes proyectivos, para su tópica subjetiva y sus pulsiones. Esta organización grupal interna del fantasma individual es lo que fundamenta la posibilidad del fenómeno de "resonancia fantasmática". Este autor crea la noción de "aparato psíquico grupal", construcción intermediaria que efectúan los miembros de un grupo sobre la base de dos organizadores: los grupos internos (psíquicos) y los modelos socioculturales.

Las corrientes grupales psicoanalíticas inglesas de los 50 y las francesas de los años 60, se inscriben claramente en el campo de la psicoterapia psicoanalítica, esto ha permitido un desarrollo importante de estas prácticas. El grupo operativo ha tenido algunas dificultades, porque aunque sus propuestas grupales han demostrado su operacionalidad, probablemente la teoría se ha resentido por el cuestionamiento realizado a la institución psicoanalítica.

 

IV.- ESCUELA ARGENTINA DE PSICOTERAPIA PSICOANALÍTICA DE GRUPO, PICHÓN RIVIÉRE

 

Esta línea es desarrollada en Argentina por psicoanalistas kleinianos que se nuclean alrededor  de Pichón Riviére[31] que en los años 50 empieza a hacer grupos terapéuticos con los pacientes hospitalizados, Crea  “la técnica operativa de grupo” y utiliza esta metodología grupal para la enseñanza y la formación de la psiquiatría y el psicoanálisis. Pichón Riviére es psiquiatra y la complejidad del tratamiento de los psicóticos le lleva al psicoanálisis y a considerar que es posible su curación por la psicoterapia psicoanalítica.

 Los grupos  operativos nacen en este contexto de prácticas terapéuticas y en un momento de cambio importante en el pensamiento psiquiátrico. Al reconocimiento de los factores biológicos en los procesos del enfermar, se une la penetración del psicoanálisis y de la sociología en el campo psiquiátrico, estas disciplinas muestran la trascendencia de los factores psicológicos y sociales en el proceso de la salud – enfermedad. Durante estos años, se produce una ruptura de la dicotomía entre lo endógeno y lo exógeno, que posibilita pensar la multicausalidad y la complejidad de las causas del enfermar humano. Hay un cambio en la interpretación de los síntomas, éstos pueden tener sentido en la vida cotidiana de los sujetos. El reconocimiento de los factores psicológicos y sociales tanto en la etiología de la enfermedad mental, como en el tratamiento, lleva a un cuestionamiento de los hospitales psiquiátricos y a su denuncia como instrumento de marginación social.

 Desde su nacimiento los Grupos Operativos pretenden no ser una mera técnica psicoterapéutica, ya que implican una comprensión diferente de las problemáticas psicológicas y psiquiátricas, de los procesos de la salud y enfermedad, así como del tratamiento. Pichón Riviére, dirá que “el paciente es emergente de su grupo familiar y de la institución en la que participa, ya sea ésta la escuela o el trabajo”.

  Pichón Riviére[32] piensa al grupo como un todo, hace valiosos aportes a la teoría de los grupos al crear los conceptos de: “tarea”, “portavoz”, “emergente”, “esquema conceptual referencial operativo”, “grupo interno”, y otras nociones que son centrales para la comprensión del proceso grupal. Para él, la tarea constituye el grupo, no hay grupo sin tarea y cada grupo la enfrenta en función del aprendizaje que ha realizado en sus grupos familiares y anteriores a la experiencia actual. Tarea que, por otro lado, presenta dos niveles: manifiesto y latente. Ésta última es el análisis de los grupos internos de los sujetos en el interior del grupo terapéutico real.

 Pichón Riviere define al “emergente” como el elemento a partir del cual adquiere sentido la situación, se puede denominar así a un síntoma, un individuo, una situación, un grupo, etc. El emergente es la resultante del entrecruzamiento de la historia individual y el acontecer grupal en un momento dado. Con esta interesante noción Pichón Riviére responde a las dificultades históricas para articular lo individual y lo social, lo singular y lo colectivo, pares que siempre se han presentado de una manera antinómica, siendo el psicologismo y el sociologismo sus representantes más extremos.

 Su noción de rol logra la articulación entre individuo y grupo y es a través del mismo como llega a la noción de “grupo interno”, que se refiere a la dimensión grupal del contenido inconsciente, internalización del grupo familiar en permanente interrelación con el grupo externo. La determinación recíproca entre interacción grupal y acontecer individual, así como la concepción acerca de la subjetividad, la encontramos en su teoría del vínculo[33], la noción de grupo interno y la concepción acerca de la enfermedad mental.

           Pichón Riviére y Bion diferencian el rol del coordinador y el de líder, para Bion cada supuesto básico tiene su líder y para Pichón el líder debe ser la tarea del grupo. Señalan que la coordinación es una función vacía y que la relación entre el grupo y el coordinador es más compleja que la dual, ambos hablan de la contratransferencia y de la transferencia con la tarea. Bion y Pichón llegan a algunas conclusiones comunes:

          a) La existencia de fantasías grupales universales a los que Bion denomina supuestos básicos y Pichón Riviére universales.

          b) La importancia en los grupos de los mecanismos de identificación introyectiva.

          c) La vigencia en el grupo de las posiciones esquizoparanoide y depresiva descritas por Melanie Klein, así como de mecanismos de control, proyección, introyección, splitting e inhibición.      

          En cuanto a las diferencias entre ambos autores, Bion  centra mucho las fantasías del grupo en él, se centra en la relación transferencial entre los integrantes y el terapeuta. Pichón Riviére, sin embargo, investiga la  transferencia del grupo con la tarea.  Ambos  consideran la enfermedad mental como un problema grupal, para Pichón la enfermedad es una cualidad emergente de un proceso interaccional, siendo el enfermo el portavoz del mismo, emergente como signo de un proceso implícito que implica al grupo como totalidad, sugiriendo que el enfermo mental es el portavoz de la ansiedad y de los conflictos del grupo familiar. Considera que hay que partir de una psiquiatría de la vida cotidiana en la que la enfermedad se considere no la de un sujeto, sino la de su grupo familiar, insiste en que "es en el contexto grupal y más en concreto en el grupal familiar, con su historicidad, donde la conducta del sujeto se hace significativa y en tanto comprensible resulta modificable".

           Una de las diferencias de la técnica operativa con respecto a otras es que en la interpretación del emergente hay que tener en cuenta la verticalidad y la horizontalidad, la interpretación de la primera se refiere a la historia del sujeto y la segunda, a lo que sucede en el aquí y ahora del grupo. Este autor señala que a lo largo del proceso grupal se van a producir ansiedades de tipo paranoide y depresivo que están relacionadas con los momentos de cambio y la resistencia al mismo y sobre la base de una psicopatología grupal propone una psicoterapia por el grupo centrada en la tarea, en la que el grupo sería el agente de la cura. Considera que el proceso terapéutico disminuye los miedos básicos y posibilita la integración del yo, la disminución de la culpa y la inhibición, por lo que es un instrumento facilitador del insight y del proceso de elaboración de los sujetos que participan en la experiencia.

 Pampliega de Quiroga se ha encargado de la recopilación de todos los escritos de Pichón Riviére, con quien ha publicado diferentes textos. Ha sido Directora de la Escuela Privada de Psicología Social que fundara Pichón Riviére y donde también trabajaron Bauleo, Kesselman y Pauvlosky[34], entre otros. Junto a Pichón escribió “Psicología de la vida cotidiana”, posteriormente numerosos artículos en la Revista “Temas de Psicología Social”, editada en Argentina. Ha investigado en profundidad la temática del sujeto en el proceso de conocimiento. Uno de sus últimos libros es “Enfoques y perspectivas en Psicología Social” donde plantea que el grupo es instituyente del sujeto y el sujeto instituyente del grupo. Define el campo y objeto de la Psicología Social como “compleja dialéctica entre relaciones sociales y subjetividad”.  Plantea que las condiciones sociales actuales de dispersión social y precariedad laboral generan procesos de fragilidad y fragmentación subjetiva y vincular, de ahí el incremento progresivo de los cuadros de ansiedad y depresivos en la población mundial, datos suficientemente reconocidos por la OMS.

 Por otro lado, es importante señalar dentro del movimiento psicoanalítico de ese país a Langer, Grinberg Rodrigué[35], quienes escriben un texto, ya clásico, sobre “Psicoterapia de grupo”. En su metodología de trabajo toman al grupo como punto central y partida de toda interpretación, trabajan el aquí - ahora grupal y consideran lo individual dentro del marco colectivo en que se ha manifestado, pensando la situación transferencial  como dada por la interacción de todos sus participantes. Recomiendan la formación de grupos heterogéneos y al grupo como tratamiento complementario del psicoanálisis individual, asimismo plantean que los mecanismos de identificación proyectiva e introyectiva permiten expresar y modificar los sentimientos y conductas de los  integrantes de un grupo.

 

V.- ARMANDO BAULEO

 

Bauleo[36] es uno de los representantes más significativos de la Concepción Operativa de Grupo, es psiquiatra, psicoanalista y psicólogo social. Funda[37], en 1980, el Centro Internacional de Psicología Grupal y Social (CIR), con sede en Zurich. Personalmente[38],[39],[40],[41] tuve el honor de compartir la primera Junta Directiva del CIR con Bauleo. A este Centro pertenecieron numerosos psiquiatras, psicólogos y psicoterapeutas grupales de Francia, España, Italia, Suiza y otras ciudades europeas, asimismo de América Latina, sobre todo, de Argentina, Méjico y Uruguay. Estos profesionales desarrollaron interesantes prácticas grupales en el ámbito de  la terapia, de la prevención, de la rehabilitación y, sobre  todo, de la formación en teorías y técnicas grupales.

 Armando Bauleo es uno de los principales continuadores de la obra de Pichón Riviére y desde los primeros trabajos compartidos va organizando las bases teóricas de la Concepción Operativa de Grupo. Para este autor “el grupo es un espacio intermediario entre lo individual y lo social”. Denomina “grupo operativo a un grupo en el que la tarea es el elemento nuclear”, la explicitación de la tarea  es lo que posibilita el funcionamiento del grupo. Señala que los grupos son operativos porque operan, hay una acción sobre el grupo y del grupo en él mismo y hacia fuera. Describe en el grupo tres etapas en su funcionamiento: “indiscriminación, discriminación y síntesis”. En la indiscriminación predominan las ansiedades confusionales, es un momento en el que aparecen oscuros los objetivos del grupo, por ello, los señalamientos del coordinador se centran en el encuadre del grupo. El segundo, es el de discriminación, momento en el que predominan las ansiedades depresivas y paranoides. El momento de la síntesis se observa cuando el grupo se ha apropiado de la tarea. Distingue dos planos, el de la temática, que tiene que ver con lo verbal (lo manifiesto), y el de la dinámica que incluye la emoción y la acción (lo latente).

 Bauleo[42] establece una diferencia entre el “concepto de grupo” y “la experiencia grupal”. La primera se refiere a la estructura grupal, observada por el coordinador y estructurada por las diferentes interrelaciones que se dan en el grupo. La segunda es la experiencia vivida por los integrantes. El concepto de grupo define las interrelaciones que se dan entre todos los elementos que lo conforman, describe un sistema de relaciones que se estructura más allá de los individuos que la componen; estructura grupal que se forma por identificaciones cruzadas y cuya organización está posibilitada por lo social. La estructura grupal para Bauleo es un espacio imaginario que los grupos constituyen después de su formación como grupo, es una configuración organizada que se desencadena por el entrecruzamiento de las proyecciones de los integrantes a los que se agregan elementos sociales representativos. Es una estructura que se conforma a partir de la ideología de cada uno de los integrantes. Esta organización grupal se refiere a los discursos permitidos o prohibidos, las diversas escuchas, los  señalamientos mutuos, los juegos alternativos de roles, la memoria grupal, etc. Considera que en el grupo se organiza un campo de intersubjetividad gracias al lenguaje y a partir de los mecanismos de identificación y de transferencia. La transferencia grupal es múltiple, ya que, además de con el coordinador, se da con los otros miembros del grupo.

 Esta “estructura/organización grupal” está organizada por tres elementos: “grupo”, “tarea” y “coordinación”. Es una estructura triangular cuyo polo vertical sería el coordinador quien visualiza la relación entre el grupo y la tarea (los otros dos polos del triángulo en la base). Respecto a la “Tarea”, junto con Pichón, define tres momentos: “pretarea, tarea y proyecto”. Bauleo refiere que en un primer momento nos encontramos frente a una agrupación que intenta configurar un grupo para posteriormente establecer una serie de relaciones interpersonales, interacciones comunicativas, lazos afectivos, fantasías compartidas, identificaciones recíprocas, transferencias centrales y laterales,  en la que la  mirada de los otros es fundamental, en suma, una red de relaciones a la que reconocen progresivamente pertenecer.

 Los grupos operativos se han utilizado mucho en la enseñanza de la psiquiatría, el psicoanálisis y el grupo operativo. Bauleo, al conceptualizar sobre el aprendizaje grupal, observa tres elementos fundamentales: “la información, la emoción y la producción”, ya que en el grupo se tiene que aprender a elaborar sobre la tarea, pero también sobre las emociones que se ponen en juego en la realización de la misma. Con relación al emergente, sigue a Pichón Riviére y considera que muestra la relación existente entre el grupo externo y el interno, expresa la articulación entre lo interpersonal y lo intrapsíquico.

 En 1988[43] señala que en los grupos se produce un doble nivel terapéutico, uno se refiere al propio terapeuta y, otro, a la conformación grupal interpretando a sus propios miembros. Bauleo[44] considera que el colectivo es el sujeto de la experiencia terapéutica y que la articulación entre los diferentes grupos internos y el grupo actual es lo que posibilita la elaboración de los diferentes conflictos, elaboración que se produce no solamente a nivel verbal sino que es favorecida también por las complejas interacciones que se dan en el interior del proceso grupal.  

El terapeuta grupal, para Bauleo, se coloca en un lugar  descentrado del proceso, lo que genera una comunicación circular además de  la radial, y, de este modo, los  integrantes, además del terapeuta, son depositarios de la transferencia. El sujeto en la dinámica grupal establecerá diversas  interrelaciones con los miembros del grupo, además de con el terapeuta,  esta diversidad le aporta más elementos para elaborar su conflictiva personal. Esta elaboración, que permite la experiencia  grupal,  enriquecida por los diversos discursos y experiencias de los otros va a producir cambios en la  personalidad de  los sujetos. Bauleo junto a Marta de Brasi[45] escribe Clínica grupal. Clínica institucional donde muestran que la articulación de lo individual, grupal, institucional y comunitario atraviesa nuestra práctica asistencial pública.

 Respecto a la obra de Bion, considera que en su teoría de los “supuestos básicos” aunque dicotomiza la vida del grupo y da preponderancia a los elementos afectivos, apunta a ciertos  operadores organizacionales no individuales. Afirma que Bion consigue un instrumento para entender lo que sucede al grupo como grupo, y abre el campo grupal como un espacio de producción teórica, y no como un nuevo campo de aplicación del psicoanálisis. Se diferencia del mismo y señala que aunque no dirige al grupo, sí centra mucho las fantasías en él, manejando un encuadre de sesión psicoanalítica individual y utilizando interpretaciones al grupo que son transferenciales, promoviendo situaciones de transferencia con él. Señala  que mientras Bion hace referencia al grupo total, y a como éste se organiza con respecto a él como terapeuta, Foulkes contempla al grupo como una totalidad que incluye al terapeuta.

 

VI.- OTROS AUTORES DE LA CONCEPCIÓN OPERATIVA DE GRUPO

 

Desde la segunda mitad de los años setenta, diversos profesionales en España hemos trabajado con el esquema conceptual referencial operativo dentro de la psicoterapia grupal psicoanalítica, a partir de la formación realizada con Bauleo. Pero, a diferencia de nuestros antecesores, que tenían una orientación kleinina, de quienes tomamos algunos elementos que nos ayudan para la comprensión de la dinámica grupal, algunos de nosotros hemos realizado una formación psicoanalítica freudiana-lacaniana, que consideramos ofrece una escucha diferente a la problemática de la condición humana y de la salud/ enfermedad mental. Como continuadores del trabajo grupal de Bauleo, así como éste propone una “Psicología Social  Analítico – Operativa”, nuestra propuesta en el campo de la psicoterapia grupal sería denominarla “Psicoterapia Grupal Psicoanalítica Operativa”, corriente enmarcada dentro de la psicoterapia psicoanalítica del grupo.

          La característica principal que diferencia la psicoterapia psicoanalítica operativa con el grupo terapéutico psicoanalítico clásico, es que en la primera, el grupo es un todo al que hay que analizar como tal y la transferencia tiende más a resolverse que a reforzarse; asimismo que el terapeuta no es el líder, devuelve las depositaciones al grupo y no favorece la regresión de los integrantes. Mientras que, en la segunda, se crean situaciones regresivas y se refuerza explícitamente la situación transferencial; el riesgo que puede darse cuando el coordinador se coloca como líder del grupo es que genere una simbiosis con él y no permita el juego de liderazgos que el grupo necesita para la elaboración de las diferentes problemáticas de sus integrantes.

 El  grupo favorece  la simbolización del conflicto, hecho importante para aquellos pacientes que tienden a somatizarlo, y por otro lado, ofrece  otros elementos de relación, además del que se establece a través del lenguaje. La elaboración de los conflictos no es sólo verbal sino que se ve favorecida por las interacciones que se dan entre los diversos integrantes. En este sentido, el grupo es un espacio privilegiado para el análisis de la envidia, la competencia, la rivalidad, los celos, la agresividad, la omnipotencia, el narcisismo y la desconfianza; afectos y sentimientos que se dan en las relaciones interpersonales y que ocasionan sufrimiento en los integrantes del grupo. Esta confrontación de imágenes, fantasías, sentimientos, relaciones y vivencias, posibilitan su elaboración, lo que produce cambios en los grupos internos de los sujetos.

 Dentro de la Concepción Operativa, otro autor que también trabaja en España es Caparrós[46]. Ambos  autores tienen  puntos en común pero desarrollos e investigaciones diferentes. Mientras que, para Bauleo, el objeto de estudio de la psicoterapia de grupo es el interjuego fantasmático grupal, para Caparrós es el vínculo. Este autor plantea el desarrollo de un modelo  “analítico – vincular” y toma al vínculo como unidad mínima básica que condiciona toda la dinámica grupal,  permitiendo entender las interrelaciones de los miembros de un grupo, siendo a la vez el medio que posibilita la constitución del individuo[47]. Este autor señala que el objeto de la psicoterapia de grupo es el vínculo actual, las posibilidades de otros vínculos y sus consecuencias, partiendo del estudio de situaciones y no del análisis de los mundos internos de los individuos.

 Esta psicoterapia del vínculo permite tener como  objeto de trabajo la relación y no los integrantes, centrándose en el vínculo, el coordinador prima las relaciones y no los contenidos, ya que opina que se pueden colectivizar las relaciones pero no los contenidos. Asimismo sugiere que si el hombre enferma en grupo parece lógico que sane también en grupo, preguntándose sobre las posibilidades y diferencias de este trabajo terapéutico y por la aportación del grupo a este campo. Se plantea, a su vez, interrogantes acerca de si es solamente una innovación técnica o permite visualizar una distinta perspectiva acerca del ser humano y si esta modalidad expresa un cambio cualitativo o es una mera generalización de lo individual.

Caparrós[48] considera al grupo como un lugar privilegiado para trabajar lo interpersonal, las relaciones simétricas y asimétricas, la exclusión, la competencia, las actitudes, el proyecto de acción y el aquí – ahora. Por otro lado, reconoce que en el campo grupal se producen efectos que son inaccesibles al análisis individual y a sus métodos. Este autor observa cómo se relaciona el sujeto con el grupo y éste con la tarea y afirma también que el grupo carece de inconsciente, presentando latentes que se refieren a contenidos no explicitados que están ligados a un modo de relación del grupo.

 También aquí en España, alrededor de Caparrós y Ávila[49], se nuclea otro grupo de profesionales que trabajan desde mediados de los 70. Han desarrollado numerosas prácticas grupales y editado una revista de gran difusión entre  los interesados en el campo de los grupos terapéuticos: “Clínica y Análisis Grupal”. Ávila[50], 1980, ha investigado acerca de los criterios diagnósticos y la selección de los integrantes para la formación del grupo terapéutico. Y afirma que no hay problemáticas específicas para derivar a terapia de grupo, sino momentos que aconsejan una psicoterapia u otra, o ambas combinadas. Este autor no presupone mayor profundidad a ninguna, aunque la individual trabaje más sobre los aspectos ideacionales y la de grupo, sobre los corporales y de relación.

         Muy brevemente señalar a Scherzer[51] y Fernández[52]. En Uruguay, Scherzer[53] investiga sobre los grupos a través de la terapia del grupo familiar que realiza. Considera  a la familia como un grupo humano, al que define como “Una pluralidad de individuos, que denomina integrantes, que son sujetos psíquicos, sujetos deseantes y  objetos, en el sentido psicoanalítico de ambos términos, es decir, como objetos de deseo y a la vez como fuente y destino de procesos identificatorios de diverso tipo y, por otro lado, como agentes del proceso social de producción de bienes materiales, históricamente determinado. Es un grupo, con un objetivo común o varios, con un espacio dado, un tiempo determinado y dentro de un contexto social”.

 Finalmente Fernández, en Argentina, investiga sobre los procesos de cambio en los grupos y plantea la hipótesis de que en los grupos terapéuticos: “las modificaciones en el texto grupal producen cambios y transformaciones en la estructura de la personalidad de sus integrantes y la confrontación de imágenes, fantasías y vínculos producen como efecto también cambios en los grupos internos de los sujetos". En el último libro que publica, se preocupa de la articulación entre política y subjetividad.


[1] Primer Secretariado del Centro Internacional de Psicología Grupal y Social, Ex-Secretaria General de la Asociación Española de Neuropsiquiatría.
[2] BUZZAQUI, A., “Dispositivos grupales”, Rev. Actualidad Psicológica”,  nº 277: 17 – 21, 2000.
[3]LEWIN, K.,  La dinámica de los grupos, Buenos Aires, Ed. Nueva Visión, 1980.
[4]MORENO J.L., Psicoterapia de grupo y psicodrama, México, Fondo de Cultura Económica, 1966.
[5]BION, W. R., Experiencias en grupos, Buenos Aires, Ed. Paidós, 1972.
[6]FOULKES, S.H., Psicoterapia grupoanalítica, Barcelona, Ed. Gedisa, 1981.
[7]FREUD, S., Psicología de las masas y análisis del yo, tomo VII, pp. 2563, Obras Completas, Madrid, Ed. Biblioteca Nueva, 1974.
[8]SLAVSON, S.R., Tratado de psicoterapia grupal, Buenos Aires, Ed. Paidós, 1976.
[9]SCHILDER, P., Tratado de Psicoterapia, Buenos Aires, Ed. Paidós, 1945.
[10]SLAVSON, S.R., Tratado de psicoterapia grupal, Buenos Aires, Ed. Paidós, 1976.
[11]GRINBERG, L., LÁNGER, M., RODRIGUÉ, E., La Psicoterapia de Grupo, Buenos Aires, Ed. Paidós, 1951.
[12]GRINBERG, L., LÁNGER, M., RODRIGUÉ, E., ibidem.
[13]BAULEO, A.,  “Sugerencias para quien le interesen los grupos, Boletín del Centro Internacional de Investigación en Psicolología Social y Grupal, 1988, 12:73-79.
[14][14]BION, W. R., Experiencias en grupos, Buenos Aires, Ed. Paidós, 1972.
[15]EZRIEL, H., “Una aproximación psicoanalítica al tratamiento grupal, Rev. British Journal of Medical Psychology 29:59-74, 1950.
[16]FOULKES, S.H., Psicoterapia grupoanalítica, Barcelona, Ed. Gedisa, 1981.
[17]BAULEO,  A.,  Ideología, grupo y familia, Ed. Kargieman, Buenos Aires, 1974.
[18]CAPARRÓS, N., “ El modelo analítico - vincular” en Actas de las II Jornadas Internacionales de Grupo, Psicoanálisis y Psicoterapia, Madrid, Segpa, 1990.
[19]KESSELMAN, H., Psicoterapia Breve, Madrid, Ed. Fundamentos, 1976.
[20]ANZIEU, D., El grupo y el inconsciente, lo imaginario grupal,  Madrid, Biblioteca Nueva, 1986.
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[22]PONTALIS, BEJARANO        en El trabajo psicoanalítico en los grupos, México, Siglo XXI Edit., 1978.
[23]BION, W. R., Experiencias en grupos, Buenos Aires, Ed. Paidós, 1972.
[24]FOULKES, S.H., Psicoterapia grupoanalítica, Barcelona, Ed. Gedisa, 1981.
[25]ANZIEU, D., El grupo y el inconsciente, lo imaginario grupal,  Madrid, Biblioteca Nueva, 1986.
[26]KAES. R., ANZIEU, D., Crónica de un grupo, Barcelona, Ed. Gedisa, 1979.
[27]PONTALIS, BEJARANO        en El trabajo psicoanalítico en los grupos, México, Siglo XXI Edit., 1978.
[28]ANZIEU, D., MARTIN, J.Y., La dinámica de los grupos pequeños, Buenos Aires, Edit. Kapelusz, 1971.
[29]ANZIEU, D., ET AL, ibidem, pp. 12.
[30]KAES, R., El Aparato Psíquico Grupal, construcciones de grupo, Barcelona, Granica Edit., 1977.
[31]PICHÓN RIVIERE, E., El proceso grupal, del psicoanálisis a la psicología social, Buenos Aires, Ed. Nueva Visión, 1975.
[32]PICHÓN RIVIERE, E., El proceso grupal, del psicoanálisis a la psicología social, Buenos Aires, Ed. Nueva Visión, 1975.
[33]PICHÓN RIVIERE, E., Teoría del Vínculo, Buenos Aires,  Ed. Nueva Visión, 1979.
[34]PAVLOSKY, E., Psicoterapia de grupo en niños y adolescentes, Madrid, Ed. Fundamentos, 1981.
 
[35]GRINBERG, L., LANGER, M., RODRIGUÉ, E., Psicoterapia del grupo, Buenos Aires, Ed. Paidós, 1977.
[36] BAULEO, A., Ideología, grupo y familia, Buenos Aires, Ed. Kargieman, 1975.
[37]BAULEO, A., “Notas para la conceptualización sobre grupos”,en  Psicología y Sociología del grupo, Madrid, Ed. Fundamentos, 1980.
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[39] GÓMEZ ESTEBAN, R., “Una perspectiva histórica de la Psicoterapia de Grupo” en GAMO  MEDINA, E., GÓMEZ ESTEBAN R., coordinadores de Grupos Terapéuticos y Asistencia Pública”, Madrid, AEN, 1997.
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[41] GÓMEZ ESTEBAN, R.,”Trastorno bipolar/ Psicosis maníaco-depresiva o psicosis melancólica bipolar, tratamiento con psicoterapia grupal psicoanalítica combinada con psicofármacos” en GÓMEZ ESTEBAN R., RIVAS  PADILLA E., coordinadores de La integración del psicoanálisis en la sociedad de nuestro tiempo”, Madrid, AEN, 2007.
[42]BAULEO, A., Contrainstitución y grupos, Madrid, Ed. Fundamentos, 1977.
[43]BAULEO, A.,  “Sugerencias para quien le interesen los grupos”, Boletín del Centro Internacional de Investigación en Psicología social y Grupal, 1988, 12:73-79.
[44]BAULEO, A., “Efectos del Proceso Grupal”, Boletín del Centro Internacional de Investigación en Psicología Social y Grupal, 1985, 7:45-61.
[45] DE BRASI, M., BAULEO, A., Clínica grupal. Clínica  institucional, Madrid, Ed Atuel, 1990.
[46]CAPARRÓS, N., Psicopatología analítico vincular, Madrid, Ed. Quipú, 1992.
[47]CAPARRÓS, N., “ El modelo analítico - vincular” en Actas de las II Jornadas Internacionales de Grupo, Psicoanálisis y Psicoterapia, Madrid, Segpa, 1990.
[48]CAPARROS, N., “El grupo, lugar de encuentro y divergencia”, I Jornadas Internacionales sobre Grupo, Psicoanálisis y Psicoterapia, Madrid, Gráficas Marte, S.A., 1988.
[49]ÁVILA, A., Manual de Psicoterapia de Grupo Analítico Vincular, Madrid, Ed. Quipú, 1993.
[50]ÁVILA, A., "Selección de integrantes y proceso terapeútico en grupos periódicos",  Rev. Clínica y Análisis Grupal, 1980, 24: 575-585.
[51]SCHERZER, A., Emergentes de una psicología social sumergida, Montevideo, Ed. de la Banda Oriental, 1987.
[52]FERNANDEZ, A., El campo grupal, Notas para una genealogía, Buenos Aires, Ed. Nueva Visión, 1989.
[53] SCHERZER , A.,  La familia, grupo familiar e instituciones, Montevideo, Banda Oriental, 1994.

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