SIGMUND FREUD Y LA UNIVERSIDAD 1 (*)
2do. tiempo : La exitosa y frustrante carrera docente
Freud pasa así de un departamento a otro durante tres años: cirujía,
clínica médica, psiquiatría, dermatología y oftalmología. Había ingresado como Aspirant ( la posición más inferior-asistente clínico)
siendo promovido a Sekundarartz en 1883 cuando ingresa a la Clínica
de psiquiatría de Meynart, fundador de la misma en 1870. Al año
lo ascienden a Sekundarartz Superior y para el 85 ha
sido nombrado Privatdozent (docente adscrito), codiciado título cuyo
salario tampoco le permitía una vida tranquila. Rodrigué opina que
"el período del pabellón de Meynart haya sido el momento del giro de Freud
hacia la "cosa" psicológica" (Rodrigué 1996,1:155).
Este nombramiento reviste su importancia. Se puede decir que Freud llega
realmente al escalón en el cual comienza su carrera docente por tanto se trata de un nombramiento muy deseado. Pero también, dicho
cargo le posibilita a Freud presentarse y ganar una beca de viaje del Fondo
de Jubileo de la Universidad. En usufructo de la misma, se dirige a París donde por seis meses estudia y trabaja en la Salpetrière
bajo el alero de J. M. Charcot. A su regreso a Viena, Freud presenta un informe sobre los estudios realizados dirigido "Al honorable
Colegio de profesores de la Facultad de Medicina y que firma orgullosamente como
docente adscrito de neuropatología de la Universidad de Viena. El informe da cuenta - entre otras cosas - de dos
"detalles" que no
deben haber caído muy bien a la Facultad de Medicina y al cuerpo de profesores que habían visto en Freud un discípulo fiel,
capaz, sistemático, inteligente y brillante como para otorgarle una beca de estudio: El primero, es la mención de Charcot como una
autoridad de alto vuelo en la materia y a la cual Freud se afilia
"como admirador incondicional". El segundo , en palabras de Strachey, es
"el desplazamiento del interés científico de Freud de la neurología a la
psicología", en diciembre de 1885. Comienzan así, una serie de desencuentros entre Freud y sus antiguos maestros que lo
inquietarán durante varios años.
Sin embargo, las controversias que adoptan la fisonomía de discusiones
científicas, no le impiden que comience el dictado de
conferencias en la Universidad de Viena. Años más tarde es a su vez
nombrado
Profesor Extraordinarius (profesor asociado) en 1902 (Strachey 1976 b:5). Estos nombramientos resultan a Freud como reconocimientos de
compromiso, de alguna manera la Universidad de Viena muestra toda su ambivalencia al otorgarlos, Freud reconocerá treinta años después que
su pertenencia a la Universidad ha sido "sólo perisférica"(Freud
1933 a:5).
3er. tiempo: La conquista del oeste: La Clark University
Con motivo del festejo de los 20 años de la Universidad, Stanley Hall,
presidente de la misma, invita a Freud a dictar un ciclo de conferencias sobre psicoanálisis.
La fecha inicial se vió pospuesta a pedido de Freud ya que "no
se consideraba lo bastante rico como para perder tres semanas de consultorio en Viena". Rechaza inicialmente la invitación:
"América debía procurar dinero, no costar dinero" (Jones 1957,2:65). Sin
embargo, la idea entusiasmó a Freud aunque trataba de quitarle importancia. Ante la noticia de la postergación de los festejos, Freud
acepta e invita de inmediato a Ferenczi para que lo acompañe . Se entera al poco tiempo de que también Jung había sido invitado por lo
cual los tres realizan planes para viajar juntos. "Admito que esta
impresión es la más intensa de los últimos años(...) y no hago más
que pensar en ello. ...he de ir a América,¡no desde luego por dinero, sino obedeciendo a una llamada que me honra!" (Freud-Jung 1978:258) A
Pfister le dice que se siente como Colón. Durante la travesía, comenta Jones, "los tres compañeros analizaron
mutuamente sus sueños
-primer caso de análisis de grupo -"(Jones 1957,2:67).
Llegan a Nueva York a fines de agosto de 1909 , estadía que se
extendería por un mes. "No saben que les traemos la
peste", le comenta a Jung (Lacan 1956,1:386). Ya Freud había hecho algo similar
con el "flagelo de la cocaína". La primera semana está
destinada a visitar algunos lugares claves - museos, barrios típicos y van al cine
por vez primera- , para lo cual contaron con la compañía y la guía
entusiasta de Jones y Brill. Este último le muestra a Freud la Universidad de Columbia.
Luego se dirigen a Boston y Worcester, destino académico del viaje, alojándose Freud en la casa de Stanley Hall.
La llegada de Freud era esperada en el medio especializado con
cierta impaciencia ya que había diversos profesores que algo
conocían de los textos freudianos.
Las cinco conferencias se constituyeron posteriormente en un claro
ejemplo de lo que podría ser una síntesis del psicoanálisis mismo. Fueron preparadas cada mañana en un recorrido que Freud y Ferenczi
realizaron por el campus universitario. Freud dirá " La mañana del
día en que yo iniciaba mis conferencias, paséabamos frente a los edificios de la universidad y le pedí (a Ferenczi) que me propusiese el tema
sobre el cual yo hablaría, y él me bosquejó lo que media hora después expuse como improvisación. De ese modo (Ferenczi) participó en la
génesis de las Cinco conferencias " (Freud 1933 d:227).
Jones concluye " Resultó especialmente emocionante el momento en que
Freud se puso de pie para agradecer a la Universidad el título de doctor que le había sido otorgado al término de la ceremonia. El recibir
honores luego de tantos años de ostracismo y desprecio parecía un sueño, y estaba visiblemente conmovido al pronunciar las primeras
palabras de su breve discurso: 'Esto constituye el primer reconocimiento oficial de nuestros esfuerzos' "(Jones 1957,2:68). A su vez Rodigué
da cuenta: "La ceremonia incluyó una tremanda cantidad de ritos e indumentarias pintorescas con todo tipo de togas carmín y birretes
cuadrados con borlas de oro"(Rodrigué 1996,1:521).
Cumplidas las responsabilidades oficiales y antes de retornar a Nueva
York para el regreso a Europa, la comitiva visitó las cataratas del Niágara y pasó unos días en Lake Placid , donde se ubicaba
la casa de
campo de Putman. Fue allí donde Freud vió finalmente un puercoespín
(Jones 1957,2:70). Este no es un hecho menor ni anecdótico : Freud había dicho en Europa que ante una responsabilidad importante
-presentar sus conclusiones ante un público incierto - había que quitarle un tanto la atención al asunto , cosa que había expresado
en la fórmula que daba cuenta de un desplazamiento, de ir a
"América con la esperanza de ver un salvaje puercoespin y pronunciar además algunas
conferencias" (Jones 1957,2:70). Sin embargo, la elección del puercoespin como objetivo primero del viaje no puede resultar en una
elección al azar. Sabemos que posteriormente Freud vuelve a introducir al dichoso animalito en sus consideraciones sobre
"el modo en que los seres humanos en general se comportan afectivamente
entre sí. Según el famoso símil de Schopenhauer sobre los puercoespines que se congelaban, ninguno soporta una aproximación demasiado íntima de
los otros "(Freud 1921:96).
El puercoespin es entonces un claro referente a ciertas cercanías entre
los humanos por lo que podría aludir a una multiplicidad de determinaciones. En este caso, dos son de particular interés: la
primera, y en lo más inmediato, tiene que ver con el nutrido grupo
de psicoanalistas viajeros que durante un mes se la pasaron demasiado juntos , clavándose una y otra vez las espinas (interpretándose los
sueños) y tomando distancias prudentes, y ante las
amenazas imaginarias del entorno tentaban a juntarse para defenderse. La segunda
en lo institucional, hace a la manera en cómo el psicoanalisis se ubicaba en el espacio científico - en especial universitario, en este
caso - ya que el ostracismo de Freud y de la teoría, mostraba cómo
el propio psicoanálisis era vivido por Freud como un puercoespin, que en tanto hablaba no podía dejar de clavarle sus puas a todo otro
especimen del mundo circundante, a la filosofía, a las psicologías, a la biología y neurofisiología, etc., pero a su vez no podía
tampoco prescindir del reconocimiento del medio especializado.
Y Freud, que se ufanaba de no transar en las palabras, terminaba
diciendo cosas terribles, justificadas en aquello de destruir ilusiones, lo que contribuía a alejarlo de aquellos lugares soñados
de reconocimiento social. A su regreso, le confía a Jones: "Estados Unidos
es un error; un error gigantesco, es cierto, pero de todos modos un error"(Jones 1957, 2:72).
Debe recordarse que una preocupación análoga tiene lugar
durante el dictado de la segunda conferencia. El tema elegido era aquel del conflicto constituitivo del psiquismo, la lucha entre la represión y el
retorno de lo reprimido. A Freud se le ocurre poner un ejemplo para que dicha mecánica pueda ser más asequible a los
asistentes; única conferencia en el cual Freud desea volverse particularmente
didáctico.Para ello recurre a un ejemplo de la propia sala señalando que si hay allí un alborotador que perturba el normal desarrollo de la
conferencia y la escucha de los presentes, correspondería
expulsarlo de la sala. Colocado en el exterior el sujeto intentaría re-ingresar al
recinto. Ante semejante afrenta la reacción natural sería asegurar
la puerta de entrada. Pero este individuo insistiría en su reincorporación
y armaría harto jaleo afuera para llamar la atención, lo que ocasionaría que la conferencia de todos modos, tampoco podría continuar
normalmente, requiriéndose de una transacción la que autorizaría el reingreso a condición de un comportamiento acorde a las normas
académicas del lugar.
Creo que en la línea señalada y descontando que no es
necesario suponer ninguna revuelta entre los presentes con motivo de los temas
planteados por Freud, es posible interrogarse acerca de este lugar
de lo barullento que es institucionalmente expulsado y a
partir de lo cual cierta transacción debe ser hecha para que pueda ser
reincorporado. En todo caso, si se les va a meter "la peste", es lícito
suponer cierto movimiento de protección sanitaria de la
comunidad generando el ostracismo al cual Freud y su psicoanálisis había sido
sometido. La Clark University funge en esta cartografía del deseo como el lugar de la transacción: el psicoanálisis es admitido nuevamente
en el espacio científico y universitario, reconocidos sus desarrollos e investigaciones, alabados sus aportes, a condición de una cierta
"convivencia" con el mundo especializado. Lo cual no deja
de plantear el problema de la represenciación consciente y de la
adecuación a una cierta realidad que diluye el conflicto en tanto el individuo re-ingresado ya no puede volver perturbar el espacio
académico, su condición lo muestra. A su vez , en tanto ha sido admitido por el colectivo con su discurso, no puede volver a ser
echado del recinto.
En suma, la experiencia de la Clark University se constituye
en un acontecimiento en la historia del psicoanálisis ya que puntúa
un momento y crea un futuro nuevo. De hecho, al año siguiente Stanley
Hall le escribe a Freud para informarle que en el Congreso de Psicología de Harvard, "se había dedicado toda una tarde al
psicoanálisis"(Rodrigué 1996,2:29).
4to. tiempo: La seducción comunista.
"Freud - cuenta Jones - me sorprendió no poco al decir que había
mantenido recientemente una entrevista con un fogoso comunista, quien lo había convertido 'a medias' al bolchevismo, como entonces se decía.
Le había dicho que el advenimiento del bolchevismo daría por resultado algunos años de miseria y caos, que serían seguidos luego por una era de
paz universal, prosperidad y felicidad. Y agregaba Freud: 'Le dije que creía en la primera mitad de la predicción' "(Jones 1957,3:27).
El chiste, típico de Freud, pone de manifiesto su escepticismo acerca de
las posibilidades de un cambio social radical con efectos tan
beneficiosos , así como también muestra los vínculos que el propio Freud matenía con algunos militantes comunistas. En esta época Viena era
un lugar tan convulsionado como cualquier otro de Europa. Freud no dejaba de tener amistades vinculadas a los círculos políticos mas
diversos. Para nadie era ajeno que A. Adler había presentado tiempo antes, en una reunión científica de los miércoles, un trabajo
titulado "Sobre la psicología del marxismo"(Sociedad psicoanalítica de Viena
1980,2:163) . En dicha ocasión Freud fue el primero en hacer uso de la palabra - detalle totalmente desacostumbrado en él ya que
siempre
esperaba que otros se expresaran primero para luego poder opinar - para marcar en forma categórica la distancia que había que mantener con
dichos planteos dado que la actitud "solo puede ser receptiva". Freud deseaba a toda costa evitar apasionamientos y desviaciones, manteniendo
al psicoanálisis y a la sociología separados. Esta actitud podrá
ser observada también diez años después, como se verá.
El caso es de que la alternativa de enseñar psicoanálisis en la
universidad se ve incrementada considerablemente bajo un gobierno bolchevique. Los cambos sobrevenidos en Europa central hacia finales de
1918, centraron la atención de Freud en los movimientos de Ferenczi en Budapest.
En esa época, a partir de la ansiosa espera por parte de Ferenczi de
cierto reconocimeinto oficial, Freud le escribía, "mantenga
una actitud reservada. A nosotros no puede venirnos bien ninguna clase de existencia ofical y necesitamos ser independientes en todo sentido. Tal
vez tengamos razón en decir: Dios nos proteja de nuestros amigos. Hasta ahora nos hemos manejado exitosamente con nuestros enemigos. Hay además
algo que se llama el futuro, en el que nuevamente encontraremos algún lugar. Estamos y debemos mantenernos alejados de toda actitud
tendenciosa, excepto la de investigar y ayudar "(Jones 1957,3:16).
La actitud de Freud es recelosa, no quiere verse metido en ningún tipo
de compromiso político y desea mantener su autonomía a toda costa. Por su parte, su reticencia se refuerza frente a un Ferenczi, más dúctil,
entusiasta y hasta impulsivo, apreciado por mucha gente, el que podría verse atraído a colaborar en algún tipo de proyecto social.
Será hasta 1932 cuando Freud manifieste directamente sus opiniones
acerca del desarrollo del movimiento comunista: "... en su realización
en el bochevismo ruso, el marxismo teórico cobró la energía, el absolutismo y el exclusivismo de una cosmovisión, pero, al mismo tiempo,
un inquietante parecido con aquello que combatía. Siendo su origen un fragmento de ciencia, edificado sobre la ciencia y la técnica para su
realización, ha creado sin embargo una prohibición de pensar tan intransigente como lo fue en su época la decretada por la religión"
(Freud 1933 c:166).
El congreso de Budapest.
Durante los años de la guerra no pudo haber encuentro alguno, los
principales colaboradores de Freud estaban cumpliendo funciones como médicos militares y las comunicaciones se hallaban además
interrumpidas. Tampoco era viable pasar de un país a otro fácilmente. "Primero se pensó
en hacerlo en Breslau, pero a comienzos de septiembre se decidió hacerlo en Budapest, que Freud declaró ahora ser el centro del movimiento
psicoanalítico. El quinto Congreso Psicoanalítico Internacional se realizó en el hall de la Academía de Ciencias de Hungría, el 28 y 29 de
septiembre de 1918" (Jones 1957,2:212). Ferenczi se había movido con mucha habilidad y la preocupación por las neurosis de guerra, dentro de
los círculos militares, hizo que fuese el primer congreso al que asistieron representantes estatales de los gobiernos de Austria,
Alemania y Hungría. Los congresistas fueron agasajados de múltiples formas, lo que dio como resultado un clima muy agradable de trabajo.
" En conjunto la atmósfera era sumamente estimulante y acogedora. Ferenczi
fue designado para ocupar la próxima presidencia, de la Asociación Internacional. (...) Budapest estaba realmente en su apogeo "(Jones
1957, 2:213).
Freud dictó una conferencia sobre Nuevos caminos de la terapia
psicoanalítica en la que aprovechó tanto la presencia de lo delegados oficiales estatales como las respercusiones populares que el Congreso
tuvo, intercaló una serie de observaciones acerca de las necesidades de tratamiento de distintos sectores del pueblo. "Por otro lado, puede
preverse que alguna vez la conciencia moral de la sociedad despertará y le recordará que el pobre no tiene menos derechos a la terapia anímica
que los que ya se le acuerdan en materia de cirugía básica. Y que
las neurosis no constituyen menor amenaza para la salud popular que la tuberculosis, y por tanto, lo mismo que ésta, no se las puede dejar
libradas al impotente cuidado del individuo perteneciente a las filas del pueblo. Se crearán entonces sanatorios o lugares de consulta a los
que se asignarán médicos de formación psicoanalítica, quienes aplicando el psicoanálisis, volverán mas capaces de resistencia y más productivos
a hombres que de otro modo se entregarán a la bebida, a mujeres que corren peligro de caer quebrantadas bajo la carga de las privaciones, a
niños a quienes sólo les aguarda la opción entre el embrutecimiento o la neurosis. Estos tratamientos serán gratuitos. Puede pasar mucho
tiempo antes de que el Estado sienta como obligatorios estos deberes"(Freud 1919 b:162). He aquí un importante giro en el
pensamiento freudiano en el que se expresa el compromiso del psicoanálisis con el pueblo y que a su vez abre tanto a
desarrollos institucionales (la creación de la Clínica de Berlín cumplía con dicho
cometido) como a la búsqueda de nuevas técnicas de
tratamiento.
En ese momento, y a partir de las contribuciones que los psicoanalistas
habían realizado a la comprensión y tratamiento de las neurosis de guerra, hubieron promesas de parte del gobierno de Hungría de organizar
un Instituto psiconalítico (clínica) y disponer lo necesario para que se dictaran conferencias en un departamenteo especial de la Universidad.
Paralelamente, Von Freund había donado una importante suma con similar propósito.
El caso fue que todos estos proyectos se vinieron abajo al mes siguiente
(octubre), en parte, por cuanto la derrota en la guerra, la disolución del Imperio Austro-Húngaro, la creación de la República y las nuevas
condiciones políticas y sociales en la Europa central hicieron imposible continuar con dichos planes. Freud escribe a Ferenczi "Nuestro
psicoanálisis no tuvo suerte. Apenas comenzaba a interesar al mundo
gracias a la neurosis de guerra, y (la guerra) se acaba"(Rodrigué 1996,2:145). Reflexión un tanto inoportuna.
Ferenczi duró poco en la presidencia de la Asociación Internacional, ya
que un año después, a pedido de Freud decide dejarla en manos de Jones (probablemente por las dificultades que tenía Ferenczi para moverse en
la Europa de la posguerra). Jones señala que posteriormente
Ferenczi se quejó de no haber sido nombrado nuevamente para el cargo.
La primera cátedra de psicoanálisis
"En el invierno de 1918-19 los estudiantes de la Universidad de Budapest
(Rodrigué dice que fueron mas de 1000) solicitaron que se dictaran conferencias sobre el psicoanálisis y Ferenczi tenía esperanzas de ser
designado oficialmente para ello. Freud apoyó esta idea escribiendo un artículo, para una revista médica húngara, titulado ¿Debe enseñarse
psicoanálisis en la Universidad? "(Jones 1957,3:49).(*)
Resulta muy interesante hacer notar que el origen de la demanda de
enseñar psicoanálisis en la universidad proviene de los propios estudiantes. A pesar de todo lo que se ha dicho, es conveniente resaltar
que las innovaciones en las universidades han provenido siempre del orden estudiantil. ¡Qué decir sobre este pedido, cuando el psicoanálisis
no llegaba a tener 20 años de creado, con un primer período de aislamiento generalizado! Claro está que en esta época ya existía una
organización internacional, varios grupos locales, varias docenas de libros publicados, así como revistas periódicas que le habian dado al
psicoanálisis un lugar en el mundo científico de la época. Sin embargo todo ello había ocurrido fuera del ámbito oficial, por pura iniciativa
privada, y ello seguramente ayudó a mantener unidos a los principales seguidores, así como a producir, cada tanto deserciones significativas
pero que en última instancia ayudaban a mantener "la pureza del
pensamiento analítico.
La tentación es muy grande y Freud está totalmente ambivalente; no
puede dejar de reconocer que se trata de una excelente oportunidad para difundir el psicoanálisis en un ambiente nada tradicional, pero a su vez
ve los peligros que una apertura semejante puede traer para el desarrollo de la causa. No puede dejar de compartir con Ferenczi el
interés de que se dicten tales cursos, él mismo quiere de algún modo estar presente y por ello es que escribe el artículo. Pero a su vez no
desea dejar todo librado a la iniciativa de Ferenczi, de algún modo
desea controlarlo y el contenido del trabajo no deja lugar a dudas acerca de su deseo de seguir al frente del movimiento. Trata de
desilusionar a los estudiantes acerca de las posibilidades de implementar una enseñanza eficaz y profunda en el ámbito universitario.
Habrá que ver también si los argumentos de Freud gozan de alguna
validez, desde el punto de vista teórico o si, por el contrario, responden a motivaciones de tipo institucional o político.
Jones relata el desarrollo de los acontecimietos: "Ignotus, de
Budapest, amigo de Ferenczi y de Freud, presidía una delegación húngara en Berna que en vano estaba procurando lograr contacto con las
autoridades de la Entente, y no había manera de convencerle que los primeros civiles británicos que abandonaron el país después de la
guerra, no podrían tener una gran influencia en el sentido de obtener mejores condiciones de paz para Hungría. Sus esperanzas fracasaron
rotundamente, y un día antes de separarme de él recibimos la noticia de
la Revolución de Bela Kun en Hungría, que inmediatamente disolvió la delegación. Este cambio político afectó a Freud en dos sentidos:
Durante cinco meses resultó apenas posible recibir una
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(*)Strachey (1976 c:167) también atribuye todo este movimiento a una inquietud estudiantil. "Entre los estudiantes de medicina de esta ciudad
había, por entonces, considerable agitación en procura de que el
psicoanálisis fuera incluído en el plan de estudios. De hecho, en marzo de 1919, cuando los bolcheviques asumieron temporalmente el gobierno de
Hungría, Ferenczi fue nombrado profesor de psicoanálisis de la
Universidad".
palabra de Ferenczi, cosa que no dejaba de ser una fuente de considerable
ansiedad. Por otra parte, los bolcheviques - que no habían descubierto todavía que el psicoanálisis era una desviación burguesa para inventar
la cual Freud había sido sobernado por los capitalistas , en su lucha contra Marx - favorecieron hasta cierto punto el movimiento y pusieron
a Ferenczi como primer profesor de psicoanálisis de la Unviersidad. Rado tenía cierta influencia con los dueños de la situación y fue él quien
lo había conseguido. Roheim había sido designado profesor de antropología un par de semanas antes" (Jones 1957, 3:23).
La cita muestra varias a cosas a destacar.
1. Un cambio político establece un gobierno comunista en
Hungría.
2. Freud pierde totalmente contacto con Ferenczi y por tanto, con la posibilidad de controlarlo por carta.
3. Ferenczi es nombrado profesor de psicoanálisis.
4. La primera cátedra universitaria de psicoanálisis y además solicitada por estudiantes , se crea bajo un gobierno comunista.
5. Otros dos psicoanalistas - además de Ferenczi - colaboraron con la nueva Universidad de Budapest. Roheim, antropólogo es habitualmente
vinculado con el freudomarxismo.
Ferenczi no duda en aceptar el puesto a pesar de las envidias que sabe
que tal acontecimiento despertará entre sus pares. De hecho, Jones
no puede menos que criticarlo: "Ferenczi había de pagar bien cara esta incauta aceptación de tal honor. Luego que los rumanos penetraron en
Budapest, en el mes de agosto, el régimen reaccionario que se implantó fue violentamente antisemita y por largo tiempo Ferenczi tuvo temor a
mostrarse en las calles de la ciudad"(Jones 1957,3 :23). El argumento
de Jones se cae por su propio peso: Ferenczi no fue perseguido por su "incauta aceptación", sino por su condición de judío, característica
que por sí sola hubiese generado la persecusión, más allá de que hubiese o no aceptado la cátedra de psicoanálisis.
Recordemos que la controversia Jones-Ferenczi tiene larga data. Jones no puede aceptar que Freud sienta simpatías preferenciales por Ferenczi
ni que haya accedido a analizarlo negándose a hacerlo con el propio
Jones. De hecho, Jones tuvo que analizarse con Ferenczi cosa que no le pudo perdonar en toda su vida. Lorand brinda abundantes datos de las
distorsiones realizadas por Jones para generar malestar hacia la figura de Ferenczi (Lorand 1968, Rozen 1978).
Habría que introducir también aquí la polémica que se suscitó tiempo
después a propósito del psicoanálisis lego. Sabemos que Freud escribió
un texto especial en dicha ocasión donde sostiene toda su reserva
de que el psicoanálisis se convierta en un monopolio del cuerpo médico.
Particular interés tiene la carta que enviara a J. Tandler para
solicitarle que recibiera a T. Reick. En ella, contrargumenta el documento del Ayuntamiento de Viena ( en el cual se prohibía a Reik
ejercer el psicoanálisis) afirmando: " primero, que el psicoanálisis
no es materia puramente médica, ni como ciencia ni como sistema; segundo,
que no se enseña en la Universidad a los estudiantes de Medicina." Y luego continúa: "Si las autoridades oficiales, que hasta ahora han dado
al psicoanálisis tan pocos motivos de agradecimiento, desean hoy reconocerlo como tratamiento eficaz y aún peligroso en determinadas
circunstancias, deben crear garantías para que tal tratamiento no sea llevado a cabo temerariamente por los profanos, médicos o no. La
Sociedad Psicoanalítica de Viena estaría dispuesta a actuar como comité supervisorio para evitar que esto sucediera."(Freud 1970:117-8)
En tal sentido, Freud se mantiene firme en su discrepancia con los
americanos quienes también prohibirían el ejercicio del psicoanálisis
para los no médicos.. En opinión de Rodrigué " "(Freud) sueña
con una Universidad Psicoanalítica en la que los estudiantes recibirían una
formación humanista además de estudiar biología y psiquiatría. Eso era - todavía es - una empresa utópica. Freud insiste en la especificidad de
la práctica psicoanalítica, que define un nuevo territorio, fronterizo tal vez, pero independiente de la medicina"(Rodrigué 1996, 2:363).
El caso es que más allá de la discusión legal ( algunos estados
nortemaricanos declararon ilegal el psicoanálisis lego) , con el tiempo la medicina perdió la batalla en favor de la psicología y un
amplícimo contingente de psicólogas inundaron el
espacio de la cátedra. " En París, pero también en Nueva York , en Buenos Aires, los
psicólogos entraron en la vida universitaria en numero creciente y democratizaron el psicoanálisis"(Rodrigué 1996,2:369).
5to. tiempo: El asunto de los reconocimientos oficiales: los títulos académicos, los premios.
El nombramiento de Ferenczi no es en forma alguna un hecho aislado en el
proceso de aceptación del psicoanálisis por el medio social . Existía ya toda una tradición de ansiedades y expectativas centradas
particularmente en las universidades, como los lugares sociales más encumbrados que podrían otorgar un reconocimiento explícito al
psicoanálisis.
En su "Presentación autobiográfica (1925 ) Freud dirá que ocupar
la cátedra en la Clark University le pareció la realización de un increible sueño diurno" (Strachey 1976 a:4). Pero las conferencias
no son una cátedra, al menos de manera definitva , y todo lo que Freud pudo extraer de su viaje a Estados Unidos fue un título de miembro
honorario. Si bien un sueño diurno encubre un deseo, éste es indestructible, nunca se realiza plenamente, por lo que la idea de
lograr una cátedra universitaria persistirá en Freud por largo tiempo. Así, en su artículo de la revista médica húngara comienza reconociendo
"Es indudable que la incorporación del psicoanálisis a la enseñanza universitaria significaría una satisfacción moral para todo
psicoanalista"(Freud 1919 a:169) . Y qué mejor que la cátedra sea ocupada por un muy querido discípulo. Este deseo de Freud
obviamente se convirtió en un deseo colectivo, de todos sus colaboradores, ya que
era una manera definitiva de trabajar por "la causa".
Freud era un universitario de toda la vida, por ello en Viena todo
giraba alrededor de los títulos académicos. Comenta Jones que cuando le fue otorgado el título de profesor, Freud le dijo que ello le
producía intenso placer, y que esperaba que Abraham, Ferenczi y
Rank llegaran a ser docentes. Esta observación se apoya en una carta enviada
por Freud a Abraham, fechada el 21 de diciembre de 1914, en la que dice: "no se si le informé ya que Rank ha resuelto brillantemente el problema
homérico. Me gustaría que lo utilizara como tesis de habilitación docente. quiero verlos a él, a usted y a Ferenczi como docentes, para
que la teoría psicoanalítica pueda sobrevivir a los malos tiempos que se aproximan"(Freud-Abraham 1979:236) .
El deseo de ver a Abraham como profesor universitario, se puede llegar a
hacer realidad en 1920:" Por lo que sé, Schmiedeberg (psicoanalista) tenía el encargo directo de enterarme del secreto de sus posibilidades
de usted, y no veo por que no debería participar yo del placer preliminar, aunque tal vez no se llega a un placer
final. Digo también que sería magnífico y que toda Alemania se derrumbaría de resueltas de
ello, pero temo que sería demasiado hermoso. Recuerda bastante el efímero profesorado de Ferenczi en Budapest. Por mi parte, me sentiré
satisfecho si de eso resulta para usted el cargo de profesor auxiliar. A la larga la Facultad no toleraría una imposición"(Freud-Abraham
1979:333-4).
En febrero de 1914 tuvo Freud una verdadera sorpresa al leer, en una
copia impresa, la conferencia oficial del Rector de la Universidad de Leyden, pronunciada con motivo del 339 aniversario de esa institución.
Se refería a la teoría freudiana de los sueños, a la que G. Jelgersma, de quien aquí se trata - profesor de psiquiatría además - presentaba su
apoyo. " Después de 14 años, el primer reconocimiento, proveniente de una Universidad, de mi labor sobre los sueños". Esto fue seguirdo de una
cortés invitación a Freud para dictar conferencias en esa
Universidad durante el otoño. Freud se sientió excitado y escribió a Jones:
"¡Fíjese usted! Un psiquiatra oficial, Rector de la Universidad, se traga el psicoanálisis , con cáscara y todo. ¿Qué otras sorpresas nos
esperan aún?" (Jones 1957,2:117). Freud reconoce la importancia de la distinción pero su humor lo traiciona: su ironía da cuenta del
excepticismo con que enfrenta las medidas oficiales. Sin embargo,
una vez más no puede negarse a dictar conferencias sobre el psicoanálisis.
En los inviernos de 1915-16 y 1916-17 - durante la Primera guerra
mundial - Freud dicta sus Conferencias de introducción al psicoanálisis en la Clínica psiquiátrica de Viena, ante un grupo de
médicos y alumnos de diversas procedencias. De hecho estas son la únicas que se conservaron ya que Freud mismo se encargo de
redactarlas luego, como hizo con las Cinco conferencias. Había ya dado
muchas conferencias desde 1885 en que fue nombrado Privatdozent
y más aún cuando en 1902 fue designado como Profesor Extraordinarius. Como lo señala Strachey con acierto(1976 b:6) , una gran parte del pensamiento
freudiano se volcó en forma de conferencias o adoptando la metodología pedagógica propia de un diálogo imaginario con la audiencia, lo que le
ayudaba como estímulo a seguir el orden lógico de sus
pensamientos. Jones informa que esta vez el público era mucho mas numeroso
que en ocasiones anteriores, alcanzando las cien personas. "Freud había estado
dando conferencias durante treinta años y sin duda sentía que había cumplido su deber con la ingrata Universidad. Estas conferencias fueron
las últimas que habría de pronunciar"( Jones 1957,2:236).
Recién fue en octubre de 1919, cuando Freud recibió el título de
Profesor (ordinario) de la Universidad. "Dijo que se trataba de un 'título hueco', ya que no implicaba participación alguna en el Consejo
de la Facultad. Pero tampoco significó , por suerte, ninguna responsabilidad docente. De manera que Freud, en realidad nunca
impartió enseñanza a estudiantes de la Universidad, a no ser aquellos que voluntariamente asistieron a sus conferencias privadas. Estas no
eran clases oficiales, sino que eran dictadas en su caracter de docente, es decir, eran clases autorizadas" (Jones 1957,3:28). Le comenta a
Abraham :" La gente mas inesperada me felicitó por mi 'designación' del 31 de diciembre. La República no ha variado nada respecto a la monarquía
en la avidez y el respeto por los título"(Freud-Abraham 1979:334)
Digamos de paso que Freud era ya para esa época uno de los
directores de la Universidad Hebrea de Jerusalem, institución que envió a
Freud calurosas felicitaciones por su 70ª aniversario en 1926 (Jones
1957,3:137).
Años después (1933) , Freud mantiene correspondencia con dicha
Universidad a propósito del deseo de crear una cátedra de
psicología y/o psicoanálisis. Freud sostiene que "no existe necesidad alguna de
iniciar la enseñanza de la psicología con la rama académica tradicional. Por el contrario, todas las aplicaciones de esta
ciencia a la medicina y a las artes se derivan del psicoanálisis, que posee
raíces profundas, mientras que la psicología académica ha dado muestras de esterilidad". Critica fuertemente que sea Kurt Lewin el indicado
para realizar la síntesis entre psicología y psicoanálisis
mostrando que la creación de una cátedra de psicología sugiere un rechazo
al psicoanálisis, y que en ese sentido "la Universidad de
Jerusalem imita el ejemplo de otras instituciones educativas oficiales". (Freud
1970:166) La molestia de Freud es patente y es tanto más aguda por cuanto está implícito el lugar destacado que él mantiene
en esa casa de estudio.
1930 fue un año particularmente importante para Freud ya que
en julio recibió una carta que anunciaba que la fundación a cargo
le había concedido el premio Goethe, por el valor literario de sus obras.
"El ver su nombre asociado al de Goethe representaba para Freud un honor especialmente valioso y la distinción le produjo gran
placer"(Jones 1957,3:167). En ese momento, ya el nombre de Freud figuraba entre los candidatos al Premio Nobel ,
posibilidad ante la que Freud era profundamente escéptico.
Al año siguiente fue la Universidad de Londres la que invita a
Freud a exponer sus ideas en el marco de la "Conferencia Huxley",
primera vez que un científico de habla alemana recibía tal distinción. "Freud era un
gran admirador de T.H. Huxley y lamentó no poder aceptar ese honor" (Jones 1957, 3:171).
En 1932 salen a luz las Nuevas conferencias de introducción al
psicoanálisis. Nunca fue la intensión de pronuncialas en público. El mismo Freud da la razón para ello: " A diferencias de aquellas
(las primeras conferencias), estas nuevas conferencias nunca se pronunciaron. Desde entonces, mi edad me ha dispensado de la obligación
de ocupar la cátedra para acreditar mi pertenencia a la Universidad - solo perisférica, es cierto -, y una operación quirúrgica me ha
inhabilitado como orador."(Freud 1933 b:5) Se ha detectado el cancer y comienzan las operaciones motivo por el cual a Freud se
le comienza a hacer complicado hablar, y con mayor razón disertar. Esta publicación
sin embargo me parece significativa ya que da cuenta
de un interlocutor que hay que tener in mente para poder escribir:
el público . Siempre se le escribe a alguien. Es decir, Freud añoraba entonces este espacio y se queja - de paso - de su incidencia
"perisférica" en la Universidad. Se mantiene el viejo espíritu esgrimido en ocasión de su brillante intervención en la Clark
University, pero en la realidad, las operaciones ya marcan drásticamente su alejamiento del espacio de la cátedra.
6. Algunas reflexiones finales
Analizar la relación de Freud con la Universidad plantea por lo menos,
tres líneas a seguir: Por un lado, está el problema de las expectativas, vale decir, los deseos freudianos de participar en la
universidad, de realizar docencia e investigación y de ser reconocido por la institución que lo formó. Es decir, la relación leída
desde la óptica de Freud. En tal sentido se puede decir que hay una carrera
docente que se transita, desde el primer nombramiento que recibe como alumno investigador cuando cursa tercer año de medicina,
hasta el último nombramiento como Profesor ordinario en 1919. Este es el recorrido realizado en la Universidad de Viena. Paralelamente, varias
universidades le rinden honores con sus invitaciones, comentarios, diplomas, títulos y premios, lo cual constituyó para Freud el
reconocimiento social de su obra.
En esta línea juega un papel fundamental la Clark University, como
también algunos años después, la Universidad de Budapest. La primera lo
saca del ostracismo. La segunda le abre el espacio al psicoanálisis en
el seno mismo de la casa de estudios. La relación de Freud con estas dos universidades se constituye a mi juicio en acontecimientos de
la historia del psicoanálisis. Con menor significación está la Universidad
de Leyden, la de Londres, la Hebrea de Jerusalem y también
Harvard. Se debe agregar la progresiva inclusión de los discípulos en
espacios universitarios diversos, a través de nombramientos docentes, a lo
largo de los años.
Freud fue un universitario cabal y no tenía dudas de la importancia que
tenía el participar en la universidad en tanto lugar
privilegiado para el desarrollo de la ciencia .
Como segunda línea corresponde la pregunta desde la óptica
de la Universidad. ¿Cuál fue la actitud de la Universidad de Viena
- aquella que Freud sentía como propia - para con Freud? Vale
decir, aquellas reflexiones, desde el ángulo de la Universidad, en
tanto debe tomar partido ante un sujeto que dice producir un objeto científico nuevo y una práctica de investigación como es el
psicoanálisis. En esta perspectiva, la reacción de la unviersidad fue ambivalente: No lo excluyó pero tampoco le abrió el espacio. Se movió
con cautela, burocráticamente, formalmente. Se podría decir que
ignoró al psicoanálisis como joven ciencia. Algo hay de su discurso que le
produjo problemas. Desde esta óptica no es posible pensar a Freud sin el psicoanálisis. No se trata de lo que la Universidad de Viena hace con
Freud independientemente del discurso freudiano. Mas bien podría afirmarse que la respuesta universitaria es hacia el psicoanálisis, más
que hacia la figura, la persona de Freud. Por ello, las
"resistencias" a Freud son las resistencias al psicoanálisis. La universidad se
compromete poco, Freud nunca alcanza el grado de profesor titular para ejercer el espacio de la cátedra . En el mejor de los casos, su
carrera docente se limita al dictado de conferencias libres. El éxito de Freud es social, no es académico.
En tercer lugar tenemos a la Universidad como problema, como estímulo
que genera interrogantes . ¿Qué problemas le generó a
Freud el pensar el psicoanálisis en la universidad? Este tema es amplísimo por
lo que solamente se pueden abrir algunas líneas de reflexión.
El punto central tiene que ver con la transmisión del psicoanálisis.
¿Es el psicoanálisis pasible de ser enseñado en la Universidad como cualquier otra asignatura o su naturaleza requiere de otras
metodologías para su transmisión? Y más aún, por cuanto
todo analista en formación debe pasar por un psicoanálisis personal, aspecto éste de
dificil resolución en el marco de la universidad tradicional.
Pero creo que este tema se inserta en otro mucho más
amplio que dice de la relación del psicoanálisis con la cultura y con la sociedad.
El psicoanálisis como sistema ( teórico-práctico) que
presta diversos tipos de servicios a la sociedad. No es por azar
que en el Congreso de Budapest , Freud debe abordar el problema del
psicoanálisis al servicio de las masas , como se pasó a llamar después, y que tal articulación no deja incólumne el edificio
psicoanalítico. La teoría debe ser repensada al igual que la metodología y la técnica.
Y sobre todo, cuando Freud se tiene que hacer la pregunta
acerca de la posibilidad de formación de psicoanalistas de manera masiva en el
ámbito universitario.
Por un lado reconoce que (las instituciones psicoanalíticas)
"seguirán cumpliendo una función útil mientras se mantenga dicha exclusión (de la
universidad)", con lo cual reconoce tácitamente , que las instituciones privadas pudieran llegar a desaparecer. Esta conclusión
transfiere a las universidades en el futuro el problema de la formación. Luego, razona sobre las tareas que podría el
psicoanalisis cumplir en las universidades.... ¡¡¡y no son pocas!!! . Llega a sugerir
que los planes de estudio de medicina deberían ser construidos totalmente de otro modo, ya que " el psicoanálisis es el más
apropiado para transmitir al estudiante un conocimiento cabal de la psicología".
Como de pasada, enumera las ventajas que la formación analítica aportaría a los alumnos de psiquiatría. Mas allá, están
las contribuciones que el psicoanálisis puede realizar a "la historia de
la literatura, la mitología, la historia de las culturas, y la filosofía de las religiones ", aportando al análisis de problemas
artísticos, filosóficos o religiosos. Se puede sospechar que en la propuesta freudiana, no solamente el psicoanálisis
transformaría la currícula y la ideología de la medicina sino de muchas
otras carreras de la universidad: "la universidad únicamente puede beneficiarse con la asimilación del psicoanálisis en sus planes de
estudio".
Pero resulta que luego de tan logrado "delirio" Freud
reconoce las limitaciones del proyecto; ante la pregunta incontestable por la
formación analítica, termina concluyendo que el alumno
por lo menos " aprenda algo de psicoanálisis". Veo a Freud ante un desafío descomunal, rumiando el
problema, analizando una y otra vez el tema, ante el problema de la masificación
del psicoanálisis, de la masificación - en primer lugar - de la formación de analistas. ¿Cómo hacerlo?
Se plantea así, el problema de la política del psicoanálisis, de la
estrategia social del psicoanálisis. Después de 1913 fecha de
Totem y tabú, el complejo de Edipo ha pasado a constituirse en una
estructura social universal. Interesa ahora pensar el vínculo
social y la capacidad destructiva humana. Son los años de la guerra que traen
nuevas reflexiones y exigencias. Las neurosis de guerra muestran la importancia de la duración del análisis y de su efectividad.
El psicoanálisis ya no puede ser pensado sólo en el ostracismo del
consultorio. La guerra , la miseria, los movimientos sociales, las revoluciones, los liderazgos....¿qué tiene el psicoanálisis que decir de
eso? Con Psicología de las masas.... se inicia entonces una nueva propuesta.
¿Y cómo es que el psicoanálisis va a transmitir sus enseñanzas
en espacios masivos como el de la unviersidad? ¿Y con qué instrumentos cuenta el psicoanálisis como para atreverse a
ofrecer propuestas a algunos de los problemas que apuntan con los tiempos?
(*)Publicado en GRADIVA nº 2, Revista de la Sociedad Chilena de Psicoanálisis, Santiago de Chile, 2001
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