AFECTOS Y EMOCIONES EN UN TALLER DE NIÑOS
Este trabajo surge como una propuesta
de práctica profesional por alumnas de cuarto año de la Escuela de Terapia
Corporal.
El taller se llama “Contactándonos
con nuestro cuerpo y emociones”. Está orientado a niños de cuatro y medio a
siete años, con determinadas características que son hiperactividad, déficit
atencional, problemas conductuales y de integración en sus respectivos cursos y
colegios.
El trabajo se efectuó en 16 sesiones de una hora y cuarenta minutos cada
una. Se constituyó un grupo de 10
niños para comenzar el trabajo. Se
efectuó una entrevista grupal como diagnóstico, con un espacio de juego libre,
dibujo (auto-imagen) y conversación.
Los
objetivos que nos propusimos fueron los siguientes:
·
Facilitar la construcción de un espacio
grupal de juego y acción basado en los principios de la psicomotricidad
relacional.
·
Dar a este espacio un sostén de contención
para la expresión de las distintas emociones que surjan durante el trabajo.
·
Posibilitar un momento de simbolización a
través de la verbalización, basándonos en la técnica de trabajo de grupo
operativo y distintas formas de representación: dibujo, greda, plástica, etc.
Contamos con un espacio de trabajo que
nos brinda el Jardín Infantil Rayuela, que estructuramos con el siguiente
encuadre para facilitar el juego y la expresión de las fantasías en los niños.
Las
sesiones las efectuamos en una sala prácticamente vacía, cuenta con una
alfombra, algunos cojines, y unas pocas telas de diferentes tamaños y colores,
que se utilizan en el juego grupal.
El
coordinador juega y se involucra con los niños en sus fantasías dejándose
llevar por la propuesta de éstos. El observador anota emergentes de la sesión
de juego, verbalización, y hace la devolución de éstos.
La
sesión se organiza de la siguiente manera:
Juego
libre dirigido por los niños, en el cual el coordinador va tomando los roles
que éstos le adjudican (60 minutos aprox.).
Se
creó un espacio de transición entre el juego (acción) y la verbalización al
cual llamamos la ronda (7 a 10 minutos), donde los chicos, a través del
movimiento y respiración van saliendo del estado de la acción de juego a la
palabra, comienzan a nombrar lo que se les ocurre.
Luego
nos sentamos y pasamos a la verbalización donde los niños ponen en palabras
“¿a qué jugamos hoy?”. El observador toma emergentes, da devolución y
este es comentado por los niños.
Este
trabajo ha sido supervisado, sesión por sesión, por Livia Sepúlveda, docente
de la Escuela de Terapia Corporal. A través de esta supervisión hemos ido
revisando los contenidos del juego y verbalización de los niños basándonos en
la teoría de grupo operativo y el psicoanálisis.
Vamos
a tomar algunos aspectos de tres sesiones para ejemplificar la evolución y los
distintos momentos grupales:
Mar, la fusión del grupo en el grupo.
¿Qué significa el mar?
Están en lo mismo, compartir un
espacio todos.
Es un espacio (agua) diferente del
habitual.
Se presentan cada uno en un animal
marino.
Mojarse – tirarse al agua es
involucrarse.
Hay en esta primera sesión la expresión
de un deseo de fusión, de contención, de estar inmersos en algo que los
contenga.
El mar - el inconsciente, lo profundo,
la madre, el útero, el grupo y la fantasía es muy regresivo.
Es pura fantasía, no traen realidad en
la sesión de juego ni en la verbalización.
Verbalización:
Me gustó el juego de los pescados. Yo soy un pescado gigante de 5 años
de porte de un humano. Jugamos al mar y las cosas del mar. A pescar pescados,
pulpo. Yo soy un pulpo a la romana. El pulpo tiene 8 brazos, yo tengo muchas
manos. También hay tiburones y estrellas de mar, calamares, cangrejos,
ballenas, yo era estrella de mar, yo ballena, yo una foca, yo pulpo y me pueden
comer como quieren, yo una piraña que come carne humana, yo un delfín, tu eres
un humano y te comí.
Muñecas que se convierten en personas.
Muñecas que desean ser niños, como el deseo de poder traer a este
espacio la realidad de niños completos, no muñecas, no estáticos, es un
deseo, es un permiso, ¿se podrá acá ser niño?, no muñeco, moverse, ser,
actuar, tener opiniones diferentes, ser niños es más entretenido que un muñeco
estático.
Mezcla entre fantasía y realidad.
Verbalización:
Jugamos las muñecas. Las muñecas cobraban vida y se transformaban en
seres humanos. Echamos al monstruo a la puerta mágica. Vamos a dejar al
monstruo encerrado con llave. Jugamos con regalos, eran animales, eran muñecas
y se transformaban en seres humanos con la estrella. Yo fui un regalo, fui un
perro. Yo fui un pato y después una muñeca. Fui una barbie. La barbie era dura
como ladrillo. ¿Quién quiere a las barbies? Yo. El monstruo iba a salir y la
iba a matar y era su única oportunidad. Ser barbie era muy complicado. Tenía
que quedarse así y era super aburrido. ¿Por qué querían ser niños? Disfruta
más, puede caminar y no los aprietan. Para
que no sigan adentro de la guatita de la mamá. Los niños pueden moverse,
pueden bailar.
Diablo. Diabla. Familia de diablos.
Traen realidad en la verbalización completamente, en el juego somos
diablos pero la verbalización es sobre la rabia de otros, papá que asusta, y
sobre la propia. La tienen en las manos, en la mandíbula, etc.
El juego unido a la verbalización posibilita la elaboración grupal de
conflictos, temores, rabia, etc...
Verbalización:
Jugamos al diablo, a las niñitas y a los hijos.
Hacemos cosas genio. Mucho más
ingeniosas que en el infierno. El diablo David que hay en un cerro, en calera de
tango. Yo conozco un diablo, viven en las profundidades más calientes. Hay una
diablo que existe en la isla de pascua y esta en el volcán. Mi papá es como un
diablo enojón. Mi papá es comilón. Mi mamá es comilona. Mí papá es dormilón.
Dicen garabatos cuando se ponen enojados. Dice chucha cuando se pega o tiene
rabieta. Mi papá dice concha tu madre. Mi mamá dice hueón cagao. A veces se
pone rabiosa. Cuando no me como toda la sopa. Mí mamá hace como un diablo,
pero se le pasa. A mi papá se le queda dos horas, se le pasa cuando duerme.
Cuando se enoja mi papá nos ponemos rabiosa. Se me quita con la tele. A mi
cuando tomo un vaso de leche. La rabia se me pone aquí en las manos. A mi aquí
en la mandíbula. Me gustaría tener miles de personas para pegarle. Nos da un
poquito de miedo. Tirita la lámpara de mi casa. Cuando me da susto lloro. Me
gustaría estar con un adulto en todas las partes donde voy sola porque puede
salir un ladrón. Cuando me da susto me pongo nerviosa como que me voy a
desmayar. Yo me pongo nerviosa cuando me van a dar un beso.
Reflexiones:
Al
comenzar este trabajo teníamos ciertas dudas y temores de la capacidad que
tendrían niños tan pequeños de verbalizar y escuchar emergentes en calma y
pudiendo comentarlos.
Para
nuestra sorpresa hemos ido comprobando la capacidad y el interés de los niños,
sesión por sesión. Tienen una gran capacidad para escuchar, incluso aplauden,
se reconocen en voz alta, “esto lo dije yo” o “te falto poner esto”.
Piden que repitamos la lectura, se ríen, discuten y comentan con real interés
los emergentes.
Al
ir desarrollando el trabajo ha ido cambiando nuestra visión de los niños. Al
comenzar teníamos una imagen de ellos más frágil, los veíamos menos
personas, más débiles, con menos capacidad.
Este
trabajo ha cambiado nuestra idea y vivencia con ellos, los vemos y los
escuchamos como personas con recursos, posibilidades de reparación,
inteligentes, creativos. Nuestra relación con ellos se ha dado en forma más
horizontal e igualitaria y de mucho respeto mutuo.
Al
comenzar este trabajo de práctica, nosotras lo planteamos como un trabajo de
psicomotricidad relacional pero al irse desarrollando éste nos hemos ido
encontrando con un material que abarca mucho más allá de esto, convirtiéndose
en un espacio con propiedades terapéuticas donde descargan emociones y elaboran
sentimiento dolorosos. Hemos podido escuchar a estos niños de una forma
diferente gracias a los marcos teóricos que hemos ido internalizando como el
Grupo Operativo y el Psicoanálisis. No sólo hemos podido escuchar de otra
manera sino contener al grupo dándole un significado más profundo al juego y
fantasía de los niños.
Sentimos
que se nos ha abierto un mundo de posibilidades que debemos seguir investigando.
Jugando puedo ser
Un brujo
Un mago
Un monstruo
Un ángel
Un dios
Un demonio
Jugando puedo ser lo que soy
Repara lo roto
Traspasar las fronteras
Ensayar caminos y salidas
Jugando con otros
Puedo pensar
Puedo actuar
Puedo crear.