RELATO DE UN GRUPO OPERATIVO CON ADOLESCENTES EN UN SIDTEL DE LO PRADO

Cristián Pachá
                                           David Baytelman

 

  I.- CONTEXTO DE LA EXPERIENCIA:

 

      Esta investigación-acción fue desarrollada con jóvenes en riesgo social pertenecientes a un SIDTEL (Sistema Integrado de Tratamiento en Libertad) de lo prado; este es un programa perteneciente a la Corporación OPCIÓN, que en conjunto con el SENAME implementan esta medida alternativa a los centros de reclusión juvenil.

      La normativa del SIDTEL se caracteriza por la derivación de los jóvenes infractores de ley o simplemente por medidas proteccionales desde los tribunales a esta instancia, con el fin de que los adolescentes cuenten con servicios de asistencia social y psicológica en un proceso de seguimiento, además, la medida contempla un programa de recuperación de estudios tanto en los niveles básicos como medios, bajo la modalidad “dos años en uno”, con el fin de preparar a los jóvenes para el rendimiento de exámenes libres a fin de año (según lo prescrito por el ministerio de educación).

      El proyecto fue abordado desde la teoría Pichoniana inserto en una Institución como la antes señalada, siendo sometida a las exigencias y demandas de esta, producto del trabajo desde una teoría desconocida para la misma conllevando el acaecimiento de una serie de elementos que serán desarrollados mas adelante.

      Señalando una breve caracterización de los jóvenes, en cuanto al medio en que se desenvuelven podríamos señalar:

 

1.-  Los adolescentes que pertenecieron al grupo se hayan insertos en un medio familiar y social que no los contiene afectivamente. Una sociedad agresiva, desconfiada e individualista, altamente competitiva en que familias, con mayores o menores grados de desestructuración en su núcleo, no contienen afectivamente a sus miembros más jóvenes.

     La familia de estos jóvenes, muy temprano los lanza a la calle, donde se impone un nuevo tipo de vida cotidiana. Es aquí donde nacen nuevas formas de aprendizaje caracterizadas por la ausencia de limites y carencia afectiva. Para los jóvenes es muy difícil percibir la realidad en que se encuentran inmersos. Producto de la misma desarrollan conductas adaptativas como el robo, la droga, la apatía, la desmotivación o simplemente la soledad. Todo con el fin de evadirse de la realidad que les niega la posibilidad de existir.

 

2.-  La formación escolar de los jóvenes es escasa alcanzando máximo un sexto año básico. Esto más la inactividad y pocas oportunidades que se les presentan en sus tiempos “libres”, logran que los jóvenes estén “implicados” (entendido desde el análisis institucional) en un contexto, denunciando al sistema y sus instituciones a través de la palabra o el acto, dando cuenta -a través de la articulación que permite el deseo- del entrecruzamiento transversal caracterizado por la desmotivación y apatía antes mencionada.

     Como contrapartida podríamos señalar también su alegría, humildad, ganas de vivir y autenticidad.

      Es entonces a partir de esta realidad que nosotros presentamos la instancia de un grupo operativo con el fin de que esta metodología se convirtiera en un instrumento de psicohigiene, proponiendo un espacio para reflexionar sobre los problemas, miedos ansiedades y motivaciones de los jóvenes.  Cumpliendo además con el fin de poder detectar cuáles son las principales variables transversales que cruzan a los jóvenes en su inserción social y desde qué perspectiva lo hacen.

      Creemos que esta instancia por ser un espacio abierto, logra convertirse en una instancia de prevención abalado principalmente por la recuperación de la palabra, como elemento necesario para alcanzar la comunicación plena.

 

II.-DESARROLLO:

 

      Los primeros pasos a seguir fueron el acercamiento a la institución  “Opción” por medio de una entrevista con el fin de presentar nuestro proyecto. Luego nos dirigimos con el proyecto al SIDTEL específicamente; el cual aprueba la conformación de un grupo operativo en la institución, conformado por adolescentes del ciclo básico pertenecientes al programa de recuperación de estudios.

      Es entonces cuando, confeccionamos una carta de invitación para los jóvenes, la cual fue enviada por medio de la institución que se encargo de hacerla llegar a ellos.

      Los adolescentes que concurrieron al grupo tenían entre 12 y 18 años, al cual en una oportunidad llegaron a asistir 13. Cabe señalar que nuestra carta de invitación solo fue extensiva a 8 jóvenes los cuales participan de la primera sesión, (finalmente estos conformaron el grupo del proceso) el resto de los integrantes se integran dos semanas después bajo la consigna de la institución, de que tienen que asistir obligatoriamente una vez y después poder decidir si siguen asistiendo o no.  Situación a la cual nosotros le inferimos un carácter autoritario que determino el temprano abandono de este grupo de jóvenes, coartando su posibilidad de elegir libremente.

      Cuantitativamente predominaron los varones ante las mujeres, en una proporción de tres a uno.

      En cuanto a los tiempos podríamos señalar que el proceso grupal se extiende del dos de junio hasta el quince de septiembre.  Se realizaron todas las sesiones sin excepción, una semanal (16 sesiones).  Las sesiones comenzaban a las cuatro de la tarde con duración de una hora y media, terminando a las cinco treinta.

      Cabe señalar que la realización de las sesiones de grupo se efectuó en las dependencias del SIDTEL, específicamente en una cocina comedor que también en otras ocasiones era ocupada como sala de clases. Este espacio físico si bien prestaba las condiciones espaciales para la comodidad del grupo, no las prestaba en cuanto a la tranquilidad del desenvolvimiento de la actividad, producto de ser una cocina, lugar donde generalmente la gente entra a buscar agua, café, azúcar, alimento, etc.

      Con respecto a esto se decidió pedir a la institución que viera la posibilidad de abastecerse de los productos mencionados, antes del inicio de la sesión. Petición que fue aceptada, pero dificultosamente puesta en práctica.

                             

       Vamos a desarrollar el proceso grupal en tres instancias, esto con el fin de establecer cierto orden a nuestro trabajo y que pueda ser útil para nuestra presentación.

 

PRETAREA:      Consideramos que el grupo se encontró en esta hasta la décima sesión con esta incluida, de estos hemos extraído la cuarta sesión que ejemplifica la situación en la que se encontraba el grupo durante este periodo. 

      En esta sesión los temas enunciados son tratados de manera superficial a pesar de ser temas de importancia e interés para los propios jóvenes.  Se habla de la familia (los padres), la pareja, la juventud y su vida diaria siendo los grandes vectores que cruzan la sesión.  A la vez surgen emergentes tales como:

“son muy complicados”

“me cuesta concentrare en un tema de todos”

“habla pa’dentro”

“hagámosla corta”

“hay necesidad de inspirarse todos”

“colgados, no hayamos que hablar”

“¿Por qué nos cuesta hablar tanto?”

“salimos todos curados”

“hay cosas que no se pueden contar”

“ando perdido”

“tengo que salir”

 “¿qué tanto anota?  Parece paco este.”

 

      Creemos que es a partir de estos emergentes donde el grupo esgrime sus técnicas defensivas estructurando lo que se denomina “resistencias al cambio”.

        Por lo mismo es aquí donde se ven las ansiedades paranoideas, producto del rol adjudicado por parte del grupo a nuestra presencia señalado por la desconfianza y la identificación de la coordinación con los tribunales.  Esto aparece mencionado mas explícitamente en el emergente “me contaron que lo que aquí hacemos va a los tribunales”.  Las implicancias institucionales que puedan surgir en este proceso serán analizadas más adelante.

         

TAREA:      Consideramos que el grupo se encuentra en esta etapa a partir de la onceava sesión hasta la fecha de termino del grupo dentro de las cuales consideramos destacar la onceava sesión por ser ejemplar en la toma de espacio y la constitución del grupo como tal.  Sentimos relevante señalar que la realización de la tarea y proyecto fueron dificultados por atravesamientos tanto institucionales como socioculturales.

      Creemos que es a partir de esta sesión donde el grupo logra reflexionar y comunicarse desde una posición más depresiva con relación a la desconfianza vista en la primera parte del proceso, pudiendo vencerla, dando paso a una instancia de mayor comunicación, con el abordaje y elaboración de ansiedades, es a partir de este momento donde se empieza a penetrar en el objeto de conocimiento. Producto de la ruptura de algunas pautas disociativas y estereotipadas que sin duda avalaban el deterioro del aprendizaje y estancamiento de la comunicación.

      Es a partir de este momento donde el grupo puede hacer un salto cualitativo, de lo manifiesto a lo latente, discutiendo sobre el valor de la palabra y su sentido.

      Es en estas sesiones donde aparece un interés mayor por profundizar en temas relevantes para el grupo, pero a diferencia de la etapa anterior se da la posibilidad de explicar la problemática y trabajarla en conjunto.

      Esto aparece en los emergentes tales como:

 

“la talla como forma de relacionarse”

“¿Cómo es estéril uno?”

“nunca paso nada”

“se atrasa la regla”

“de repente aprende de la calle no mas”

“sabiendo es con más confianza”

“la sexualidad se convierte en muerte”

“nos deja enfermo, es bacán hablar del tema”

“cuando se es cauro, uno quiere más, más y más, es cuatico”

      Es entonces a partir de este momento donde se produce una ruptura de las pautas disociativas y estereotipadas dando paso a un aprendizaje grupal, este es capaz de enfrentar las angustias y ansiedades promovidas por el tema de la sexualidad. Los jóvenes se hacen cargo de sus experiencias pudiendo comentarlas, viviéndolas desde una perspectiva diferente, confusa, incierta pero convirtiéndolas en palabras con sentido; afloran sus miedos desde una perspectiva más depresiva, permitiendo reflexionar y comunicar su deseo.

 

PROYECTO:      El grupo realizó éste bajo condiciones no favorables que se refieren al atravesamiento institucional.  Estos intentos se pudieron ver específicamente en la sesión número quince.  La limitación por parte de la institución se puede observar en la sesión siguiente, dando claros indicios de lo que, según Bleger se podría visualizar como una reacción terapéutica negativa o una  burocratización de la institución[1].  Es aquí donde aparecen más evidentemente las resistencias por parte del grupo y de la institución.

      Estos intentos demuestran la intención del grupo de proyectarse fuera del espacio-tiempo del mismo, ósea que la tarea no solamente afecta a los miembros. Cabe señalar que en este momento se sustenta el proyecto por medio de la palabra y el lugar de concretidad que alcanza esta, al surgir un proyecto “aterrizado” en su realidad y con respecto a sus necesidades y motivaciones.

      A la vez desearíamos mencionar un hecho de vital importancia, relacionado con la existencia de un discurso grupal que llegó hasta el final,  no exento de dificultades ni de ausencias, caracterizadas estas por sesiones con un solo integrante.  Todo esto inserto en una institución de este tipo.  Que desde su lugar, como instancia instituyente representa la escena donde se ponen en juego los deseos movilizadores y aquellos más estereotipados.

      El proyecto se puede visualizar en los siguientes emergentes, los cuales surgen a partir de la muerte de un joven ajeno al grupo, pero perteneciente al SIDTEL bajo circunstancias difusas en donde carabineros comunica la versión de que fue atropellado:

 

“hacer una colecta pa`la mamá”

“como en toda escuela, cuando se muere alguien se hace una colecta”

“se puede juntar plata, alimentos, cosas”

“hablar con el profe cuando estemos en clases, a lo mejor él nos puede ayudar también, los cabros también me pueden ayudar”

“pa`mi es obligatorio, porque estaba conmigo en esta escuela”

“ir pa`la casa de ella, dar el pésame y traer alimento”

“lo haría con todo el SIDTEL, tendría que pedir permiso al que la lleva”

“todos necesitamos el apoyo de los demás”

 

      En la sesión siguiente se ve la resistencia al cambio al impedir una actividad que rompería con los estereotipos en los cuales están imbuidos los jóvenes marginales, sosteniendo y repitiendo la “etiquetación” a través de un simple “no”.  Esto se ve en los siguientes emergentes:

“nos dijo que no se podía”

“que acá no se podía hacer ese tipo de cuestiones”

      Cabe resaltar que aquí se sostiene y se repite la etiquetación del “joven delincuente marginal”, en donde la institución lo presupone en un determinado lugar, atribuyéndole, “en el nombre de la institución”, el rol establecido por nuestra sociedad de interacción, basado en el prejuicio de que este tipo de jóvenes al tener dinero “fácil” lo malgaste en droga o en carrete. O sea, mantener al joven en su lugar y no cambiar nada.  Esto obliga a la institución a “instituir” y limitar al joven, creyendo hacerse cargo de las necesidades y soluciones de sus problemas e incluso de su propio deseos.

        Al ser el grupo un espacio de palabra, se convierte en un elemento atentatorio contra la institución, ya que este es una instancia de hacer manifiesto lo latente y por lo tanto cuestionar el clivaje de la sociabilidad sincrética[2], según Bleger, manteniendo la separación con la sociabilidad por interacción rigidizando las pautas de estas.  Esto es para la seguridad de la propia institución, ya que mantiene su existencia y busca defenderse de sus miedos de perdida y ataque frente al cambio.

      Una manifestación –por parte de la institución- de los elementos resistenciales nombrados anteriormente se puede observar a través de emergentes acaecidos durante el desarrollo del grupo.

      Estos se desarrollan a partir de nuestra invitación voluntaria al grupo, la cual es acompañada por el comentario de la institución de que “si no van, entonces van a tener que ir donde unos profes más pesados”; si bien esto ya nos habla de alguna resistencia, por lo menos da una posibilidad de elección, entre nosotros y “otros profes mas pesados”, entonces de alguna manera se dificulta el proceso de elección pero se logra poner en juego el deseo propio de los jóvenes, significando esto ya un aprendizaje.

      En otra sesión la institución ira más lejos, llegan ocho jóvenes  los cuales comentan “no recibimos invitación alguna, a esta nos dijeron que teníamos que venir pa´ver si queríamos seguir viniendo”.

      Con esto se coarta de raíz la posibilidad de elección y el deseo propio de los jóvenes, planteándose la actividad como una obligación y colocándonos de inmediato en el lugar que representa la institución, analogándonos a su vez con el sistema judicial coartador y represor de voluntades impidiendo la posibilidad de desarrollarse como persona.

      Si hacemos una prolongación social de este tipo de reflexión a la hora de entender la problemática social en la que se encuentran los jóvenes, no es difícil entender bajo la noción de necesidades impuestas por el modelo, que señala lo bueno y lo malo, lo necesario y lo accesorio que se originen conductas relacionadas con la violencia cotidiana, delincuencia y drogadicción los cuales inhiben completamente la posibilidad de poner en juego el propio deseo.  

      Por último creemos importante señalar que a pesar de conocerse el lugar y hora del desenvolvimiento del grupo, siempre fue interrumpido, con una abertura de puerta o simple y llanamente entrando a buscar algo. También  la institución plantea en un momento la posibilidad de observar una  sesión tras el espejo (mitad en broma y en serio). Dando cuenta de los miedos que surgen en la institución a que se desarrolle la palabra grupalmente sin su cabal conocimiento escapando a su control. Esto se ve reflejado bajo la frase imaginaria ¿qué sucede tras la puerta que no podemos conocer?.

      Luego de esta descripción y análisis de las situaciones que surgen durante la evolución de este grupo operativo, no quisiéramos dejar pasar un par de emergentes que consideramos importante.

“da pena que el grupo no se junte”

“así no va resultar Chile”

“así Chile no va a cundir nunca”

“así quieren que pa`l 18 se junten”

“un grupo tiene que ser unido”

      Es entonces dentro de este marco donde rescatamos los emergentes traídos por el grupo, que por identificación y repetición hizo propia una conflictiva de la comunidad, “anclándose” en aspectos o conflictivas propias de los jóvenes.

 

III.- PREGUNTAS:

           

      Nuestra primera reflexión, se enmarca dentro de la imagen que entrega J. Bleger relacionada con la ansiedad y confusión que surgen en todos los procesos del pensar y por ende del aprendizaje.  Es entonces a partir de esta premisa que quisiéramos pensar a la institución; en este sitio del aprender, en este sitio de la confusión, de la re-creación, de la capacidad de contener el desborde (representado por situaciones de crisis, marginalidad y desamparo que implica la diferencia).  Entonces nos preguntamos ¿Estarán preparadas nuestras instituciones para reflexionar su rol?  ¿Cuentan con la flexibilidad defensiva necesaria para soportar la ansiedad y confusión que conlleva el aprendizaje?  ¿Si esto no es así desde dónde promover esta adaptabilidad? ¿Desde dónde promover la reflexión auténtica del devenir institucional?.

      El hecho de que el grupo “repita” en su aquí-ahora el aquí-ahora de la sociedad Chilena, en donde no debería ser una dificultad el hecho de reunirse y participar, pero que de alguna forma se está convirtiendo en una imposibilidad sostenidos por todos.

      ¿Hasta qué punto tiene que ver con que ahora todo “debería” estar bien ya que llegó la democracia?

      ¿Hasta qué punto es esto un emergente que “delata” el acontecer de la sociedad actual y bajo qué fundamentos? ¿Qué hay debajo de ese “estar bien”?  ¿Qué estará en juego?  O, como dirían los “cabros” ¿Qué estaríamos “estucando”?

...REFLEXIONES.

      En nuestra reflexión inicial aludíamos a las ansiedades paranoides presentes en aquel que relata la experiencia, y que no es más que un emergente del acontecer grupal. Tal reflexión suscitó reacciones críticas y comentarios que hoy nos hacen desistir de esta tarea. No queremos quedarnos solos, nos paralizamos. No deja de ser interesante que la tarea manifiesta del grupo es las problemáticas del psicólogo en formación. En un nivel latente las ansiedades que surgen frente al cambio. ¿Podemos innovar? ¿Podemos ser creativos? Imaginar y desarrollar nuevas formas de pensar y abordar los problemas.

      Esto significa un cuestionamiento y distanciamiento respecto a lo aprendido. Ser críticos a las formas de poder y conocimiento establecidos, y con ello surge la culpabilidad. Toda vez, que una persona se enfrenta con la autoridad exterior se producen resonancias con la autoridad interior, la de los padres internalizados. En palabras de los coordinadores: "Todos tenemos o esperamos tener en los otros a un padre terrible que nos sentencia y del cual debemos protegernos, y no nos deja libre en ningún instante, nos asfixia."

      Esta culpabilidad da origen al miedo, que se manifiesta en la interacción de las integrantes del  grupo con un variado interjuego de proyecciones, las que aparecen en la forma de tensiones interpersonales, reproches, acusaciones, agresiones mutuas. Un miembro le dice a otro que no le agrada, otro dice que no puede hablar por la presencia de “ciertas personas en el grupo”.

      En la medida que estas ansiedades se explicitan se analizan y se reconocen como algo que circula, pueden ser elaboradas y con ello abordar la tarea, se tiene la oportunidad de ver hasta donde esas críticas son ciertas o son producto de un juego de roles, de personajes históricos en la vida de los individuos. Pensar e imaginar otras formas de relación y otros modos de realización profesional, conectándose con una realidad intersubjetiva como la más cierta. Tolerar esa zona borrosa de lo desconocido, el territorio de lo ilimitado, en el que se abandonan viejas estructuras, pero no se tiene una nueva estructura con la cual sostenerse. Situación angustiante que evoca las zonas más arcaicas de la personalidad, y de las cuales no queremos tener noticia.

      No deja de ser relevante, que el dispositivo empleado logre en tan corto tiempo, 15 sesiones, cambios significativos. La capacidad para mirar (se), para tener confianza en el otro y en uno mismo, para comunicarse y relacionarse más sanamente, "mejor instrumentado"...

      Parece tener aquí un peso especial, las dinámicas transferenciales entre los miembros del grupo. Poder vivenciar las proyecciones e introyecciones mutuas, que se refleja en la extensa reflexión acerca de las simpatías y antipatías.

      La posibilidad de simbolizar las ansiedades y el argumento fantasmático que circula en el grupo: la destrucción y el ataque del otro, permite al grupo y a sus miembros individuales percibir más exactamente la realidad no solo exterior, sino también la realidad interna.

      El autor del relato refiere como puede abandonar sus antiguas defensas estereotipadas, expresar y comunicar lo que piensa y siente sin temor al otro, tomar distancia de sus fantasías "terroríficas".

      Y lo que es más importante imaginarse una forma distinta de ser psicólogo, más allá de lo instituido. "Hacia el final del electivo se van integrando muchos aspectos que han ido surgiendo a lo largo de las sesiones. Parece cerrarse un ciclo del cual creo salir mejor instrumentado, por lo menos con una visión más amplia."

      Finalmente y a modo de síntesis, el Grupo Operativo como un artefacto desestructurador de alineación, como un agente liberador, en pro de una mirada más amplia de las cosas, confrontándose la fantasía con la realidad y esta última entendida como intersubjetiva.



[1] Entendiendo este como aquella organización en la cual los medios se transforman en fines y se deja de lado el hecho de que se había recurrido a los medios para conseguir determinados objetivos o fines.

[2] “Tipo de relación que se da en todo grupo, que es paradójicamente, una no-relación, en el sentido de no-individuación que se impone como matriz o estructura básica de todo grupo y que persiste de manera variable durante toda la vida del mismo.” “Temas de psicología. (Entrevista y grupos)” José Bleger Ed. Nueva Visión. 1971.

Regresas al 4º Encuentro| Regresas a Artículos