Home Biblioteca Virtual Memorias 5° Encuentro Experiencia grupal en la toma de peñalolén

Experiencia grupal en la toma de peñalolén

Usar puntuación: / 0
MaloBueno 

EXPERIENCIA GRUPAL EN LA TOMA DE PEÑALOLÉN

 

Loreto Ramírez G.

Mauricio Alvarez M.

 

Presentaremos nuestra experiencia como coordinadores de un grupo en la toma de Peñalolén, específicamente en el comité “la voz de los sin casa”. Este grupo, que se realizó a lo largo de siete sesiones, se inserta dentro de un proceso de diagnóstico comunitario, en el contexto de un proyecto de intervención en el cual se encuentran trabajando estudiantes de psicología y arquitectura.

Para introducir es necesario realizar una breve historia de la comunidad-institución dentro de la cual se enmarca nuestra experiencia.

 

Un grupo de pobladores se organiza con el fin de trabajar en torno a un objetivo común: Tener un lugar donde vivir. La tarea que se proponen es tomarse un terreno en Peñalolén, la cual se materializa el día 5 de Julio del año 1999.

Conseguido dicho objetivo aparecen  nuevos desafíos, los cuales se traducen en diversas tareas, como lo son: lotear el terreno entre los nuevos propietarios, levantar las viviendas y por sobre todo defenderse de dos enemigos voraces que acechan constantemente por el lugar : la fuerza policial y el propietario legal del terreno, el Sr. Miguel Nazur, quien en reiteradas ocasiones intenta desalojar a los pobladores  sin lograr su objetivo.

Podemos decir  entonces que la organización está en permanente ebullición, siendo operativa respecto de sus propias necesidades.

Para poder constituirse en una comunidad con la gratificación de ciertas demandas básicas, la organización se divide el trabajo en comisiones, el requisito fundamental es que al menos un integrante de las familias que ocupan el terreno  participen en ellas, hay mucho por hacer, un ejemplo de ello es la comisión de seguridad cuyo objetivo es el de velar por el orden interno, resguardar el cumplimiento de ciertas normas que velan por la buena convivencia, quienes no cumplen con ellas son inmediatamente desalojadas del terreno .

Todas estas labores están reguladas por una entidad  que se designa comité  “La voz de los sin casa”, el cual es uno de los tantos comités que existen al interior de  la toma. Semanalmente se reúnen los directivos del comité con los delegados de las respectivas comisiones y cuadrantes con el fin de  discutir las problemáticas de la organización. La consigna de éstas reuniones es ”Trabajar siempre respetando la decisión de las bases”.

Con el paso del tiempo la amenaza del desalojo cede paulatinamente, trayendo la calma en los hogares recién constituidos. Y con la tranquilidad también llegan otros beneficios como lo son la luz eléctrica y el agua potable. Entonces, se ven satisfechas las mayores demandas básicas: hay techo, hay luz eléctrica, hay televisores encendidos en algunos hogares ...al parecer ya no hay mucho trabajo por hacer, la ebullición inicial tiene  algunos atisbos de lejana operatividad.

 

La historia recién relatada la fuimos escuchando entre clase y clase en la escuela para adultos, proyecto organizado por la comisión cultura de “la voz de los sin casa”, a la cual llegamos para hacer clases a todos aquellos interesados en dar exámenes libres. Fue en este contexto que algunos de nuestros alumnos, bajo el conocimiento de que  somos estudiantes de psicología se nos acercaron para contarnos que tenían algunos problemas. Nos pidieron entonces que nos juntáramos a conversar .

 

Configuración del grupo:

 

Dado que habían muchos interesados en hablar con nosotros acerca de sus problemas, les propusimos juntarnos a conversar en grupo. Ellos aceptaron  la propuesta.

De esta forma, el objetivo inicial que convocaba al grupo era  el de tener un espacio en donde poder hablar acerca de sus problemas de la vida cotidiana.

Al comienzo de  la primera reunión el grupo estaba envuelto en un diálogo de sordos, el  cual dio cuenta de la dificultad que presentaban los integrantes  para escucharse y pensarse a sí mismos dentro del grupo.

Con esto establecimos el punto de pasaje o momento por el cual el grupo atraviesa, caracterizado por un vivenciar caótico al interior de éste, lo que da cuenta de la disociación latente entre lo individual y lo social, disociación común a todo grupo que comienza a constituirse en torno a una tarea.  Al finalizar la primera sesión el grupo comenzó a elaborar una temática común que giraba en torno a las divisiones y a la parálisis en que se encuentra la organización, emerge ahí la sensación de “ estar de capa caída”, una sensación de pérdida y de añoranzas del pasado y de la urgencia de tener un lugar en donde “tirar la mierda” , es entonces cuando un miembro del grupo dice de la necesidad real y urgente de tener un alcantarillado.

Durante las reuniones siguientes los integrantes del grupo fueron rotando, entrando unos, saliendo otros, no pudiendo establecerse un grupo definido, lo cual -a nuestro parecer- habla de una baja pertenencia, entendida ésta como la identificación de los miembros del grupo con los procesos grupales en referencia a la tarea. Esto genera en nosotros ansiedad ya que veíamos al grupo dentro de un escenario en constante cambio, y pensamos que esto no permitió-entre otros factores- configurar un encuadre que facilitara el proceso grupal, debemos decir que esta ansiedad se vincula además con el hecho de que era la primera vez que coordinábamos un grupo.

Con respecto a la tarea explícita que se habían propuesto, el grupo, estableció como norma tácita no hablar de ella en grupo,  acudiendo así, individualmente por turnos a las siguientes sesiones , es decir, hablaron de sus propios problemas cotidianos “casualmente” cuando los otros miembros del grupo faltaban al encuentro.

Con esto el grupo formó una coalición anti–tarea, lo que da cuenta por un lado de la imposibilidad de pensarse como un grupo y de la dificultad para elaborar el trabajo grupal, y, por otro lado, del clima imperante en el campamento, caracterizado por la desconfianza y la división política al interior de la organización misma. La voz de los sin casa se desarticulaba de la misma manera como se estaba desarticulando el grupo.

Frente a la irregularidad en la asistencia de los miembros del grupo, dos de las personas que nos habían solicitado la realización de éste nos propusieron la suspensión del grupo hasta que hubiese más gente dispuesta a comprometerse y a  asistir en forma regular a las sesiones, con lo cual  el  grupo decide terminar con los encuentros.

 

A lo largo de las siete sesiones se pudo dilucidar una clara disociación estereotipada entre el grupo y el individuo, la consecuencia de ello, desde nuestro punto de vista, fue la paralización del grupo. Además, a través de los emergentes situacionales pudimos constatar que los momentos de mayor cercanía a la tarea fueron precisamente realizados individualmente, en este sentido sólo hubo atisbos de lograr el trabajo en torno a temáticas comunes cuando se hablaba acerca de la desintegración a nivel de la organización política en “La voz de los sin casa”. Lo que da cuenta de que el grupo funciona disociando aquello que acontece en la organización respecto de lo que pasa al interior de los hogares.

 

Entendemos que el grupo está conformado por una o varias instituciones, en este sentido el grupo no se agota en sí mismo, sino que da cuenta de ciertas problemáticas y conflictos políticos al interior de las instituciones. En este sentido, el grupo da cuenta, habla de lo que pasa en los niveles superiores de una organización o institución. Así, podemos entender los fenómenos anteriormente mencionados al interior del acontecer grupal que coordinamos, esto es una alta resistencia a trabajar en grupo, a escucharse dentro del mismo  y una constante disociación entre lo individual y lo grupal, como una expresión del operar de la institución al cual el grupo pertenece.

De alguna manera el comité “La vos de los sin casa” se convirtió en un fin en sí mismo y no en un medio para lograr operar sobre las problemáticas para  las cuales se habían constituido, es decir , la organización se burocratizó .

En principio la necesidad vital de tener una casa propia fue la tarea común de la organización, en donde todos los pobladores participaron de manera activa en el proceso, existía un plan de lucha común, había una fuerte identificación con los principios que guiaban los planes de acción y rondaba el deseo de constituirse en el futuro en una población autónoma. Podemos decir entonces que, logrado el objetivo de la apropiación del terreno y de la construcción de las viviendas, culmina el movimiento instituyente, tornándose en una organización instituida, con ciertas normas rígidas, sistemas de comisiones y reuniones que adquieren un perfil completamente formal e inoperantes. Una organización al interior de la cual no pueden ser asumidos los conflictos políticos en forma explícita, sino que se traducen en problemas tales como alcoholismo, drogadicción, violencia familiar, etc... produciéndose lo que Mendel denomina regresión de lo político al plano de lo psicológico.

 

Es así como entendemos la demanda inicial de quienes conformaron el grupo, como una expresión de  la imposibilidad de hablar y abordar en forma directa y explícita la problemática por la cual atraviesa la organización en su conjunto. “Necesitamos de un lugar para sacar la mierda” es un signo que da cuenta del momento por el cual atraviesa la institución.

 

A través de lo anterior, pretendemos poner de manifiesto los límites de la práctica psicológica cuando queda fijada -la mayoría de las veces- en la psicologización de  temáticas  tales como la pobreza, el alcoholismo o la violencia familiar, por nombrar sólo algunos, y de la imposibilidad de plantearse como una disciplina que mira, piensa y escucha más allá de lo psicológico, más allá de lo individual, en un abordaje que sea capaz de conjugar y permitir pensar lo individual, lo grupal e institucional, como momentos indisociables de la  vida.

 

Sabemos que esta institución se organiza de manera estereotipada y que se encuentra en un momento de paralización , pues bien, el tema es descubrir qué podemos hacer como psicólogos sociales frente a esto... dejamos la pregunta abierta.

 

Bibliografía:

 

-       Pichón-Rivière, E. “El Proceso Grupal”. Ed. Nueva Visión. Buenos Aires.

-       Mendel, G. “Sociopsicoanálisis” vol. 1. Ed. Amorrortu. Buenos Aires, 1973.

-       Bleger, J. “Temas de Psicología”. Ed. Nueva Visión. Buenos Aires.

-       Liendo, E. “Psicoterapia Estructural de la Pareja y del Grupo Familiar”. Ed. Nueva Visión. Buenos Aires, 1974.

 
Novedades Escuela
COMPLETAR FORMACIÓN COMO COORDINADORES GRUPALES

La Escuela de Psicología Grupal E. Pichon- Rivière hace un llamado a todas las personas que tengan interés en completar su formación como coordinadores grupales, a retomar dicho proceso enviando los siguientes datos al correo formacion@psicologiagrupal.cl

Nombre y apellidos
Último módulo cursado
Correo
Teléfono

Página de Facebook
Dale click a nuestra
página.