GRUPO
OPERATIVO (*)
Armando
Bauleo
Llamamos
Grupo Operativo, a todo grupo en el cual la explicitación de
la Tarea, y el accionar a través de ella, permite no sólo su comprensión
sino también su ejecución.
En
otras palabras dicho, en la dinámica grupal se tratará la Tarea (tema, ocupación,
labor, etc.), la cual en un juego dialéctico, será desmenuzada, analizada y
recompuesta en un movimiento cuya ordenación
lógica, no puede reglamentarse de antemano, aunque sí prever estando en el
movimiento; dicha Tarea alcanzará su racionalidad en la enunciación totalista
de la misma, síntesis ya enriquecida por el grado integrativo que se dio a través
de un pasaje entre lo afectivo y lo pensado.
Es
decir, que la reestructuración lógica y su desarrollo es en todo un proceso,
en el cual lo pensado va adquiriendo cuerpo, a través de lo afectivo con él
ligado, en la verbalización y accionar grupal. Verbo y acción, se retraducen
por pensamiento y afecto, ecuación en la cual cualquiera de los miembros
primeros puede representar o indicar los elementos segundos. Es así que, como
decimos en un artículo anterior, el grupo puede ser visualizado en dos planos:
el de la temática, extensión de temas que constituirán el armazón de la
Tarea y, el de la dinámica en la
cual la interrelación señalará el sentir que se moviliza en dicha temática.
A
continuación de lo dicho empezaremos enunciando
líneas teóricas que pueden ser ubicadas ante un grupo, y ejemplificaremos con
algunas de ellas: la de la antropología, la de psicología y la de una
gnoseología.
Antropología
desde el momento que a través del movimiento grupal se implica el ser social
que le permite al hombre ser
hombre. Es decir, que a través de las relaciones interactuantes aparece la
estructuración esencial del hombre como tal, en relación con otros hombres,
haciendo o sea reconsiderando la Tarea.
Hasta
donde el grupo se presenta como posibilidad, ante la perspectiva antropológica,
del campo de estudio para leyes de esta perspectiva, ¿y de ahí, sería posible
plantear una antropología que parte de un hecho real, un dato concreto, el
hombre siendo social?
En
la psicología, el grupo posibilita su concretización. El hombre como
individualidad es estructurado en una pluralidad
a la cual reenvía, para ser comprendido . ¿Dónde se habla más de la
familia, de los amigos o amigas, que en la entrevista psicológica individual?
Ese
reenvío es para describirse o
explicitarse, la misma individualidad nos enseña la multiplicidad originaria a
la cual remitirnos y, de la cual partir para establecer las bases teóricas de
una Psicología Concreta. Ante esta teorética, el grupo como elemento táctico-técnico,
nos enseña y nos ubica frente al objeto concreto de investigación, del cual
derivará toda la teoría de la abstracción que dará cuenta de la
individualidad:
a.
Como abstracción, cuando es considerado como objeto aislado.
b.
Como realidad, cuando aparece como una instancia a la cual las interrelaciones
le dan significado.
Podríamos
decir más, presentaríamos al grupo como objeto para una interdisciplina que
quisiera dar cuenta de todo un nivel humano y así fundar una ciencia del
hombre, de la cual partirían recién las ciencias, cuyos campos se estipularían
desde ahí.
Todo esto nos envía a una perspectiva del Conocimiento y, la
Gnoseología aparece ante el grupo y por el grupo, como un pensamiento cuya
formalización se armó en el intercambio y cuyos contenidos son cadenas
abiertas que se completan siempre con el otro.
Volvamos
ahora sobre el grupo, ya enunciadas las líneas de pensamiento sobre las cuales
deberán realizarse diversos estudios y verificaciones.
Para
nosotros el grupo operativo es la denominación que damos a un grupo en el cual
la Tarea, elemento nuclear, es en su explicitación el elemento que posibilita
su funcionar. Es decir, que sólo por la Tarea, a través de la Tarea, y con la
Tarea, el grupo es grupo.
Este
privilegiar de la Tarea no es en base a una elección fortuita o ingenua, es una
búsqueda comprometida de un agente cuya presencia tiene todos los tintes de una
realidad ya que sin Tarea, sin algo por lo cual está ahí, el grupo no tiene líneas
explicativas. Las carencias que podemos visualizar de los por qué y los para qué,
tienen un lineamiento que puede ser analizado en varios niveles sobre los que se
destaca el ideológico. La falta de causalidad o de sus amputaciones y la
ausencia o hipótesis del futuro, exigen ser explicados a nivel de una concepción
totalizante, para la cual esas faltas o hipótesis tienen una significación
dentro del contexto.
De
ahí que planteamos el por qué y el para qué del grupo, y atribuimos a la
tarea el ser eje del pasaje de uno al otro, configuración toda esta que permite
su descripción y explicitación al aportar los elementos sobre los cuales se
fundamenta el grupo operativo.
Creo
que llegamos a un punto en que definición
de Tarea se impone: Llamamos Tarea al factor por el cual el grupo se ha reunido
para apropiarse de él y luego accionar con él.
Dicho
en otras palabras, Tarea es el
tema, ocupación o título que hace converger sobre él todo el funcionar de la
reunión. Ya aquí aparecen cuestiones que es necesario rever.
Se
puede plantear una Tarea en lo explícito, pero ser otra la latente, puede haber
concordancia entre ambas, y por último, ser ambas sólo partes de una unidad
que será la real Tarea del grupo.
La
necesidad de su enunciación es la posibilidad de determinar y de ahí
significar, a partir de un presente, aquí ahora, todo el juego grupal. Repito,
una vez establecida la Tarea, el grupo se ubica en un presente continuo (tiempo
vivido), en el cual va adquiriendo significado lo pensado y lo sentido en él.
Se
establece un interaccionar con la tarea como centro, en el cual el grupo
comienza a desplegar dicho elemento, y a estructurarlo en una ordenación que va
a depender de él. En ese interactuar, el grupo comienza a darle
presencia a la Tarea, ésta pasa a ser un sólo enunciar a un encarnarse y así
adquirir corporeidad y significación, y de esta manera ella va adoptando su
forma, configurándose como realidad.
La
Tarea como categoría tiene una referencia más real.
Lo
que empezó como generalidad se particulariza a través de categorizaciones
sistematizadas, y significaciones que se ubican en una formulación temática
que da los vínculos entre aquellas.
Pero
ante todo este desplegarse y desarrollo procesal de la Tarea debemos ahora
centrarnos , en el relacionarse los integrantes.
En
el grupo aparecen hechos o circunstancias que son habituales y cuyas características
deben ser detectadas ya que dependen de cada grupo, y que ahora paso a
describir, porque de su visualización y conciencialización depende el
funcionamiento y el alcance de la meta.
Estas
circunstancias emergen ante la Tarea y por ella, y son denominadas por Pichón-Rivière
resistencias al cambio, con su líder el saboteador, y todo un enjambre de
relaciones que constituyen la conspiración.
El
fondo de dichas situaciones lo da la ansiedad que dicho cambio provoca, como
conducta desorganizada ante la situación de elección de quedarse en el pasado,
o de pasar al proyecto, conocido aquel aunque ya no instrumental, desconocido éste
aunque como otra posibilidad.
A
la aceptación de la pérdida del pasado para insertarse en un proyecto, se le
denomina ansiedad ante la pérdida; el temor a lo desconocido del futuro y la búsqueda
de pautas pasadas como huída,
ansiedad ante el ataque.
Pero
antes de pasar a esta situación es
necesario hablar de emergencia y emergente en un grupo.
El
emergente de un grupo es el sujeto que por su historicidad como individuo, ante
determinados temas y/o determinados sentimientos, los denuncia en un momento del
proceso grupal; esta denuncia adquiere la posibilidad de objetivarse al grupo
frente a lo que ocurre y, el coordinador y el observador (la otra parte del
grupo), puede señalar o interpretar dando contenido y forma sintética a lo
hasta ahora sucedido, y el grupo pasa a otro momento.
De
ahí que el emergente es uno de los elementos básicos, es el que marca los
discontinuos, es el individuo que sale al paso del suceder grupal como
parte comprometida del grupo, y elegida por éste en la interrelación
para enunciar lo que está en juego, así su individualidad aparece significada
en lo social, es decir, que su individualidad como intimidad se deshace frente a
la tarea, para asumir su compromiso grupal y, rehacerse a través de aquella. Así,
su historicidad adquiere actualidad sentida y pensada en el trabajo grupal, de
lo cual puede fácilmente desprenderse el aspecto terapéutico del grupo
operativo.
Terapéutico
en el sentido amplio y estricto del concepto, amplio por ser una reevaluación
de lo vivido individual en el aquí-ahora del interactuar grupal con el trabajo,
en lo estricto del término desde el instante que el sujeto corrige su visión
de la realidad, en una experiencia en la cual él como sujeto aprende con otros
una Tarea específica, que luego le servirá como modelo en otras situaciones.
Aparece
así el revivir situaciones aparentes en el grupo como situación última y como
posibilidad de una referencia en la cual buscar los mecanismos para afrontar la
Tarea; por tanto, la dinámica de lo latente es la búsqueda de constantes que
aseguren el enfrentamiento a lo desconocido. Pero esto viene con toda la
distorsión que ocasiona en el niño la no discriminación de fantasía y
realidad, de lo simbolizado y el símbolo, en sus relaciones primeras. El grupo
rompe la estructuración dada, ya que al accionar y ser señaladas sus
participaciones en la tarea, las distorsiones son aclaradas.
Todo
esto también nos lleva a hablar de lo que habíamos expresado antes, la problemática
de la resistencia al cambio. En el momento
en el cual el grupo organiza comportamientos que lo alejan de la ocupación
a la cual está abocado, trata de descentrarse de su compromiso o sino, trata de
asumirlo en una impostura, al quererlo elaborar con pautas viejas y no con las
conductas que le impone el instante actual.
Hay
un todo de “hacer lo de siempre”, de no reorganizarse frente a lo que la
realidad y Tarea imponen como trabajo.
De
esto puede desprenderse toda una crítica
a la rutina, ya que el grupo al hacerse resistente al cambio asume los
caracteres de la misma, del hacer las cosas de una manera igual, sin tomar el
aspecto de novedad que cada cosa presenta, pero que llevaría a un compromiso
con lo nuevo, y a una situación de recrear y crear continuo, que también
aparece como situación nueva, ya que en la cotidianeidad se trata de sumir todo
en una rutina no modificadora de lo diario. De esta manera los aspectos nuevos
son negados, y en esa negación el hombre se vuelve habitual como manera de
evitar una reorganización constante de él como él y para escamotear el
revisar continuo de su hacer por el temor a lo que esa circunstancia lo lleva.
Es
entonces que el sujeto aparece como conspirador, el líder de la situación de
resistencia, todo lo que va a enunciar es para negar la tarea. Su labor central,
es la de obstaculizar y tratar de destruir la recreación del tema, y
a su vez será líder de toda la maraña de interacciones y de
circunstancias que intra y extragrupalmente impedirán el desarrollo pleno del
trabajo, serán los encargados de dirigir la conspiración contra dicho
desarrollo.
Por
lo tanto diversos elementos conspirativos aparecen en el campo, y su
discriminación se impone para neutralizarlos para instrumentalizar lo por ellos
indicado como parte del grupo, y que éste necesita asimilar como partes
constitutivas de él, pues así la totalidad del objeto es recuperada.
Así es como el conspirador y el líder del progreso son la
explicitación de las contradicciones del tema y del grupo frente a éste.
Al
decir líder del progreso he designado al encargado de la otra parte
del grupo: el grupo en la ansiedad ante el cambio adopta una defensa que
es su disociación o dicotomía en dos partes, el subgrupo de retroceso, aparato
conspirador; y el subgrupo de progreso, organización de avanzada.
Tanto
una parte como otra asumen una porción de la totalidad, es la reacción del
grupo frente a la Tarea, sumergido en la situación de ansiedad.
El
trabajo coordinatorio será el evitar el estereotipo de la situación y , que
aparezca como polarización dilemática, y su pasaje a un diálogo
intercambiante será posible con el señalamiento que establezca la unidad
contradictoria, que haga el esclarecimiento de la situación planteando que
ambos se están haciendo cargo de algo que pertenece a todos, y lo que en lo
visible adquiere las apariencias de lo único, es sólo parte. La unidad está
constituida por esas dos partes, de las cuales cada subgrupo asume una, en una
complicidad latente que debe ser señalada por el coordinador, y que representa
como el grupo trabaja la tarea.
Pero
la intervención consecuente del coordinador es para poder ubicar y posibilitar
el intercambio de roles, pues si se estereotipan el pacto latente también es
roto y la posición asumida se toma como la única verdadera, que debe luchar
con la otra, lo que a su vez hace negar la Tarea para sumirse el grupo en un
enfrentamiento que diluye el por qué del estar ahí.
He
nombrado en varias oportunidades al coordinador. Se hace necesario visualizar su
función. El grupo constituido por 10-12 integrantes, tienen a su vez una
coordinación y una observación.
Ambos
son los encargados de que el grupo realice su labor, sus roles son de encargarse
de los elementos básicos que van a encuadrar el desenvolvimiento del grupo.
Tiempo-espacio aparecen como
elementos primeros, pero con ellos ya emerge el elemento fundamental de sus
funciones y que va a asegurar el pronóstico, es el esquema referencial. El
esquema referencial del coordinador y del observador es el que va a asegurar el
porvenir del grupo operativo.
Dicho
esquema está constituido por la formación que tienen ambos y que dependen del aprendizaje efectuado por ellos, no sólo en su profesión
sino también en su vida social. Así, el
grupo operativo exige también del coordinador y observador una ubicación que
está dada por el conjunto de experiencias previas.
A
nivel de formación la necesariedad de esquemas psicosociales de funcionamiento,
aprendidos también en situaciones en las cuales lo psico-social era
explicitado, es lo básico del bagaje instrumental. Las distorsiones de esta
situación se dan cuando para ejemplificar lo que sucede en un grupo se hacen
analogías con el niño o el psicótico (Bion) o con la sociedad (microsociología),
sin establecer las correspondientes coordenadas para ubicar estas analogías.
Todo esto es falso pues el grupo tienen un plano de accionar y sus modelos
pueden ser buscados en dicho plano, por ejemplo la familia.
Además
este aprendizaje, si se ha sido consecuente con él, lo lleva a una ubicación
frente a la realidad, en lo vivido diariamente, que lo hace interpretar y actuar
en relación a ello, lo que envía a
asumir roles de agentes de cambio, ya que no puede soslayar cuestiones que
repugnan a lo aprendido, y que a su
vez verifican lo estudiado.
Es
en todo esta dialéctica en la cual se organizan y estructuran los aprendizajes
del coordinador y observador del grupo operativo.
Siendo
más explícito y tratando de discriminar cada una de las funciones diré:
1.
El coordinador tiene como labor interpretar o señalar lo que va ocurriendo. Se
encarga de efectuar la enunciación que unirá la temática verbalizada con la
dinámica de funcionamiento grupal, dando así un elementos de organización en
la ansiedad en la cual está sumergido el grupo con el tratamiento del tema.
Es
el que debe mostrar la unidad, al señalar los elementos contradictorios que la
constituyen, pero que emergen durante el suceder grupal, como partes alejadas
entre sí y sin conexión. Es la indicación de esta conexión la tarea central
del coordinador, conexión que lleva en sí involucrada el elemento sentido y
pensado del grupo en el ejercer de la Tarea, pero que a su vez va a ocultarse en
la actitud desorganizativa (ansiedad) en la cual el grupo se debate en su elección
de asumir o no la Tarea.
2.
El observador tiene como trabajo fundamental, el de organizar los elementos
emergentes grupales, para poderlos devolver al grupo (lectura de emergentes 20
minutos antes de terminar la reunión), o para luego elaborarlos con el
coordinador y reestructurar la perspectiva que ambos tenían del grupo y así
comenzar la reunión siguiente.
La
observación es una Tarea esencialmente de investigación mientras que en la
coordinación su acento está puesto más en el operar. Ambas se complementan y
constituyen planos distintos de trabajar de la parte coordinadora en el grupo.
No se puede privilegiar ninguna pues no existe contradicción
entre ambas, aunque sí complementariedad.
El
observador puede también participar, observador participantes, dando señalamientos
sobre la situación. Siempre esta participación debe darse dentro de los
lineamientos del coordinador, pues es ante su
campo de acción.
Así
especificados sus campos de trabajo, tenemos ahora que decir unas palabras sobre
la interpretación. Esta es la hipótesis o enunciados que el coordinador va a
efectuar como respuesta a una situación dada. En los grupos operativos ésta
debe involucrar los elementos que han emergido durante el juego grupal, agregándose
a ellos la parte de la Tarea que se está tratando. Dicho de otro modo: ante una
situación, los mensajes o informaciones grupales, son apreciados por el esquema
referencial del coordinador, quien luego de una reestructuración o elaboración
devuelve en forma lógica de enunciado, el cual está constituido por los
elementos dados por el grupo, a
nivel de lo verbal o del accionar y que ligan o dramatizan partes o zonas de la
Tarea sobre la que se está trabajando, determinación del contenido latente y
comprensión de su función genética.
Así
expresados los elementos
constitutivos volvemos al grupo como totalidad y partimos de su definición.
Grupos operativos deben ser redefinidos desde su denominación. Son operativos
porque operan, hay una acción sobre el grupo y, del grupo en él mismo y hacia
afuera. La evaluación de la tarea grupal necesita de índices grupales de
apreciación, pues no sólo va en cantidad y calidad, sino también en
apreciaciones de conjunto tiempo-trabajo,
personas-ideología, por ejemplo que necesitan ser creados con grados de
universalidad y de singularidad en cada grupo.
Operar
no involucra operacionalismo, cuya reducción final al fisicalismo, lleva implícita
desde un interactuar hasta una
evaluación en modelos físicos que no responden a la realidad grupal. Las
analogías antes dichas entre grupos y psicóticos, o grupos y microsociología,
son posibles para este operacionalismo.
Adquiere
vigencia en este momento abordar la problemática del cambio. La situación
central en la cual se sumerge cada grupo al abarcar una Tarea, involucra la
problemática del cambio. Una definición de cambio involucra el ir siendo o sea
toda la posibilidad implícita de convertirse, de transformarse, asimilando los
estímulos presentes.
Pero
para asimilarlos primero y luego transformarse es necesario una línea sobre la
cual efectuar este movimiento. La línea dirección tiene un
proyecto, y es de todo esto que se estructura un sentido que así permite
a su vez validar el cambio. Juego dialéctico entre lo que sucederá y lo que
sucedió con su causalidad en espiral, en la cual el pasado influye sobre el
futuro, pero éste a su vez da significado al pasado.
El
proyecto concreto tiene un punto de partida, mediaciones que van apareciendo
(objetivos parciales) y superobjetivos.
Desde
el punto de partida está el superobjetivo, ya casi construido, y que se
funcionaliza casi al final.
Por
lo tanto el cambio debe ser ubicado dentro de un contexto y tener un sentido. El
sentido es de una importancia fundamental, pues es el que denuncia el esquema
referencial tanto de la coordinación, como del grupo , como de la Tarea.
El
cambio por el cambio en sí, también es una ideología, pero sus alcances
quedan a nivel de cambios, su porvenir se agota en él mismo, que de ser tan
permanente se convierte en no cambio y permite ser asimilado pues no provoca
modificaciones transformadoras de la realidad. Tiene sus raíces en la iracundia
y sus miras a la anarquía.
Por
otro lado es necesario más palabras sobre la información en el intercambio
grupal. Aquí el diálogo con contenidos o formas particulares permite
especificar y organizar el tratamiento de la Tarea y a su vez darle verdadero
alcance. La posibilidad de dar y recibir información , y su reubicación o
elaboración grupal, dependen del grado de ansiedad y de la flexibilidad de los
esquemas referenciales en juego. De ahí que la coordinación deba ocuparse, de
que las vías de comunicación no se hallen obstaculizadas, y la denuncia
permanente de los ruidos, terceros
de una situación triangular, permite al esclarecer la
situación, el libre paso del menaje del emisor al receptor.
Debemos
por último expresar lo siguiente, que desde ya habla de nuestro esquema
referencial. Creemos que no existe Tarea sin grupo, y grupo sin Tarea, ambos son
términos de una unidad que funda la conciencia de situación, pues es sólo
desde aquí que puede ser enunciado un origen de la conciencia y un pasaje a la acción, ambos ensayados previamente en el grupo.
Sólo
el grupo permite este ensayo, cada individuo dirá partes pero sólo a nivel
grupal podrá ser reconocida la
totalidad.
Este
es nuestro aporte, hemos tomado al grupo como objeto y como método, lo hemos
hecho variar en ambos planos, y nuestra conclusión deriva de ello y por esa
experiencia largamente hecha, sostenemos que para una conciencia que quiere
aprehender la realidad, sus raíces de formación se hallan en lo grupal. Con
esto repetimos la definición de hombre como ser social.
(*)
Publicado en la Revista Ilusión Grupal Nº 2, UAEM, Cuernavaca, 1989