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Dinámicas grupo-analítica

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Dinámicas grupo-analítica con referencia específica a los conceptos psicoanalíticos

S.H. Foulkes, M.D.

Presidente, Sociedad Grupo-Analítica (Londres)

 

S. H Foulkes (1898-1976) llegó a Londres en 1933 desde Frankfurt, ciudad en la que ejercía como analista. Al mismo tiempo él trabajó con el connotado neurólogo Kurt Goldstein, quien enfatizaba la importancia de comprender no la función de la neurona individual, sino más bien el trabajo de comunicación en red de las neuronas, usando el término de la “psicología gestáltica”. Foulkes llegó a enfatizar al individuo como un punto nodal en la matriz de comunicación del grupo, así como otro discípulo de Goldstein, Fritz Perls, adoptó el término “terapia gestáltica” para sus ideas acerca de integrar las partes de la persona total. Foulkes también fue influenciado por la escuela de pensamiento sociológico en Frankfurt, la que intentaba integrar las ideas de dos grandes teóricos de fines del siglo XIX y principios del siglo XX: las ideas socialistas de Marx acerca de la importancia de la sociedad y la aproximación psicoanalítica freudiana del individuo.

Foulkes formó la Sociedad Grupo-Analítica en 1952, en Londres, la que llegó a ser la mayor fuerza en la formación de los Terapeutas grupales británicos y también fue influyente para el desarrollo de la terapia de grupo europea. Él publicó un texto temprano sobre grupo, Introducción a la Psicoterapia Grupo-Analítica, (Londres: Heinemann Medical Books, 1948) y ediciones sucesivas de su texto de bolsillo fueron usadas ampliamente en todo el mundo (Group Psychotherapy: The Pychoanalytic Approach. Baltimore: Penguin Books, 1957, 1965, 1968).

Este artículo demuestra el interés de Foulkes por las experiencias en el aquí y ahora del grupo y cómo estas son moldeadas por las expectativas referidas a cómo cada persona responderá- el baile de los espejos en el que el individuo puede verse a sí mismo/misma reflejado en otros. El énfasis de Foulkes, tanto en el individuo como en el grupo, proporciona un campo intermedio entre el grupo como un concepto total y el psicoanálisis del individuo en el grupo.

Editor.

S.H. Foulkes: Group Analytic dynamics with specific reference to psychoanalytic concepts. International Journal of Group Psychotherapy 7:40-52, 1957.

 

El Grupo Análisis está concernido con el campo total de las dinámicas mentales, ya sea que estas se estudien mejor en un individuo o en una situación de grupo. En este escrito se hará una selección y se dará una atención particular a los equivalentes psicoanalíticos, en relación a los cuales algunas observaciones no estarían fuera de lugar.

En vista al hecho que estoy practicando y enseñando psicoanálisis desde hace tiempo, se ha expresado sorpresa respecto a mi posición que proclama que el grupo análisis  sea considerado como método terapéutico válido por derecho propio y con sus conceptos teóricos específicos, y sus propias  contribuciones a aportar(1). Esto no implica que su práctica y teoría varíen respecto al psicoanálisis, desde luego que mi particular acercamiento no habría visto la luz sin el psicoanálisis. Incidentalmente, mencionaré aquí que, al denominar el método, yo usé grupo-análisis y no grupo-psicoanálisis. Concuerdo plenamente con Miss Anna Freud, cuya orientación en el campo psicoanalítico comparto estrechamente. El psicoanálisis, desde mi punto de vista, está confinado esencialmente a paciente y terapeuta en una situación individual.

¿Por qué yo no tomé el estudio de Freud sobre la psicología de grupo como base para formar mis conceptos? Las contribuciones de Freud a la psicología de grupo estaban basada en los hallazgos de la psicología individual, si bien ocasionalmente mostró sorprendentes conclusiones a favor de procedimientos inversos. Él tendía a ver los procesos de grupo meramente como extensiones de aquellas actividades que funcionaban en la mente individual y que lo llevaron a formular los conceptos del psicoanálisis. Además, en su libro acerca de este tema (2), él estudió grupos de una naturaleza enteramente diferente a los investigados por el presente escritor. Él usó dos grupos amplios, altamente organizados-el ejército y la iglesia católica-como modelos desde los cuales ilustrar conceptos tales como Yo Ideal e identificación. Pero no logró explicar los procesos dinámicos que se daban en estos grupos propios de estos, sino más bien mostró cómo las fuerzas internas características de la vida individual se expresaban por medio del grupo.

Los conceptos psicoanalíticos básicos pueden usarse con antelación en un setting grupal para facilitar el proceso de terapia, pero los procesos correspondientes a ellos son equivalentes y no idénticos a los observados en la situación psicoanalítica individual. La totalidad de los conceptos psicoanalíticos transferidos a un nuevo campo sería particularmente inadmisible en el presente, por cuanto ellos han perdido en gran medida la precisión y significado original e igualmente son controvertidos en su propio campo de origen. Aun cuando conceptos vitales como transferencia e identificación están en proceso de revisión, o tienden a devenir confusos.

Nuestros grupos psicoterapéuticos son en principio grupos de transferencia, en el sentido que los miembros pueden usar a cada uno y al terapeuta como figuras transferenciales, tal como ocurre en psicoanálisis entre paciente y analista. Sin embargo, el patrón de relaciones se desarrolla con mucha más complejidad en la situación de grupo y no logra ser explicado al aplicársele el término de transferencia. Al contrario, la observación de los procesos clásicos de transferencia dentro del encuadre grupal lanza nuevas luces sobre ellos respecto a cómo son vistos en el encuadre individual. En la literatura psicoanalítica, el término transferencia es usado crecientemente para cubrir toda interacción entre terapeuta y paciente. Este desarrollo se aplica igualmente al concepto correspondiente de contra-transferencia. La situación grupo-analítica en este sentido puede, por cierto, llamarse una situación de transferencia, pero sería más correcto aplicar a ello el símbolo “t”, significando terapéutica (3). De este modo podemos hablar de una relación, situación, etc. “t”, y reservar el término situación de transferencia para su legítima y más específica aplicación.

Consideraciones similares se obtienen en el caso de otros términos, tales como identificación. De nuevo aquí la reacción grupal vista como un todo no puede entenderse simplemente desde la base del concepto psicoanalítico, si bien la comprensión de las dinámicas de la situación en la cual la identificación surge, se precipita o madura, nos ayuda a discernir aquellos aspectos del proceso que escapan a la observación y explicación en la situación psicoanalítica.

El grupo-análisis considera básica la naturaleza social del hombre y hace del grupo o comunidad-más que de lo individual- sus bases primarias para conducir la terapia. Los individuos emergen como resultado de desarrollos en la comunidad, si bien este fenómeno debe verse desde la perspectiva histórica-un asunto comparativamente reciente (4)- o bien desde su aspecto corriente de la personalidad individual, emergiendo de y formada por su familia, tal como en el caso del psicoanálisis. Concibiendo la naturaleza social del hombre como básica, no niega ni reduce la importancia del instinto sexual ni del instinto agresivo en el sentido del psicoanálisis.

De este modo la tendencia psicoanalítica, más específicamente la tendencia de Freud, que considera el instinto sexual como un despliegue del instinto sexual o instinto de vida, es completamente aceptable. ….. El punto que queremos dejar en claro es que sostenemos que la naturaleza social del hombre es un hecho básico irreductible. Por cuanto el grupo, originalmente la comunidad, su cohesión y el común movimiento en ella son elementos primarios que no se explican en términos de interacciones de los individuos entre sí. Concebimos toda enfermedad ocurriendo y originándose dentro de un complejo de relaciones interpersonales. La psicoterapia de grupo es un intento de tratar el espectro total de disturbios ya sea desde el punto de vista de su origen en la raíz –o grupo primario- o, mediante ubicar al individuo afectado bajo condiciones de transferencia, en un grupo de extraños o grupo proxy.

Cuando las personas están juntas en un grupo terapéutico sostienen una lucha de tendencias conflictivas, pero en vez de ser llevados por los impulsos, prevalece la necesidad de los individuos de ser comprendidos y de relacionarse con el grupo. Esta necesidad fundamental de relacionarse aparece con particular claridad incluso en nuestros grupos. (Agregué “incluso” porque nuestros grupos artificiales son en efecto conglomerados de individuos aislados). Las bases sociales se instalan enseguida, y así las relaciones vistas dentro de una matriz grupal penetrando la totalidad, son la piedra angular de nuestro trabajo teórico. La idea del grupo como matriz mental, el piso común de una base operacional para relaciones, comprendidas todas las interacciones de los miembros individuales del grupo, es central para la teoría y el proceso de terapia. Dentro de este marco de referencia tienen lugar todas las comunicaciones. Siempre está presente un fundamento de comprensión inconsciente donde ocurren reacciones y comunicaciones de gran complejidad.

Un principio que puede ser ilustrado y sostenido por las observaciones en grupos terapéuticos es que cada evento, aunque esté aparentemente confinado a uno o dos participantes, de hecho envuelve al grupo como un todo. Tales eventos son parte de una Gestalt, configuración, de la cual ellos constituyen las “figuras”, mientras que el fondo se manifiesta en el resto del grupo. Hemos descrito como locación al proceso que hace surgir esta configuración acordada; sin embargo, no siempre es algo simple localizar este padrón en las reacciones del grupo. Otros conceptos específicos importantes para el grupo-análisis y esenciales para comprender el proceso grupo-analítico, son los llamados reacción en espejo, ocupación y traducción, los que solo podemos describir brevemente aquí.

Reacciones en espejo surgen de forma característica cuando un número de personas se encuentran e interactúan (5). Una persona se ve a sí misma, o parte de sí misma –a menudo una parte reprimida de sí misma- reflejada en las interacciones de otros miembros del grupo. Ella los ve reaccionar de la misma manera en que ella misma lo hace, o de forma opuesta a su propia conducta. También logra conocerse a sí misma- y esto es un proceso fundamental en el desarrollo del yo- por el efecto que ella tiene sobre otros, y la imagen que se forman de ella.

Por ocupación se entiende: la razón por la cual se reúnen para estar juntos en grupo (6). En la vida cotidiana, el propósito podría ser estudiar o trabajar, jugar bridge o golf. Tal ocupación manifiesta y declarada está deliberadamente ausente en un grupo grupo-analítico. En esto difiere de un grupo de “libre discusión”. La observación del grupo grupo-analítico deja en claro que tal ‘ocupación’ actúa como pantalla defensiva para tener a raya reacciones interpersonales íntimas, pensamientos y fantasías. Esta función defensiva o de pantalla hace que el concepto de ‘ocupación’ sea importante para la comprensión de las dinámicas tanto en el grupo grupo-analítico y, por implicación, en cualquier tipo de grupo. Hay una tendencia en los grupos analíticos de comportarse como si ellos tuvieran una ocupación pre-concebida, tal como “discutamos nuestros problemas”. Una ocupación también puede ser latente, y el grupo pudiera no estar consciente de ello. Esto podría llamarse su preocupación.

Traducción es el equivalente a hacer consciente lo reprimido inconsciente en psicoanálisis. El grupo total participa en este proceso, que se ordena desde un síntoma inarticulado a una expresión verbal, comprensión e insight, desde el proceso primario al proceso secundario (en sentido psicoanalítico), desde la expresión primitiva a la expresión lógico-racional.

Interpretación en psicoanálisis, se refiere en cambio solo a una contribución especial a esta traducción de parte del psicoanalista.

Este concepto de traducción y el de matriz mental del grupo están estrechamente aliados o nuestra idea de comunicación. La teoría grupo-analítica reconoce la comunicación como un proceso de fundamental importancia para el estudio del comportamiento y la práctica de la psicoterapia. En un grupo grupo-analítico, todo dato observable se considera comunicación relevante, ya sea bajo la forma consciente o inconsciente, verbal o no-verbal.

Comunicaciones no-verbales características son las que toman forma de conducta, ya sea de parte de los miembros individuales o de parte del grupo como un todo. La apariencia y vestimenta pueden ser comunicaciones; una corbata exuberante o zapatos conspicuos, desorden provocativo o pulcritud meticulosa pueden provocar comentarios y llevar a insight de la misma manera que el intercambio verbal. Una persona puede presionar para que le pongan más atención mientras que otra prefiere sentarse en la oscuridad, o bien olvidar sus lentes para no ver. El grupo como un todo puede comunicar tensión a través de los silencios, o llenar con conversación desarticulada. Puede expresar un humor alegre de alivio o un ánimo grupal en el que cada uno se sienta y ensombrece, alguno, al punto de llorar.

En un extremo de la escala está el síntoma inarticulado: puede ser morderse las uñas, rubor excesivo, palpitación, o migraña; en el otro extremo está su representación mediante imaginería verbal. Entre ambos polos habrá una intricada secuencia de pasos que llevan a la verbalización. Muchos procesos complejos tienen que ponerse en juego antes que el síntoma mudo de un individuo pueda alcanzar su expresión lingüística y su significado pueda ser aprehendido por los otros.

Es el proceso de comunicación, más que el de información el que decide lo que es importante para nosotros. En un grupo grupo-analítico, la comunicación se mueve desde niveles remotos y primitivos hasta modos articulados de expresiones conscientes y está muy ligado al proceso terapéutico. El grupo terapéutico establece una zona común en la que todos los miembros pueden participar y aprender a comprenderse unos a otros. Dentro de este proceso los miembros del grupo comienzan a entender tanto el lenguaje del síntoma, símbolos y sueños como las comunicaciones verbales. Ellos deberán aprender esto a través de la experiencia, de modo que le sea significativo y terapéuticamente eficiente. El “conductor” emplea y profundiza el aspecto expresivo de todos los miembros, mientras que al mismo tiempo aumentará su comprensión de los niveles inconscientes más profundos. La zona de comunicación debe incluir la experiencia de cada miembro de manera que ella pueda ser comprendida y compartida por los otros, sea cual fuera el nivel que fue primeramente delineado. Este proceso de comunicación tiene mucho en común con hacer consciente lo inconsciente y  con los conceptos de inconsciente, pre-consciente y consciente en su sentido tópico y dinámico. Discutiremos esto más tarde.

 

Yo, Ello y Superyó en el  Modelo  Grupal

Aquí podemos hacer una pausa para mirar por un momento al grupo grupo-analítico como un modelo del aparato mental. ¿De qué manera los conceptos de yo, ello y superyó se reflejan en el grupo? El grupo es como un modelo del aparato mental en el cual sus dinámicas son personificadas y dramatizadas. Un proceso análogo a este puede verse en el teatro, en el que los personajes no solo se representan a sí mismos sino que también se sienten cercanos a la audiencia, tanto en sus reacciones individuales y comunitarias. Una muy buena ilustración de la manera en que esto ocurre puede encontrarse en el estudio de Friedman y Gassel de la tragedia de Sófocles Edipo Tirano (7). Su escrito no deja de tener interés para nosotros por el hecho de que no estaba concernido intencionalmente con las dinámicas del grupo en relación con la psicoterapia de grupo.

Edipo, habiendo cometido parricidio e incesto, debía ser castigado para mitigar el aumento de los sentimientos de culpa en la audiencia, activados por sus deseos inconscientes. La tragedia se juega entre Edipo, quien representa un deseo, y el Coro, representando otro deseo. El autor escribe:  “ El coro, al permanecer distanciado se absuelve a sí mismo de responsabilidad…de hecho el coro impulsa una demanda hacia el héroe para que llene las expectativas de la comunidad respecto a él  …Edipo acepta totalmente la responsabilidad que la comunidad anhela que él asuma…El coro no se parece a una comunidad desprotegida  que tiene por costumbre dejar la responsabilidad al líder”. El héroe, Edipo, representa aquí al Ello, por cuanto encarna los deseos e impulsos inherentes a cada quien. También encarna una especie de yo colectivo para la comunidad (vean la descripción de Rank de los héroes de la mitología como representantes de “yo colectivos”, quienes reflejan las fuerzas actuantes en la sociedad que las crea y proyecta). Posteriormente, él debe ser castigado por el crimen cometido en el nombre de la comunidad y de este modo, en cierto sentido representa un chivo expiatorio. El conflicto dentro de la audiencia, dentro de cada ser humano, se ve expresado por el conflicto entre Edipo y el Coro. El coro, que en términos presentes puede delinear nuestro grupo, juega el rol de superyó; permanece distanciado y objetivo, pero ejerce una gran presión en el héroe para que este cumpla su destino.

En otro escrito de los mismos autores, de igual interés para nosotros, sobre el drama de Orestes (8), el Coro incita y empuja a Orestes a asesinar a su madre. Orestes es procesado y enjuiciado por un jurado que da su veredicto igualmente en pro y en contra de él, expresando así la ambivalencia de la comunidad respecto a su deseo de liberarse del lazo materno a través del matricidio.

En nuestro grupo encontramos configuraciones similares a las descritas más arriba en el drama de Sófocles, no obstante el hecho de que muy a menudo el líder o conductor es percibido como en el rol del superyó. También los miembros del grupo juegan el rol de superyó, yo y ello respecto uno del otro.  Un buen ejemplo de este rol ocurrió en uno de mis grupos, cuando una mujer mayor, casada, registraba una considerable aprensión hacia una joven soltera del mismo grupo. Posteriormente se reveló que esta joven simbolizaba los temores de pérdida de control e impulsos de naturaleza erótica de la mujer madura. En otras palabras, aquí se trataba de la encarnación de su propio funcionamiento independientemente de su control y por lo tanto provocador de ansiedad. El grupo también manifiesta algo del tipo del yo colectivo.

Repetidamente he observado a miembros funcionando como chivos expiatorios en lugar del conductor. El grupo, enojado con este pero no atreviéndose a atacarlo directamente o a mostrar una abierta hostilidad, se tranquilizará y desplazará su emoción y furia sobre uno de ellos mismos, usualmente un miembro débil o ausente. Elegido así, el chivo expiatorio sostiene el peso mayor de un ataque vicario sobre el conductor. Sin embargo muy a menudo prueba ser correcto, en la formación chivo expiatorio hacia el conductor, buscar la hostilidad reprimida y latente hacia su propia persona bajo el disfraz del chivo expiatorio. Hay aquí un ejemplo interesante de una variación de este proceso. Uno de mis grupos, varias veces y en forma repetida me acusaron de estar sesgado en contra de cierto miembro. En estos casos, yo asumo en principio que el grupo deberá tener sus razones, si bien mi propia alerta está larvada. En este caso no logré encontrar ninguna evidencia de estar sesgado ni en mi conducta ni en mi actitud inconsciente. En una sesión posterior, yo tuve que defender al mismo paciente de la fuerte hostilidad de parte del grupo. Esto me aclaró lo que había sucedido. Los integrantes del grupo, queriendo inconscientemente hacer del miembro en cuestión un chivo expiatorio, se defendieron a sí mismos de esta tendencia, proyectándola primero en mí y luego acusándome de estar sesgado. Esta breve ilustración de importancia clínica es valiosa para definir cómo la personalización, el desplazamiento y la locación tienen lugar en nuestros grupos.

 

Dimensiones Múltiples en el Grupo

Ahora voy a ampliar de cierta manera conceptos que pueden ser útiles para orientar en el estudio de las dimensiones múltiples que operan en el grupo. Respecto a esto quisiera llamar su atención hacia unos conceptos antiguos y muy interesantes de Wernicke, quien pensó que las esferas más importantes en las cuales puede situarse la psicosis eran las de (19 mundo externo, o alopsíquis; (2) la Körperlichkeit, corporalidad o somatopsiquis; y (3) la Persönlichkeit, o auto-psíquis (9).

Una clasificación similar reciente de interés es la usada por Erikson, quien postula tres etapas del desarrollo infantil las que-puede decirse- que persisten en cierto grado en la vida adulta (10). La primera él la llamó el “auto-cosmos”, en la que el mundo es experimentado y se reacciona en términos exclusivos del propio cuerpo del niño. Esta etapa es remplazada por la “microesfera”. Aquí las relaciones de objeto se forman, pero el niño dota al objeto con sus propios sentimientos y deseos, así como-por ejemplo- cuando el sofá deviene un bote, o la muñeca, una madre enojada. Eventualmente la etapa de “macroesfera” ha llegado. Las relaciones de objeto ahora se experimentan en un mundo genuinamente compartido con otros. Entre niveles que van de los aspectos de superficie hasta los profundos y más ocultos, se pueden discernir cuatro en el grupo.

  1. El Nivel Corriente. Este es análogo al de “macroesfera” de Erikson. Aquí el grupo se experimentará como representando la comunidad, la opinión pública, etc., y el conductor, como un líder o autoridad.
  2. El Nivel Transferencia. Este segundo nivel corresponde a las relaciones de objeto maduras experimentadas en la “macroesfera”. Es el nivel que más a menudo enfrentan los psicoterapeutas de grupo de orientación analítica, en el que el grupo representa a la familia, el conductor, al padre o madre, y los otros miembros, a los hermanos.
  3. El nivel de las Imágenes Corporales y Mentales (Nivel Proyectivo). Este nivel corresponde a las relaciones de objeto primitivas, narcisistas internas en psicoanálisis. Aquí los otros miembros reflejan elementos inconscientes del self individual. El grupo representa las relaciones de objeto externas, cuando en verdad son relaciones de objeto internas. La analogía más cercana aquí es con el concepto de play análisis y su resultante psicopatología muy asociada al nombre de Melanie Klein. Este es el nivel de “microesfera” y también corresponde a la “alo-psiquis” de Wernicke. No solo los individuos pueden incorporar una parte del self sino que el grupo, como un todo, puede hacer eso (auto-psiquis). A menudo el grupo representa la imagen materna, tal como la señalaba Schindler (11). La imagen del cuerpo es reflejada y representada en el grupo y sus miembros. Este fenómeno correspondería con la somato-psiquis de Wernicke, si bien el concepto de imagen del cuerpo, que mayormente se le debe a Schindler (12), no fue pensada y no le era de ningún modo familiar a la generación de Wernicke.
  4. El Nivel Primordial. Este cuarto nivel es aquel en que las imágenes primordiales ocurren de acuerdo a los conceptos de Freud y, particularmente, a los formulados por Jung respecto a la existencia de un inconsciente colectivo.

Se proporcionarán ilustraciones posteriores del funcionamiento de todos estos niveles en la tabla más abajo.

Las conclusiones a las que llegó Schindler respecto a la cercana interrelación entre el Yo y el mundo exterior, la naturaleza social de la consciencia y la relación entre mundo externo y self como un hecho humano fundamental, está muy cerca a lo nuestro. Schindler escribe: “Es nuestra hipótesis que cada experiencia no se refiere solo a estas esferas fundamentales del self y del mundo, sino también a las esferas del cuerpo. La existencia humana consiste en vivir simultáneamente en estas tres esferas que forman una unidad inseparable. Podemos llamar el hecho que las experiencias son experiencias en el mundo externo, el cuerpo y el self en un insight a-priori. Preferiría la expresión más modesta que aquí tenemos que vérnosla simplemente con una experiencia que, hasta el momento, ha sido probada como siendo correcta”(13).

 

Niveles y Esferas en el Grupo Grupo-Analítico

(1) Nivel Corriente

Grupo= comunidad, sociedad, opinión pública, etc.

MACROESFERA (2) Nivel Transferencia

Relaciones de objeto maduras. Grupo= familia, padre, madre,

(3) Nivel Proyectivo

MICROESFERA    Relaciones de objeto “interno”, primitivo, narcisista alo-psíquis | Otros miembros personifican

(a) parte(s) del self auto-psíquis

AUTOCOSMOS (b) partes) de cuerpo (imagen) somatopsíquis

(4) Nivel Primordial

 

Imágenes Colectivas

Llegando ahora a conceptos psicoanalíticos equivalentes en grupo aún más cercanos de los que hasta el momento hemos mostrado, examinaremos antes que nada: inconsciente, pre-consciente y consciente.

Inconsciente, Pre-consciente y Consciente

Recién hemos hablado del inconsciente sistemático tal como lo usa el psicoanálisis.Este lenguaje primario de forma simbólica o sintomática, el lenguaje del sueño, opera en el contexto de grupo. No vemos solo la distinción entre procesos primarios y secundarios, como en psicoanálisis, sino también muchas etapas transitorias, y nuestro proceso de comunicación y traducción se vincula estrechamente con la construcción de una zona más amplia de comprensión mutua dentro del grupo. El concepto de comprensión inconsciente, familiar en psicoanálisis, (14) es aquel sobre el que construimos continuamente. Cada comunicación es entendida inconscientemente en algún nivel y deberá negociar muchos niveles antes de que pueda ser aprehendida y compartida en su completa significación.

Consciencia de Grupo. Los equivalentes grupales de la idea topográfica de consciencia, inconsciente y pre-consciente, también pueden ser mostrados claramente. Para demostrar esto, debemos apelar a las hipótesis metapsicológicas de Freud de que el proceso de hacer consciente está aliado estrechamente a, o esencialmente caracterizado por las catexias de la representación de palabra. Este concepto freudiano es de gran importancia para entender la metapsicología de la histeria, esquizofrenia y varias neurosis. El equivalente grupal de consciencia en términos de la entidad de grupo, consiste así en que cualquier miembro del grupo va diciendo algo con muchas palabras. Si el grupo está preparado y es capaz de comprender y asimilar lo que él dice, se puede afirmar que el tema particular estaría plenamente en su consciencia. Las catexias de palabra asumidas por Freud se ejemplificarán aquí en el acto de la expresión verbal de parte de cualquier individuo.

El pre-consciente puede ser definido como algo que queda no dicho y de lo cual el grupo no está consciente de ello. Pero potencialmente cada uno puede, en cualquier momento, dar expresión a este asunto particular y no se encontrará con resistencia dinámica o falta de comprensión de parte del grupo. Es fácil ver en estas líneas el equivalente grupal de lo inconsciente o reprimido, pero para que esto sea posible de ilustrar con más detalles es necesario que pueda darse en este escrito.

 

Asociación  Libre  Grupal

Un equivalente de primera importancia es el que corresponde a la asociación libre en el psicoanálisis individual. “La Asociación libre grupal” desarrollada a través de mi propio acercamiento, si bien es posible que haya sido usada independientemente en 1920 por Trigant Burrow y su círculo (15). Una aproximación psicoanalítica a los grupos fue realizada por Schindler y Wender, pero la mía difiere de la de ellos en el hecho de proceder directamente a un manejo espontáneo de la situación grupal (16). Yo instruía a los pacientes que previamente habían tenido psicoanálisis, a que asociaran libremente tal como lo habían hecho en la situación individual. Tal como se esperaba, las asociaciones que los pacientes eran capaces de producir se modificaban por la situación de grupo. Entonces yo esperaba y observaba desarrollos a través de un cierto número de años, demostrando el proceso al que luego le di el nombre de “discusión libre flotante”. Solo mucho más tarde, consecuente en mis estudios sobre grupos analíticos, se me aclaró que la conversación en cualquier grupo podía ser considerada, desde sus aspectos inconscientes, como el equivalente de la asociación libre.

Hoy estoy empezando a profundizar qué elementos en la situación de cualquier grupo dado de personas acerca su conversación a la libre asociación grupal.

Naturalmente la situación grupo-analítica misma está dada para animar un grado óptimo de libertad respecto de la censura. La asociación del grupo aquí es el equivalente más cercano a la libre asociación en psicoanálisis y juega un rol similar. De forma más concisa esto puede expresarse como sigue. Cuanto más aparece la ocupación en el grupo, menos posibilidad hay que surja la libre asociación; si la ocupación es un pretexto, o puede ser completamente limada tal como en nuestra propia técnica, la asociación en el grupo puede surgir libremente. Los grupos sociales pueden situarse más lejos o más cerca de uno u otro de estos extremos. Por ejemplo, en un reunión de grupo casual de carácter social, tal como se ve en un vagón de tren, o en tours motorizados, aun cuando no haya nadie que interprete, el desarrollo de la conversación se aproxima a la “asociación libre en el grupo”, los significados inconscientes rápidamente se muestran a mi observación en estos contextos.

En el grupo grupo-analítico, el contenido manifiesto de la comunicación, hablando en general, se relaciona con el significado latente de esta comunicación de manera similar a cómo el sueño manifiesto se relaciona con los pensamientos latentes del sueño.Este tema es tan importante y tan vinculado con nuestro concepto de una matriz grupal que, una vez más tendré la ocasión de postular la matriz grupal como la base operacional de toda relación y comunicación. Las comunicaciones usan esta red, y el individuo es concebido como un punto nodal. Se puede hacer una analogía con la neurona en anatomía y fisiología, siendo la neurona el punto nodal en la red total del sistema nervioso, el que siempre reacciona y responde como un todo. Tal como la neurona en el sistema nervioso, el individuo está suspendido de la matriz grupal. Visto de esta manera es más fácil entender que el grupo asocia, responde y reacciona como un todo. En este sentido podemos postular la existencia de una “mente” grupal, en el mismo sentido con que postulamos la existencia de una “mente” individual. Si bien nos es difícil abstraer del concepto de un individuo de una manera física, corporal, no será muy difícil hacer eso en el campo mental, y percibir que la matriz de respuesta es ciertamente un todo interconectado. En las matrices mentales individuales también emerge, pero los límites de estas (quizás ellas deberían llamarse por algún otro nombre tal como “psíco-individuales”) no corren en forma paralela a los límites de su persona física.

 

Equivalentes de los mecanismos mentales

Ya hemos ejemplificado desplazamiento en un grupo. Basta agregar aquí que el equivalente grupal es observado cuando las tendencias reprimidas en los individuos emergen en los roles de otros. El proceso de desplazamiento deberá ser visto estrictamente en este contexto, en el hecho que ocurre entre individuos dentro del grupo, no simplemente como una función de la mente individual.

El aislamiento ocurre cuando a un individuo dentro del grupo se le asignan tendencias, fuerzas o características que son evitadas de manera fóbica por otros. El aislamiento en el grupo también se manifiesta por silencios puntuales, o por un abrupto cambio de un tema a otro en cierto punto.

Splitting es otro proceso que se muestra claramente en el grupo. Toma la forma en el contexto de sub-grupos, escindiéndose en pares, etc.

Damos estas pocas ilustraciones para subrayar el hecho de que aunque el proceso se asemeja a los psicoanalíticos, debe ser visto como configuraciones en el contexto del grupo. Claramente el proceso de personificación o impersonificación   y dramatización son particularmente acentuados en el grupo y juegan un papel mucho mayor que en el psicoanálisis individual. Todas las modalidades de procesos que hemos elaborado en este artículo incorporan esta característica grupal particular, principalmente dramatización y personificación, en esto y en otras instancias que recuerdan el proceso del sueño mismo.

Para concluir, quisiera acentuar la diferencia en el énfasis entre psicoanálisis y psicoterapia grupo-analítica (17). El psicoanálisis, de todas maneras en su aspecto histórico, ha hecho gran énfasis en la psico-génesis de la enfermedad. En grupo-análisis estamos más implicados en el logro del cambio y la dirección y las significaciones por las cuales lo aseguramos. Por lo tanto trabajamos con conceptos operacionales, formulados y aplicados en el proceso terapéutico mismo y derivados de las observaciones clínicas inmediatas. Desde nuestra perspectiva se necesita una ciencia dinámica de la psicoterapia, que incorpore y tome en cuenta la idea revolucionaria de que la terapia es investigación y que la investigación en este campo es terapia.

El grupo-análisis como método será tomado automáticamente desde una correcta perspectiva como una terapia potente, una teoría estimulante y una fuente fértil de información y descubrimiento en el campo psicosocial.

 

Referencias

  1. Slavson, S. R,: Analytic Group Therapy. N. York: Columbia University Press, 1950, Scheidlinger, S.: Psychoanalysis and Group Behavior. N. York: Norton, 1952.
  2. Freud,S.: Group Psychology and the Analysis of the Ego (1921). London: Hogarth Press, 1947.
  3. Foulkes, S.H. and Anthony, E.J.: Group Psycotherapy –The Analytic Approach. London: Pelican Books, 1957.
  4. Elias, N.: Über den Prozess der Zivilisation, Vo. I; Prague: Academia Verlag, 1937; vol. II; Basel: Verlag haus zum Falken, 1939.
  5. Foulkes, S.H. and Lewis, E.: Group Analysis. Bris. J.Med.Psych., 20:175-184, 1944.
  6. Foulkes, S.H.: Group-Analytic Psychotherapy: A short account. Acta Psychother., 3:313-319, 1955.
  7. Friedman, J. and Gassel, S.: The Chorus in Sofocles’Oedipus Tyrannus. Psa. Quart., 19: 213-226, 1950.
  8. Friedman, J. and Gassel, S.: Orestes. Psa. Quart., 20: 423-433, 1951.
  9. Wernicke, C.: Grundriss der Psychiatrie, Leipzig: Thieme, 1906.
  10. Erikson, E.H.: Childhood and Society. N. York: Norton, 1950.
  11. Schindler, W.:Family pattern in Group Formation and Therapy. International Journal of Group Psychotherapy, I: 101-105, 1951.
  12. Schilder, P.: The Image and Appearance of the Human Body. N. York: International Universities Press, 1950.
  13. Schilder, P.: Mind, Perception and Thought in Their Constructive Aspects. N. York: Columbia University Press, 1942.
  14. Fenichel, O.: Concerning Unconscious Communication. Collected Papers, N.York. Norton, 1953.
  15. Galt, W.: Phyloanalysis. Psiche Miniatures. London: Kegan Paul, 1933.
  16. Foulkes, S. H. and Lewis, E.: Gorup Analysis, Brit.J.Med.Psychol., 20: 175-184, 1944; Foulkes, S.H.: On Group Analysis, Int.J. Psa., 27: 46-51, 1946.
  17. Foulkes, S. H.: Some Similarities and Differences between Psycho-Analytic Principles and Group-Analytic Principles. Brit.J.Med.Psychol., 26:30-35, 1953
 
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