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Vínculo y emergente en los grupos de formación de la Escuela Bleger

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Vínculo y emergente en los grupos de formación de la Escuela Bleger

Laura Buongiorno - Mayo 2014

 

En Mayo del 2013 en Rimini nos confrontamos a la lectura de los emergentes de los grupos operativos coordinados por integrantes de la Escuela Bleger de Rimni y de Área 3 de Madrid.

Leyendo los textos en forma paralela se pueden percibir analogías y diferencias.

Mientras los dispositivos de Área 3 están constituidos siempre por un coordinador y un observador, con lectura de emergentes, con alternancia en los roles también en la información que uno de ellos tiene antes de cada grupo, en los grupos operativos de la Escuela Bleger siempre se ha previsto un coordinador, salvo en esa ocasión en que el dispositivo planteó coordinador y observador. La información siempre es sostenida por un tercero.

Ya hemos visto que no es tan importante saber cuál es el mejor dispositivo sino más bien se trata de ver cuáles son las condiciones que hacen posible un encuadre, vale decir por qué área 3 decidió comprometer coordinador y observador y la Escuela Bleger solo asumió el coordinador.

Mi contribución a la discusión sobre el emergente sería la de informar –como coordinador del 1er. Año de la Escuela Bleger- las diferencias surgidas entre los distintos dispositivos en los grupos que solo tenían coordinador y en aquellos en los que había coordinador y observador.

El trabajo se refiere entonces a distintos niveles existentes entre ambas escuelas y a dos dispositivos.

Volviendo al asunto inicial, coordinador y observador, ambos se encargan de que el grupo realice su trabajo, sus roles son los de hacerse cargo de los elementos de base que encuadrarán el desarrollo del grupo. Luego emerge el elemento fundamental que resume sus funciones y que asegura las previsiones: el esquema referencial (ECRO).

El ECRO es lo que asegura el futuro del grupo operativo. Este mismo esquema está constituido por la formación tanto del coordinador como del observador, que depende del tipo de aprendizaje efectuado no solo en relación a la profesión, sino también en la vida social. Vemos entonces que el grupo operativo exige que el coordinador y el observador tengan una posición determinada en el conjunto de las experiencias pasadas.

Par ser más específicos e intentar discriminar cada una de las funciones, podemos decir:

  1. El coordinador tiene como función interpretar y señalar lo que va sucediendo en el grupo. Se encarga de enunciar lo que unirá la temática verbalizada con la del funcionamiento grupal, proporcionando así un elemento de organización en el momento en que el grupo se ve inmerso en la ansiedad que surge ante la discusión del tema. Él es quien debe mostrar la multiplicidad, señalando los elementos contradictorios que la constituyen y que surgen durante el acontecer grupal como partes separadas entre sí, mostrando su posible conexión. La tarea central del coordinador consiste en indicar esta conexión. La que contiene en sí el elemento vivido y pensado por el grupo en el ejercicio de la tarea, que a su vez se ocultará en la actitud desorganizada (ansiedad) en la que el grupo se debate al elegir asumir o no la tarea.
  2. El observador tiene como trabajo fundamental organizar los elementos emergentes del grupo para luego poder devolverlos al mismo (lectura de emergentes 20 minutos antes de finalizar la reunión), o bien para reelaborarlos posteriormente con el coordinador y así reestructurar la perspectiva que ambos tenían del grupo, teniéndola en cuenta para la reunión siguiente.
  3. La observación es esencialmente un trabajo de investigación mientras que desde la vertiente del coordinador el acento está puesto en la operatividad.          Ambas tareas se complementan y constituyen distintos planos de coordinación en el grupo, no se puede privilegiar una por sobre la otra por cuanto entre ambas no existe superposición sino complementariedad.
  4. El observador también puede ser un integrante del grupo, observador participante, y emite señales sobre la situación. Sin embargo, esta participación debe ser concebida al interior de las líneas y consignas del coordinador.
  5. Si se toman en cuenta las analogías de los grupos de las dos escuelas (no es posible aquí informar sobre los emergentes por cuestión de tiempo), podríamos ver que el trayecto confusional inicial, las dificultades de comunicación, los miedos individuales y la ausencia de interacciones vinculares son comunes a ambos grupos, ya sea el que solo tiene coordinador como el que posee coordinador y observador.

En nuestro caso, al final de cada grupo, el coordinador y el informante sostienen una discusión sobre lo emergente, que luego servirá para la sucesiva información y coordinación.

Una vez explicitados los campos de trabajo, diré algunas cosas sobre los emergentes.

“La noción de emergente no puede comprenderse fuera de la noción de vínculo” (Bauleo).

Pichon-Rivière llega a la noción de vínculo después de un recorrido dentro del psicoanálisis mismo. La noción de vínculo se plantea, cuando es enunciado a fines de los 50 algo así como un resumen de una teoría de la identificación, el problema de la relación de objeto, el problema de la relación analítica, una idea de grupo. Se propone la noción de vínculo como el final de cierto recorrido: termina alrededor de esta noción la idea de que hay un objeto y un observador lejano, extraño a este objeto. Desde este momento la objetividad tiene que ver con la subjetividad y el “contexto”, sin el cual la relación no existe. Muchas veces es el contexto el que nos da la solución de una problemática. Cuando hablamos de vínculo observamos la relación entre dos elementos y la estructura que se organiza cuando ellos se combinan.

Edgar Morin, el Método, habla del principio de emergencia y principio de vínculo en las organizaciones sociales, y dice que se opera la organización por medio de vínculos que-en determinado momento- inhiben el juego de procesos relativamente autónomos.

Este problema de los vínculos se plantea de manera ambivalente y trágica cuando la sociedad impone sus coerciones y sus represiones sobre cada actividad, desde las sexuales a las intelectuales.

Asimismo en las sociedades históricas, el dominio jerárquico, las opresiones y las esclavitudes inhiben e impiden las potencialidades creativas de aquellos que sufren tales dominios y opresiones.

Todo esto nos sirve para mostrar que los grupos se diferencian no solo en base a sus constituyentes físicos o  a sus esquemas referenciales, sino también en base al tipo de producción de los vínculos y de las emergencias.

El grupo operativo es un todo que toma forma al mismo tiempo en que se transforman sus elementos. La idea de emergencia es inseparable de la creación de una nueva forma que constituye un todo.

Se podría representar, partiendo de un grupo-reagrupamiento para ir, por una parte, hacia la globalidad a través de los emergentes y, por otra, hacia la cualidad a través de los vínculos de las interrelaciones, de modo de poder representar así el proceso grupal.

Vale decir, una mayor riqueza en la diversidad podría corresponder a una mayor riqueza en la unidad, si esto se basara en la comunicación recíproca y no en la coerción. De manera que , cualidad de la unidad global y desarrollos de la diferencia/diversidad, por una parte, y cualidades emergentes internos y externos señalados, por otra, funcionan en paridad de ritmo.

Por esta razón se puede decir que las relaciones entre las partes diferentes/diversas y entre las partes y el todo no son más que vínculos y emergentes respectivamente. Emerge por lo tanto la necesidad de que en el proceso predominen las fuerzas de comunicación, afinidad, conexión, por sobre las fuerzas de repulsa, exclusión, disociación.

El grupo operativo constituye una nueva realidad desde el punto de vista estructural, desde el punto de vista cualitativo, en el espacio y el tiempo. El proceso transforma una diversidad discontinua de elementos en una forma global. Los emergentes son las propiedades globales y particulares que determinan la transformación, el cambio en las partes de un todo y la diversidad en unidad, sin anular esta última.

Vínculo y emergente, dos caras del mismo proceso: una manifiesta y otra latente. Nos encontramos pues ante conceptos clave: vínculo y emergente, entre formación y cambio. Todo lo que forma, transforma a la vez. Este principio debe volverse activo y dialéctico no solo en el grupo sino en todos los ámbitos, de modo que formación y transformación constituyan un circuito ininterrumpido.

 

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