CONTRAOFENSIVA

 

                                          Leonardo Montecchi
 
¡Todo el secreto está aquí!
La ciencia misma no subsistiría ni
un momento sin la belleza.[1]
  
 

         Se derrumbó Lehman Brother y luego las bolsas bajaron en picada, los estados del G7 han decretado n millares de euro y de dólares para estabilizar la crisis financiera.

         Todos dicen que habrá recesión.

         Me estoy imaginando una conversación sobre estas cosas con Armando Bauleo en el café Giubbe Rosse de Florencia, le gustaba ese café, rico en recuerdos literarios.  Me viene a la mente “La alegría de naufragios” de Ungaretti:

 
Y enseguida retoma
El viaje
Como
Después del naufragio
Un sobreviviente
Lobo de mar
 
         Hubiéramos hablado de marxismo y en este trabajo quiero empezar desde Marx y del capital:
   La enorme fuerza productiva, en relación a la población, tal como se desarrolla en el seno del modo de producción capitalista y, si bien no en igual medida, el aumento de los valores capitales (no solo en su sustrato material), que procede bastante más velozmente con el crecimiento de la población, entra en conflicto con la base para la cual trabaja esta enorme fuerza productiva, que cada vez deviene más pequeña en relación al aumento de la riqueza, y con las condiciones de valorización de este capital creciente. De ahí las crisis[2]
 
         También en Conegliano- Veneto, en el hospital, hablábamos de un libro de Sergio Bologna: “¿Qué destino para las clases medias?”, era un libro que le había gustado mucho, las enfermeras le tomaban el pelo y le decían: “profesor y nosotras, que no somos clase media, ¿cuál será nuestro destino?”

 

         En ese libro Sergio Bologna recoge sus últimos trabajos que describen la transformación de la organización del trabajo y la pulverización de los viejos vínculos de clase.

 

         En resumidas cuentas, dice Bologna, hace mucho tiempo que ya no existe más la gran fábrica fordista[3] con la cadena de montaje.

 

         La revolución microelectrónica ha cambiado la composición orgánica del capital, con lo cual ha habido un aumento del capital constante y una disminución del capital variable, incluso la dislocación de las producciones ha comportado la realización efectiva de aquel mercado del que ya hablaba Marx.
         Con el Toyotismo[4] ,la fábrica se organizó de manera tal de eliminar los almacenamientos y de vincular las órdenes de producción.

 

         Este sistema se hizo posible gracias al desarrollo de la logística, todo el sistema de las comunicaciones y transportes, que creó una red global de interconexiones y ha producido la dislocación de partes de la producción en algunas zonas y del ensamblaje, en otras, en busca del menor costo de la fuerza-trabajo.

 

         Las grandes fábricas han mudado la composición de la fuerza-trabajo, los técnicos en los video-terminales han sustituido a los obreros en la máquina, el trabajo se ha parcelado y es “externalizado”, es decir es concedido a pequeñas agencias que asumen a los trabajadores con contratos a término o le pagan a prestación como profesionales liberales.
 
         Todos estos trabajadores, esta fuerza-trabajo, no sienten que tienen intereses en común, no tienen una representación colectiva, en un reciente artículo en el diario Il Manifesto, Bologna invitaba a directores de cine, fotógrafos y artistas en general a ocuparse de esta nueva figura del trabajador, de hecho tenemos muy en mente las imágenes del trabajo del novecientos, pero aún no hay una imagen de trabajo del 2000, y no sólo se trata de trabajadores de call center, se trata de la forma del capital variable que no tiene conciencia de clase.
 
         En ese hospital, estábamos hablando de esto y de aquello, artículos del Manifesto, el diario que Armando compraba aquí en Italia, y del rol del pensamiento dialéctico, me habló de su encuentro con Berthold  Rothschild y de cómo sintió que lo invadían pensamientos negros y  Berthold, que le dijo: “Armando, toda la vida te has ocupado de dialéctica, sabes cómo ver el blanco en el negro”.

 

         Así es, la dialéctica nos vuelve a llevar al análisis de lo que está ocurriendo en el planeta y de cuál puede ser nuestra tarea en esta situación, la tarea en el sentido  que le da el pensamiento operativo de grupo.
         Nos encontramos ante una crisis financiera que llegará a ser o ya es una crisis económica y esta crisis económica es también una crisis ideológica.  Ha muerto el neo-liberalismo que prácticamente estrenó el golpe chileno y la política monetaria de Pinochet dictada por la escuela económica de Chicago de Milton Friedman.
 
         Esta ideología dominante se basaba en un presupuesto central de que el mercado sería capaz de autorregularse y que el estado hubiese debido retirarse de la economía cortando los programas sociales y privatizando todas las sociedades que se habían vuelto públicas después de la gran crisis de 1929 que fue resuelta parcialmente, de la intervención del estado en la economía siguiendo las teorías de Maynard Keynes.

 

         El advenimiento del neo-liberalismo como religión del occidente se concretó en las políticas de Margareth Thatcher y de Ronald Reagan, estas políticas agresivas al interior y al exterior trajeron un cambio sustancial del planeta y han instalado las bases de la globalización económica y financiera que en los años 90 definitivamente unificó el planeta.
 
         Así se crearon las condiciones en las cuales, como dice Marx:
 
         El capital aparece siempre más como una potencia social, de la cual el capitalista es funcionario, que ya no conserva ninguna relación proporcional con todo lo que está en grado de producir un individuo singular – sino como una potencia social extraña, independiente, que se contrapone a la sociedad como entidad material, como poder ejercido por los capitalistas a través de esta entidad material.
La contradicción entre esta potencia social de la que surge el capital y el poder privado del capitalista respecto de las condiciones sociales de la producción, llega a ser cada vez más nítida y conducirá al fin a la ruptura de tal relación y a la transformación de las condiciones de producción en condiciones sociales comunes, generales. Tal transformación es el resultado de la evolución de las fuerzas productivas en el modo de producción capitalista y de la manera en que tal evolución procede[5].
 
         Esta potencia social extraña que se contrapone a la sociedad como entidad material, lleva a pensar en la producción de estilos de vida, ya no solo de mercancías, nos lleva a pensar entonces en la fase inmaterial de la producción, es decir en cómo el capitalismo actual produce no sólo mercancías sino también el modo de consumirlas y sujetos que deberán consumir esas mercancías. El brand, la marca, es un objeto inmaterial que continuamente es alimentado a través de la producción de imágenes en movimiento que estimulan la necesidad de poseer, mediante objetos, aquel signo que tiene un significado de “bienestar”, “felicidad”, “seducción”, “erotismo”.
         Por lo tanto, los objetos son revestidos de una allure[6] que nos transfiere del objeto al sujeto, o mejor dicho, el sujeto se constituye, es constituido por estos objetos que determinan su sex-appeal, pero se trata un appeal fruto de la producción inmaterial, que emana de una “potencia social extraña”, algo así como el “mana” que está en la base del mundo mágico y que fue analizado por Marcel Gauss, un mana que cualquiera puede comprar y que aparentemente emite en el mundo una “potencia social extraña”.
         Se trata de una extensión planetaria de la producción de ideología y de falsa conciencia. Pero como siempre nos recordó Marx:  No es la conciencia la que determina la vida, sino la vida la que determina la conciencia [7]
 
         Lo cual significa que las producciones del semio-capitalismo, es decir el capitalismo que produce estilos de vida, significados por significantes, que produce la cultura y las relaciones sociales y por lo tanto también las formas de conciencia para estos estilos de vida se chocan con las formas de vida y la vida retoma sus derechos despertando del extraño trance en que se encuentra.
 
         Me viene a la mente una charla con Armando caminando por Buenos Aires, cerca de la Recoleta. Hablábamos de cómo, a continuación de la victoria del neo-liberalismo y de la extensión de lo que entonces era denominado pensamiento único, estábamos en los primeros años del 90, habría un retiro del pensamiento crítico de la cultura, esta producción alternativa ya no alcanzaba y  también se difundía la peligrosa idea de una elite.   Como si el pensamiento y la conciencia fuesen para unos pocos y en cambio, para todos, la invasión de la plástica y de la falsa conciencia.
 
         El neo-liberalismo, como ideología, rompe cada vínculo social, cada idea de solidaridad, pone al centro un individuo aislado, fragmentado, que no tiene interés común, es destruída la idea de la comuna, el espacio, el mundo, las relaciones son privatizadas, incorporadas.

 

         Una descripción de los efectos del neo-liberalismo está en el texto de Michel Houellebecq, Las partículas elementales.  Aquí ya no hay más vínculos y los individuos no son más que partículas en poder de atractores extraños, imprevisibles, como los protagonistas de las películas de Gus Van Sant: Elephant o Paranoid Park.
 
         Es en este caos próximo venidero que intentamos pensar en una contraofensiva.
         Desde hace algunos años hablábamos de esto con Armando, decíamos que también en el corazón de occidente es necesario llevar una contraofensiva a la ideología dominante, al neo-liberalismo.  Y ahora me parece oír su risa, cuando vemos desmoronarse como un castillo de naipes la confianza en el endeudamiento.

 

          En verdad, semejante a miles risas infantiles viene Zaratustra a todas las cámaras mortuorias, riéndose de estos guardianes nocturnos y custodios de sepulcros y de cualquiera que agite lúgubres llaves[8]

          Este sistema se basaba en la oferta de dinero a bajo costo para financiar el “sueño americano” de un consumo constante y un endeudamiento constante para siempre. Pero, en un momento dado, muchos, demasiados, no estaban en grado de pagar los mutuos. ¿Por qué? ¿Y por qué el sistema, el mercado no fue capaz de autorregularse? ¿Qué había sucedido?  ¿Cómo el presidente Busch, el papa del neo-liberalismo, dice que es necesaria la intervención del estado en las finanzas para ayudar a los bancos?  ¡¡Y qué intervención!!

 

         No podemos dejar de pensar en el pasaje de Faust de Goethe, cuando Mefistófeles inventa el papel moneda:
  
Canciller
 
(…) Oíd pues y observad el fatídico papel
Que ha trasmutado cada dolor en alegría.
                      lee:
“Para que sepa quienquiera lo desee;
este billete vale mil coronas.
de él soy prenda y garantía segura,
innumerables riquezas, sepultadas en el Imperio
se está proveyendo que el rico tesoro,
a penas extraído, sirva de sustitución”
 
Emperador
 
Me parece entender una enorme estafa, un crimen…
¿Quién falsificó aquí la firma del Emperador
Y  tal delito ha quedado impune?
 
Tesorero
 
¡Recuerda! ¡Tú mismo lo has firmado!
Esta noche, estabas enfundado en el hábito de Gran Pan.[9]
 
  
         Con seguridad las contradicciones de esta economía capitalista están emergiendo prepotentemente, es probable que se trate de una crisis de bajo consumo porque las multitudes que son liberadas de la globalización económica y empujadas en oleadas migratorias cada vez más vastas en busca de ese estilo de vida, de esos consumos que caracterizan el estilo de vida del semio-capitalismo, estas multitudes no tienen poder, son siempre más miserables y no pueden acceder a los bienes de consumo que se ofrecen. La producción que tiene como finalidad la acumulación por la acumulación empobrece progresivamente en cantidad cada vez mayor de población y, concentrando la riqueza, lleva el sistema a la crisis porque una cuota cada vez más amplia de consumistas no posee renta para comprar los bienes y servicios que le son ofrecidos.

 

          En este punto la vida diverge de la conciencia liberal.

 

¿Qué conciencia para esta vida que está emergiendo?  Creo que aquí podría insertarse nuestra contraofensiva.
         El hospital donde se encontraba Armando  estaba un poco sobre el Piave[10], en el último encuentro que tuve con él también hablamos de esto.

 

          Existen dos lugares que tienen un significado particular en el imaginario de los italianos. Uno es el Caporetto. Caporetto significa la ruptura, la fuga desordenada, el desafío. Pero después de Caporetto está el Piave, la disposición a lo largo de una línea de defensa irrenunciable y luego la contraofensiva y la victoria.

 

         También Armando había soportado su Caporetto física, la enfermedad, el hospital, pero tuvo la fuerza, gracias a Marta[11], de volver a Buenos Aires y de continuar allí su batalla, que era y es una batalla grupal, el suyo no fue un compromiso individual, sino la constante, incesante construcción de espacios grupales, fue un partisano, un guerrillero de la grupalidad que construyó zonas libres, grupos operativos, casamatas y los vinculó entre sí para permitir un espacio de pensamiento y de acción a la grupalidad. 

 

Y entonces, ¿en qué consiste la contraofensiva?
 
         Consiste en poner en el centro de la atención al vínculo y así hacer emerger la inter -subjetividad, la socialidad y la reciprocidad como elementos de una revolución cultural que se hace necesaria en este inicio de siglo.

 

          Además, el derrumbe del neo-liberalismo provocará el surgimiento de ideologías reaccionarias y racistas que se inclinan a concesiones nacionalistas o de llamado a mitos tales como la tierra y la sangre, se buscarán y se producirán chivos expiatorios, se actuará en base a miedos irracionales y prejuicios y estereotipos para esconder la reorganización y la reestructuración del poder a escala planetaria.

 

          Sin embargo hasta el momento no hay una ideología que pueda ocupar el lugar del neo-liberalismo y por lo tanto el campo se vuelve libre dominado por un pensamiento bien estructurado que posee un paradigma fuerte como  la grupalidad, tiene espacio para construir grupos operativos.

 

          Con el cambio de la producción, de fordista a post-fordista con la ocurrencia del semio-capitalismo, ha ocurrido una mutación profunda: el obrero de fábrica, el obrero masa de la cadena de montaje, ya no es más la figura central sobre la cual recomponer la unidad de clase.

 

         El movimiento de los consejos de fábrica que nació en los años 20 y constituyó el núcleo de acometida de la conciencia de clase en la Italia pre-fascista y que luego resurgió en los años 70 durante la larga ola que partió del movimiento del 68 y del 69 obrero, ya no existe más, la nueva figura de obrero  es la de un operador difuso que no tiene conciencia de clase, que piensa que es un profesional liberal que sin embargo trabaja para un solo proveedor, que no tiene ninguna seguridad social, no le pagan por enfermedad, no tiene vacaciones, tan sólo debe pensar en su pensión (jubilación).

 

         Este es el nuevo trabajador, la nueva forma de vida de esta fase de la producción capitalista. Esta condición social, este ser social aún no tiene conciencia de sí, la conciencia le es proporcionada desde afuera,  por la ideología neo-liberal, que ahora se ha derrumbado.

 

          Esta conciencia preveía la ausencia de vínculos, la competitividad, la idea que el individuo resuelve solo los problemas propios y que la pobreza, la enfermedad, la falta de trabajo son sólo obstáculo derivado de la ausencia de iniciativa, de falta de voluntad y de responsabilidad.

 

          La estructura moral de esta ideología prevé el sentimiento de culpa por la cesantía y el malestar en el trabajo, no prevé la solidaridad, ni los vínculos laterales.   El otro aparece tan sólo como competidor o como comprador o vendedor, vínculos tales como amistad o  hospitalidad se trasforman en el único vínculo de compra-venta, de intercambio en el mercado.

 

          Todos los espacios comunes han desaparecido o tienden a desaparecer, el espacio es privatizado y vuelto funcional al consumo.

 

 No tan solo eso, en esta ideología, el otro no es idéntico a mí, es un ajeno que amenaza nuestro estilo de vida, un enemigo externo o interno del cual es necesario defenderse aumentando la seguridad para los idénticos y aumentando la paranoia identitaria.

 

         En consecuencia el espacio de las ciudades se organiza en zonas controladas que permiten el desarrollo de subjetividades específicas para esa zona, que tiene confines y que se la defiende, luego están los Slum que se difunden en los espacios metropolitanos y que contienen otras subjetividades alienadas que constantemente deben ser contenidas y controladas.

 

          En esta situación la finalidad de una Psicología social concreta o analítica es la de proponer objetivos o tareas capaces de incluir grupos operativos.

 

         Los grupos operativos pueden constituirse en cualquier parte, no se necesita mucho, una tarea es suficiente,  la tarea es la que reúne. Puede ser una tarea defensiva, por ejemplo, ocupar un espacio para instalar una experiencia de autogestión y evitar que ocurra una especulación edilicia, pede ser una tarea de solidaridad tal como organizar una guardería  infantil o conocerse en una escuela secundaria.  Puede ser una fiesta fuera del control prohibitivo o la experimentación de nuevos estados de conciencia y nuevas formas de vida.

 

Puede ser la gestión del tiempo propio al interior de una institución, puede ser el interrogarse acerca del propio trabajo y pensar qué se está haciendo.

 

          Todo este proceso de toma de conciencia se basa en la difusión de la grupalidad basada en el concepto de vínculo y no en el de individuo, no somos partículas elementales sin contacto alguno los unos con los otros sino que somos seres sociales relacionados entre sí mediante vínculos complejos que comportan hospitalidad, amistad, amor.  Y para volver a Marx:

 

Las ideas de la clase dominante son –en cada época – las ideas dominantes (…) Los individuos que comportan la clase dominante, también poseen, entre otras cosas, conciencia y por lo tanto piensan, puesto que dominan como clase y determinan el ámbito total de una época histórica, es evidente que ellos lo hacen en toda su extensión, y entonces entre otras cosas, también dominan como pensantes, como productores de ideas que regulan la producción y distribución de las ideas de su tiempo.[12].
          Debemos pensar que con el derrumbe del neo-liberalismo se abrió un paso para introducir el paradigma de la grupalidad que es alternativo al individualismo neoliberal. Con la caída de la bolsa y la crisis de las finanzas se ha producido una crisis de confianza en el sistema, la hegemonía -para usar el término gramsciano- ya no tal, es la producción y distribución de las ideas del semio-capitalismo la que está en crisis, son los productores del neo-liberalismo los que están en crisis.

 

          Ya pasaron 20 años desde que Armando Bauleo, en el congreso del Cir de Madrid intentó definir la Psicología Social crítica y concreta y ya entonces nos había indicado la vía que ahora es necesario continuar para impulsar la contraofensiva que es objeto de este trabajo.

 

         Tenemos un instrumento conceptual que se alimenta en la praxis operativa, hemos construido muchas experiencias en varios continentes, somos los herederos y seguidores del freudo-marxismo, tenemos una tarea importante para llevar adelante.

 

          Debemos considerar que la fase por la que estamos atravesando corresponde a la explosión del contenedor estatal del capitalismo.

 

         Habla de ello Prem Shankar Jha en “El Caos próximo futuro”. El concepto de contenedor del capitalismo propuesto por F. Braudel y la idea de las explosiones progresivas del contenedor también fueron propuestas por Giovanni Arrighi. Los pasajes sucesivos serían del primer ciclo con España y Génova aliada, hasta aquel dominado por Ámsterdam y por la casa de los Orange, al de Inglaterra y luego los EEUU. Como puede observarse, el contenedor crece progresivamente.

 

Para Perm Shankar, después de la explosión del contenedor EEUU hubo el intento de fundar un imperio planetario. Este intento de la presidencia Bush fracasó en Afganistán y sobre todo con la guerra infinita en Irak. Es así que faltando un contenedor planetario está emergiendo el caos sistémico hacia el que vamos al encuentro.

 

         Lo cual significa que también las culturas entrarán en un ciclo caótico e imprevisible y los instrumentos de domino y de control se evidenciarán cada vez más y, naturalmente, estarán destinados al fracaso.

 

         Ante la ruptura de cualquier vínculo nos encontraremos inevitablemente frente a formas de neo-racismo, al aumento de fenómenos de intolerancia y de miedo a las diferencias.
          Esta enfermedad que ya fue identificada y estudiada en los años treinta por W. Reich y definida como “peste psíquica” es vivida paradójicamente, en el imaginario social, como un remedio por la desaparición del vínculo social.

 

         Pero la difusión de la “peste psíquica” no ocurre naturalmente, hay una intencionalidad en amplificar los miedos y en pintar al otro como un enemigo. Hay un cúmulo de sub-culturas identitarias que son mediatizadas ampliamente para construir la hegemonía en los media main stream de un sentido común infectado por la peste del prejuicio y por el miedo a lo distinto.

 

         Y entonces podemos y debemos construir una contraofensiva en este “caos próximo futuro” ante la fragmentación de los vínculos identitarios y la reducción de la vida a “partículas elementales” que se encuentran y desencuentran gracias a atractores raros generando universos quebrados, podemos pensar en un contenedor, en una comunidad.

 

         La comunidad es: un conjunto de sujetos ligados por uno o más factores de distinta naturaleza, pero no pensamos en una comunidad mítica de la tierra y de la sangre, la comunidad de los orígenes que se hubiese perdido luego del desarrollo capitalista y con el nacimiento de la libertad del individuo.
          Esta idea es la base de la peste psíquica. No hay ninguna comunidad originaria, ningún edén, ningún paraíso perdido de donde hubiésemos caído  a la vida cotidiana.

 

         Esta idea regresiva, cultiva la pasión triste, como la definía Spinoza, de la nostalgia por algo que se ha perdido: la tranquilidad, los buenos tiempos  de antaño, la edad de oro, etc….

 

          Así, quien cultiva esta pasión idealiza el pasado, lo transforma y lo vuelve a proponer en el hoy como forma de convivencia, propone un vínculo que se refiere a tradiciones inexistentes que de improviso adquieren vida y llegan a ser fetiches identitarios que excluyen y jerarquizan en una suerte de neo-feudalismo de masa, que el europeo ya conoció en la forma nefasta del nazi-fascismo pero que vuelve a proponerse en la actualidad bajo formas diversas y más edulcoradas.

 

          Por otra parte, no nos casamos con la idea de la necesidad de un imperio, de un contenedor planetario de la economía capitalista, basado en la jerarquía, en la exclusión, en la bio-política y en el control mental. La crítica a este espacio planetario en vías de construcción ya ha sido efectuada por Toni Negri y Michael Hardt.

 

 Y, como ha sido dicho, el intento político de realizar en los hechos esta dimensión imperial ha fracasado trágicamente.

 

          Por lo demás, también la reconstrucción de la idea y de la práctica de pueblo o nación o de “pequeña patria” alrededor de la pasión triste de la nostalgia está destinada al fracaso, aun cuando provoque tragedias y dramas.

 

          Ya no es posible reconstruir las “masas” alrededor de un jefe, de una idea, de una tradición pasada.  Ya no es posible el dominio de una idea única, de un único jefe más que en un mundo efímero y transitorio o en una dimensión virtual. La dominante del tiempo está dada por las multitudes, de esta proliferación de identidad y de partículas elementales que ya no poseen contenedor para sus pasiones activas.

 

          Pero hay un contenedor para las pasiones activas de las multitudes, para la proliferación de sus deseos, está la idea que sirve de fondo al vínculo de amor, de amistad y de hospitalidad.
         Se trata siempre de la comunidad, pero no de una comunidad en el pasado, de vínculos que se han perdido y menos mal, se trata de una comunidad del futuro, de la comunidad que viene, tal como la llama Giorgio Agamben.

 

         Una comunidad que es el horizonte de nuestras pasiones activas, una comunidad que se concretiza en situaciones metropolitanas específicas, ya sea en las situaciones extraordinarias, como las luchas para obtener espacios para autogestionar, ya sea en situaciones comunes, tales como un sector de maternidad, o un consultorio en el cual las personas reconocen e intercambian afectos y sentimientos más allá de la diferencias étnicas y de sexo, incluso en esas situaciones, las diferencias se vuelven ventajas.
Estas  micro-comunidades corrientes son nudos de una red a advenir que liga y organiza las pasiones activas de las multitudes de acuerdo a nuevos vínculos de una “futura humanidad”.

 

          Pero este trasfondo no basta, hay otra idea de base de la contraofensiva para la revolución cultural necesaria en el caos sistémico próximo futuro. En el mundo de las pasiones tristes se vuelve a proponer la idea de familia tradicional como refugio contra la reducción a partículas elementales, de nuevo la renuncia a la libertad, la adopción de una pasión triste, para resolver el problema que ha llevado a la disolución de los vínculos entre marido y mujer y a la disolución de la idea de la unidad de la familia como dato natural y no histórico.

 

         Por esta razón a la idea de comunidad de tierra y de sangre se agrega el retorno a la idea de familia basada en vínculos de sangre que restablece la jerarquía y así se tiene la ilusión de volver a erigir el modo inverso o caótico.

 

         Se trata de nuevo de una forma reaccionaria de respuesta al cambio, una respuesta de unidad allí donde por esencia está la dualidad, este pensamiento reaccionario quiere eliminar la diferencia para proponer el reino de la identidad de lo idéntico.

 

          No obstante en cambio, “la revelación” de 1871 de Arthur Rimbaud:

 

 “Puesto que Yo es otro.(…) Si los viejos imbéciles no hubiesen encontrado, del “mi mismo”, tan solo el significado falso, no tendríamos que barrer los millones de esqueletos que desde tiempos infinitos, han acumulado losproductos de su ciega inteligencia, y se proclaman sus autores”

 

          Estos viejos imbéciles siguen proclamando un pensamiento neutro, único, que no toma en cuenta para nada la diferencia y la existencia del otro como fundadora de la subjetividad. Ya pasó casi un siglo desde que Sigmund Freud escribía en su texto Psicología de las masas y análisis del yo:

 

 “En la vida psíquica el otro está presente regularmente como modelo, como objeto, como socorredor, como enemigo, y por lo tanto, en esta acepción más amplia pero indiscutiblemente legítima, la psicología individual es también, desde el inicio, psicología social”

 

          Es este el núcleo de nuestra concepción científica.

 

 Con Armando hablamos muchas veces de epistemología, también la última vez que nos encontramos en el hospital, antes que partiera hacia Buenos Aires.

 

Me contó de un encuentro que tuvo con Feyerabend y de cómo este no consideraba a la Psicología social como una ciencia. En cambio a Armando le gustaba Kuhn por su idea de las Revoluciones científicas que se basan en la ruptura de los paradigmas.

 

          La contraofensiva es el centro de la revolución científica en el campo de la psicología social.

 

         Estamos por el paradigma del vínculo que se contrapone al de la individualidad absoluta que debería organizar la vida social. Este es el paradigma del liberalismo y del neo-liberalismo en todos los campos.
         Este paradigma tiene una colección impresionante de ejemplos pero ha entrado en crisis clamorosamente.  El paradigma vincular o social es nuestro paradigma sobre el cual debemos construir otros tantos ejemplos.

 

          Empezando por la lección que proviene de la práctica feminista que con Luce Irigaray llega a esta lúcida conclusión en la línea de la diferencia:

 

 “La identidad del hombre no presupone solo la relación, más o menos velada, de sí mismo consigo mismo, tal como nos enseñan los primeros filósofos del mundo occidental. Ella implica la relación de uno mismo con el otro”[13]

          Por lo tanto el vínculo que proponemos no es el vínculo de sangre que llevaría a un “estructura de la parentela” fuera de la historia, como si existiera una familia originaria, un modelo: “la sagrada familia” hacia la cual debieran tender todas las familias.

 

          El liberalismo y el neo-liberalismo han destruido todos los vínculos de estas familias en nombre de la libertad del individuo absoluto.

 

          Lo que vemos no es la familia de sangre con sus relaciones de parentesco ideal que generan obligaciones y comportamientos, nosotros vemos grupos familiares, grupos que crean libremente vínculos y obligaciones recíprocas sobre la base de decisiones libres que pueden escogerse libremente.

 

         Nuevos grupos familiares que viven juntos en la comunidad que viene. Son estas realidades las que debemos sostener y que constituyen el meollo de una nueva forma de vida que se organiza.

 

          Una contraofensiva de pasiones activas, en búsqueda de una composición de clase, de una forma de conciencia del vínculo social de nuevos grupos familiares.

 

          Necesitamos recoger e interceptar los flujos de fuerzas que trabajan en esta dirección y volver a buscar nuevas perspectivas.  En esto nos será de mucha ayuda la belleza de la pasión alegre de Armando Bauleo.

 

 Rimini, 01/11/2008

 

 BIBLIOGRAFIA

 
Kart Marx,  Il Capitale –Newton Compton
 
K. Marx, F. Engels, L’ideologia tedesca –Editori riuniti
 
Sigmund Freud, Psicología de las masas y análisis del Yo –Boringhieri
 
Michel Houllebecq,  Le particole elementari – Bompiani
 
Sergio Bologna,  ¿qué futuro para la clase media? – Derive e Approdi
 
Armando Bauleo, Ideología, Gruppo e famiglia – Feltrinelli
 
 A. Bauleo,  Psicoanálisis y grupalidad – Borla
 
A.     Bauleo,  Notas de Psicología y Psiquiatría Social –Pitagora
 
Friederich Nietzsche,  Así habló Zaratustra –  ADELPHA
 
Prem Shankar Jah,  Caos prossimo venturo – Neri Pozza
 
Arthur Rimbaud, Obras – Mondadori
 
J.W. Goethe, Faust – Mondadori
 
F. Dostoevski,  I demoni – Einaudi
 
Luce Irigaray,  La via dell’amore – Bollati Boringhieri
 
Leonardo Montecchi, Varchi – Pitagora
 
Giuseppe Ungaretti, Vita di un Uomo – Mondadori
 
T. Kuhn,  La struttura delle rivoluzioni scientifiche – Einaudi
 
A. Negri, M. Hardt,  Impero – Rizzoli
 
A.Negri, M.Hardt, Moltitudine – Rizzoli
 
Giorgio Agamben, la comunità che viene – Einaudi
 
Baruch Spinoza,  Etica – Editori riuniti
 
W. Reich,  Psicología de masa del fascismo - Mondadori
 

 


[1] Fedor Dostoevski, I demoni
[2] Kart Marx, El capital, libro III, pág. 1097
[3] NdT. De la industria automotriz Ford
[4] NdT.  “       “              “         Toyota
[5] K. Marx, Il Capitale, libro III, pa´g.1097/97
[6] Allure =apariencia, garbo
[7] K.Marx y F. Engels, L’ideologia tedesca , 13 – Editori Riuniti
[8] F. Nietzsche, Así habló Zaratustra , parte II, El adivino - Adelphi
[9] J.W. Goethe, Faust – Mondadori,  II, primer acto, Palacio imperial
[10] Río del norte de Italia
[11] Marta De Brasi, su mujer.
[12] Karl Marx y F. Engels, L’ideologia tedesca, Editori Riuniti, pág.36
[13] Luce Irigaray, La via dell’amore – Bollati Boringhieri

REGRESAS