RELATO DE UN
GRUPO OPERATIVO CON ADOLESCENTES EN UN SIDTEL DE LO PRADO
Esta investigación-acción fue desarrollada con jóvenes en riesgo
social pertenecientes a un SIDTEL (Sistema Integrado de Tratamiento en Libertad)
de lo prado; este es un programa perteneciente a la Corporación OPCIÓN, que en
conjunto con el SENAME implementan esta medida alternativa a los centros de
reclusión juvenil.
La normativa del SIDTEL se caracteriza por la derivación de los jóvenes
infractores de ley o simplemente por medidas proteccionales desde los tribunales
a esta instancia, con el fin de que los adolescentes cuenten con servicios de
asistencia social y psicológica en un proceso de seguimiento, además, la
medida contempla un programa de recuperación de estudios tanto en los niveles básicos
como medios, bajo la modalidad “dos años en uno”, con el fin de preparar a
los jóvenes para el rendimiento de exámenes libres a fin de año (según lo
prescrito por el ministerio de educación).
El proyecto fue abordado desde la teoría Pichoniana inserto en una
Institución como la antes señalada, siendo sometida a las exigencias y
demandas de esta, producto del trabajo desde una teoría desconocida para la
misma conllevando el acaecimiento de una serie de elementos que serán
desarrollados mas adelante.
Señalando una breve caracterización de los jóvenes, en cuanto al medio
en que se desenvuelven podríamos señalar:
1.- Los
adolescentes que pertenecieron al grupo se hayan insertos en un medio familiar y
social que no los contiene afectivamente. Una sociedad agresiva, desconfiada e
individualista, altamente competitiva en que familias, con mayores o menores
grados de desestructuración en su núcleo, no contienen afectivamente a sus
miembros más jóvenes.
La familia de estos jóvenes, muy temprano los lanza a la calle, donde
se impone un nuevo tipo de vida cotidiana. Es aquí donde nacen nuevas formas de
aprendizaje caracterizadas por la ausencia de limites y carencia afectiva. Para
los jóvenes es muy difícil percibir la realidad en que se encuentran inmersos.
Producto de la misma desarrollan conductas adaptativas como el robo, la droga,
la apatía, la desmotivación o simplemente la soledad. Todo con el fin de
evadirse de la realidad que les niega la posibilidad de existir.
2.- La
formación escolar de los jóvenes es escasa alcanzando máximo un sexto año básico.
Esto más la inactividad y pocas oportunidades que se les presentan en sus
tiempos “libres”, logran que los jóvenes estén
“implicados” (entendido desde el análisis institucional) en un
contexto, denunciando al sistema y sus instituciones a través de la palabra o
el acto, dando cuenta -a través de la articulación que permite el deseo- del
entrecruzamiento transversal caracterizado por la desmotivación y apatía antes
mencionada.
Como
contrapartida podríamos señalar también su alegría, humildad, ganas de vivir
y autenticidad.
Es entonces a partir de esta realidad que nosotros presentamos la
instancia de un grupo operativo con el fin de que esta metodología se
convirtiera en un instrumento de psicohigiene, proponiendo un espacio para
reflexionar sobre los problemas, miedos ansiedades y motivaciones de los jóvenes.
Cumpliendo además con el fin de poder detectar cuáles son las
principales variables transversales que cruzan a los jóvenes en su inserción
social y desde qué perspectiva lo hacen.
Creemos que esta instancia por ser un espacio abierto, logra convertirse
en una instancia de prevención abalado principalmente por la recuperación de
la palabra, como elemento necesario para alcanzar la comunicación plena.
II.-DESARROLLO:
Los primeros pasos a seguir fueron el acercamiento a la institución
“Opción” por medio de una entrevista con el fin de presentar nuestro
proyecto. Luego nos dirigimos con el proyecto al SIDTEL específicamente; el
cual aprueba la conformación de un grupo operativo en la institución,
conformado por adolescentes del ciclo básico pertenecientes al programa de
recuperación de estudios.
Es entonces cuando, confeccionamos una
carta de invitación para los jóvenes, la cual fue enviada por medio de la
institución que se encargo de hacerla llegar a ellos.
Los adolescentes que concurrieron al
grupo tenían entre 12 y 18 años, al cual en una oportunidad llegaron a asistir
13. Cabe señalar que nuestra carta de invitación solo fue extensiva a 8 jóvenes
los cuales participan de la primera sesión, (finalmente estos conformaron el
grupo del proceso) el resto de los integrantes se integran dos semanas después
bajo la consigna de la institución, de que tienen que asistir obligatoriamente
una vez y después poder decidir si siguen asistiendo o no. Situación a la cual nosotros le inferimos un carácter
autoritario que determino el temprano abandono de este grupo de jóvenes,
coartando su posibilidad de elegir libremente.
Cuantitativamente predominaron los
varones ante las mujeres, en una proporción de tres a uno.
En cuanto a los tiempos podríamos señalar
que el proceso grupal se extiende del dos de junio hasta el quince de
septiembre. Se realizaron todas las
sesiones sin excepción, una semanal (16 sesiones).
Las sesiones comenzaban a las cuatro de la tarde con duración de una
hora y media, terminando a las cinco treinta.
Cabe señalar que la realización de
las sesiones de grupo se efectuó en las dependencias del SIDTEL, específicamente
en una cocina comedor que también en otras ocasiones era ocupada como sala de
clases. Este espacio físico si bien prestaba las condiciones espaciales para la
comodidad del grupo, no las prestaba en cuanto a la tranquilidad del
desenvolvimiento de la actividad, producto de ser una cocina, lugar donde
generalmente la gente entra a buscar agua, café, azúcar, alimento, etc.
Con respecto a esto se decidió pedir a
la institución que viera la posibilidad de abastecerse de los productos
mencionados, antes del inicio de la sesión. Petición que fue aceptada, pero
dificultosamente puesta en práctica.
Vamos a desarrollar el
proceso grupal en tres instancias, esto con el fin de establecer cierto orden a
nuestro trabajo y que pueda ser útil para nuestra presentación.
PRETAREA:
Consideramos que el grupo se encontró en esta hasta la décima sesión
con esta incluida, de estos hemos extraído la cuarta sesión que ejemplifica la
situación en la que se encontraba el grupo durante este periodo.
En esta sesión los temas enunciados son tratados de manera superficial a
pesar de ser temas de importancia e interés para los propios jóvenes. Se habla de la familia (los padres), la pareja, la juventud y
su vida diaria siendo los grandes vectores que cruzan la sesión.
A la vez surgen emergentes tales como:
“son muy complicados”
“me cuesta concentrare en un tema de todos”
“habla pa’dentro”
“hagámosla corta”
“hay necesidad de inspirarse todos”
“colgados, no hayamos que hablar”
“¿Por qué nos cuesta hablar tanto?”
“salimos todos curados”
“hay cosas que no se pueden contar”
“ando perdido”
“tengo que salir”
“¿qué tanto
anota? Parece paco este.”
Creemos que es a partir de estos emergentes donde el grupo esgrime sus técnicas
defensivas estructurando lo que se denomina “resistencias al cambio”.
Por lo mismo es aquí donde
se ven las ansiedades paranoideas, producto del rol adjudicado por parte del
grupo a nuestra presencia señalado por la desconfianza y la identificación de
la coordinación con los tribunales. Esto
aparece mencionado mas explícitamente en el emergente “me contaron que lo que
aquí hacemos va a los tribunales”. Las
implicancias institucionales que puedan surgir en este proceso serán analizadas
más adelante.
TAREA:
Consideramos que el grupo se encuentra en esta etapa a partir de la
onceava sesión hasta la fecha de termino del grupo dentro de las cuales
consideramos destacar la onceava sesión por ser ejemplar en la toma de espacio
y la constitución del grupo como tal. Sentimos
relevante señalar que la realización de la tarea y proyecto fueron
dificultados por atravesamientos tanto institucionales como socioculturales.
Creemos que es a partir de esta sesión donde el grupo logra reflexionar
y comunicarse desde una posición más depresiva con relación a la desconfianza
vista en la primera parte del proceso, pudiendo vencerla, dando paso a una
instancia de mayor comunicación, con el abordaje y elaboración de ansiedades,
es a partir de este momento donde se empieza a penetrar en el objeto de
conocimiento. Producto de la ruptura de algunas pautas disociativas y
estereotipadas que sin duda avalaban el deterioro del aprendizaje y
estancamiento de la comunicación.
Es a partir de este momento donde el grupo puede hacer un salto
cualitativo, de lo manifiesto a lo latente, discutiendo sobre el valor de la
palabra y su sentido.
Es en estas sesiones donde aparece un interés mayor por profundizar en
temas relevantes para el grupo, pero a diferencia de la etapa anterior se da la
posibilidad de explicar la problemática y trabajarla en conjunto.
Esto aparece en los emergentes tales como:
“la talla como forma de relacionarse”
“¿Cómo es estéril uno?”
“nunca paso nada”
“se atrasa la regla”
“de repente aprende de la calle no mas”
“sabiendo es con más confianza”
“la sexualidad se convierte en muerte”
“nos deja enfermo, es bacán hablar del tema”
“cuando se es cauro, uno quiere más, más y más, es
cuatico”
Es entonces a partir de este momento donde se produce una ruptura de las
pautas disociativas y estereotipadas dando paso a un aprendizaje grupal, este es
capaz de enfrentar las angustias y ansiedades promovidas por el tema de la
sexualidad. Los jóvenes se hacen cargo de sus experiencias pudiendo
comentarlas, viviéndolas desde una perspectiva diferente, confusa, incierta
pero convirtiéndolas en palabras con sentido; afloran
sus miedos desde una perspectiva más depresiva, permitiendo reflexionar y
comunicar su deseo.
PROYECTO:
El grupo realizó éste bajo condiciones no favorables que se refieren al
atravesamiento institucional. Estos
intentos se pudieron ver específicamente en la sesión número quince.
La limitación por parte de la institución se puede observar en la sesión
siguiente, dando claros indicios de lo que, según Bleger se podría visualizar
como una reacción terapéutica negativa o una
burocratización de la institución[1].
Es aquí donde aparecen más evidentemente las resistencias por parte del
grupo y de la institución.
Estos intentos demuestran la intención del grupo de proyectarse fuera
del espacio-tiempo del mismo, ósea que la tarea no solamente afecta a los
miembros. Cabe señalar que en este momento se sustenta el proyecto por medio de
la palabra y el lugar de concretidad que alcanza esta, al surgir un proyecto
“aterrizado” en su realidad y con respecto a sus necesidades y motivaciones.
A la vez desearíamos mencionar un hecho de vital importancia,
relacionado con la existencia de un discurso grupal que llegó hasta el final,
no exento de dificultades ni de ausencias, caracterizadas estas por
sesiones con un solo integrante. Todo
esto inserto en una institución de este tipo.
Que desde su lugar, como instancia instituyente representa la escena
donde se ponen en juego los deseos movilizadores y aquellos más estereotipados.
El proyecto se puede visualizar en los siguientes emergentes, los cuales
surgen a partir de la muerte de un joven ajeno al grupo, pero perteneciente al
SIDTEL bajo circunstancias difusas en donde carabineros comunica la versión de
que fue atropellado:
“hacer una colecta pa`la mamá”
“como en toda escuela, cuando se muere alguien se hace una
colecta”
“se puede juntar plata, alimentos, cosas”
“hablar con el profe cuando estemos en clases, a lo mejor
él nos puede ayudar también, los cabros también me pueden ayudar”
“pa`mi es obligatorio, porque estaba conmigo en esta
escuela”
“ir pa`la casa de ella, dar el pésame y traer alimento”
“lo haría con todo el SIDTEL, tendría que pedir permiso
al que la lleva”
“todos necesitamos el apoyo de los demás”
En la sesión siguiente se ve la resistencia al cambio al impedir una
actividad que rompería con los estereotipos en los cuales están imbuidos los jóvenes
marginales, sosteniendo y repitiendo la “etiquetación” a través de un
simple “no”. Esto se ve en los
siguientes emergentes:
“nos dijo que no se podía”
“que acá no se podía hacer ese tipo de cuestiones”
Cabe resaltar que aquí se sostiene y se repite la etiquetación del
“joven delincuente marginal”, en donde la institución lo presupone en un
determinado lugar, atribuyéndole, “en el nombre de la institución”, el rol
establecido por nuestra sociedad de interacción, basado en el prejuicio de que
este tipo de jóvenes al tener dinero “fácil” lo malgaste en droga o en
carrete. O sea, mantener al joven en su lugar y no cambiar nada.
Esto obliga a la institución a “instituir” y limitar al joven,
creyendo hacerse cargo de las necesidades y soluciones de sus problemas e
incluso de su propio deseos.
Al ser el grupo un espacio
de palabra, se convierte en un elemento atentatorio contra la institución, ya
que este es una instancia de hacer manifiesto lo latente y por lo tanto
cuestionar el clivaje de la sociabilidad sincrética[2],
según Bleger, manteniendo la separación con la sociabilidad por interacción
rigidizando las pautas de estas. Esto
es para la seguridad de la propia institución, ya que mantiene su existencia y
busca defenderse de sus miedos de perdida y ataque frente al cambio.
Una manifestación –por parte de la institución- de los elementos
resistenciales nombrados anteriormente se puede observar a través de emergentes
acaecidos durante el desarrollo del grupo.
Estos se desarrollan a partir de nuestra invitación voluntaria al grupo,
la cual es acompañada por el comentario de la institución de que “si no van,
entonces van a tener que ir donde unos profes más pesados”; si bien esto ya
nos habla de alguna resistencia, por lo menos da una posibilidad de elección,
entre nosotros y “otros profes mas pesados”, entonces de alguna manera se
dificulta el proceso de elección pero se logra poner en juego el deseo propio
de los jóvenes, significando esto ya un aprendizaje.
En otra sesión la institución ira más lejos, llegan ocho jóvenes los cuales comentan “no recibimos invitación alguna, a
esta nos dijeron que teníamos que venir pa´ver si queríamos seguir
viniendo”.
Con esto se coarta de raíz la posibilidad de elección y el deseo propio
de los jóvenes, planteándose la actividad como una obligación y colocándonos
de inmediato en el lugar que representa la institución, analogándonos a su vez
con el sistema judicial coartador y represor de voluntades impidiendo la
posibilidad de desarrollarse como persona.
Si hacemos una prolongación social de este tipo de reflexión a la hora
de entender la problemática social en la que se encuentran los jóvenes, no es
difícil entender bajo la noción de necesidades impuestas por el modelo, que señala
lo bueno y lo malo, lo necesario y lo accesorio que se originen conductas
relacionadas con la violencia cotidiana, delincuencia y drogadicción los cuales
inhiben completamente la posibilidad de poner en juego el propio deseo.
Por último creemos importante señalar que a pesar de conocerse el lugar
y hora del desenvolvimiento del grupo, siempre fue interrumpido, con una
abertura de puerta o simple y llanamente entrando a buscar algo. También
la institución plantea en un momento la posibilidad de observar una
sesión tras el espejo (mitad en broma y en serio). Dando cuenta de los
miedos que surgen en la institución a que se desarrolle la palabra grupalmente
sin su cabal conocimiento escapando a su control. Esto se ve reflejado bajo la
frase imaginaria ¿qué sucede tras la puerta que no podemos conocer?.
Luego de esta descripción y análisis de las situaciones que surgen
durante la evolución de este grupo operativo, no quisiéramos dejar pasar un
par de emergentes que consideramos importante.
“da pena que el grupo no se junte”
“así no va resultar Chile”
“así Chile no va a cundir nunca”
“así quieren que pa`l 18 se junten”
“un grupo tiene que ser unido”
Es entonces dentro de este marco donde rescatamos los emergentes traídos
por el grupo, que por identificación y repetición hizo propia una conflictiva
de la comunidad, “anclándose” en aspectos o conflictivas propias de los jóvenes.
III.- PREGUNTAS:
Nuestra primera reflexión, se enmarca dentro de la imagen que entrega J.
Bleger relacionada con la ansiedad y confusión que surgen en todos los procesos
del pensar y por ende del aprendizaje. Es
entonces a partir de esta premisa que quisiéramos pensar a la institución; en
este sitio del aprender, en este sitio de la confusión, de la re-creación, de
la capacidad de contener el desborde (representado por situaciones de crisis,
marginalidad y desamparo que implica la diferencia).
Entonces nos preguntamos ¿Estarán preparadas nuestras instituciones
para reflexionar su rol? ¿Cuentan
con la flexibilidad defensiva necesaria para soportar la ansiedad y confusión
que conlleva el aprendizaje? ¿Si
esto no es así desde dónde promover esta adaptabilidad? ¿Desde dónde
promover la reflexión auténtica del devenir institucional?.
El hecho de que el grupo “repita” en su aquí-ahora el aquí-ahora de
la sociedad Chilena, en donde no debería ser una dificultad el hecho de
reunirse y participar, pero que de alguna forma se está convirtiendo en una
imposibilidad sostenidos por todos.
¿Hasta qué punto tiene que ver con que ahora todo “debería” estar
bien ya que llegó la democracia?
¿Hasta qué punto es esto un emergente que “delata” el acontecer de
la sociedad actual y bajo qué fundamentos? ¿Qué hay debajo de ese “estar
bien”? ¿Qué estará en juego?
O, como dirían los “cabros” ¿Qué estaríamos “estucando”?
...REFLEXIONES.
En nuestra reflexión inicial aludíamos a las ansiedades paranoides
presentes en aquel que relata la experiencia, y que no es más que un emergente
del acontecer grupal. Tal reflexión suscitó reacciones críticas y comentarios
que hoy nos hacen desistir de esta tarea. No queremos quedarnos solos, nos
paralizamos. No deja de ser interesante que la tarea manifiesta del grupo es las
problemáticas del psicólogo en formación. En un nivel latente las ansiedades
que surgen frente al cambio. ¿Podemos innovar? ¿Podemos ser creativos?
Imaginar y desarrollar nuevas formas de pensar y abordar los problemas.
Esto significa un cuestionamiento y distanciamiento respecto a lo
aprendido. Ser críticos a las formas de poder y conocimiento establecidos, y
con ello surge la culpabilidad. Toda vez, que una persona se enfrenta con la
autoridad exterior se producen resonancias con la autoridad interior, la de los
padres internalizados. En palabras de los coordinadores: "Todos tenemos o
esperamos tener en los otros a un padre terrible que nos sentencia y del cual
debemos protegernos, y no nos deja libre en ningún instante, nos asfixia."
Esta culpabilidad da origen al miedo, que se manifiesta en la interacción
de las integrantes del grupo con un
variado interjuego de proyecciones, las que aparecen en la forma de tensiones
interpersonales, reproches, acusaciones, agresiones mutuas. Un miembro le dice a
otro que no le agrada, otro dice que no puede hablar por la presencia de
“ciertas personas en el grupo”.
En la medida que estas ansiedades se explicitan se analizan y se
reconocen como algo que circula, pueden ser elaboradas y con ello abordar la
tarea, se tiene la oportunidad de ver hasta donde esas críticas son ciertas o
son producto de un juego de roles, de personajes históricos en la vida de los
individuos. Pensar e imaginar otras formas de relación y otros modos de
realización profesional, conectándose con una realidad intersubjetiva como la
más cierta. Tolerar esa zona borrosa de lo desconocido, el territorio de lo
ilimitado, en el que se abandonan viejas estructuras, pero no se tiene una nueva
estructura con la cual sostenerse. Situación angustiante que evoca las zonas más
arcaicas de la personalidad, y de las cuales no queremos tener noticia.
No deja de ser relevante, que el dispositivo empleado logre en tan corto
tiempo, 15 sesiones, cambios significativos. La capacidad para mirar (se), para
tener confianza en el otro y en uno mismo, para comunicarse y relacionarse más
sanamente, "mejor instrumentado"...
Parece tener aquí un peso especial, las dinámicas transferenciales
entre los miembros del grupo. Poder vivenciar las proyecciones e introyecciones
mutuas, que se refleja en la extensa reflexión acerca de las simpatías y
antipatías.
La posibilidad de simbolizar las ansiedades y el argumento fantasmático
que circula en el grupo: la destrucción y el ataque del otro, permite al grupo
y a sus miembros individuales percibir más exactamente la realidad no solo
exterior, sino también la realidad interna.
El autor del relato refiere como puede abandonar sus antiguas defensas
estereotipadas, expresar y comunicar lo que piensa y siente sin temor al otro,
tomar distancia de sus fantasías "terroríficas".
Y lo que es más importante imaginarse una forma distinta de ser psicólogo,
más allá de lo instituido. "Hacia el final del electivo se van integrando
muchos aspectos que han ido surgiendo a lo largo de las sesiones. Parece
cerrarse un ciclo del cual creo salir mejor instrumentado, por lo menos con una
visión más amplia."
Finalmente y a modo de síntesis, el Grupo Operativo como un artefacto
desestructurador de alineación, como un agente liberador, en pro de una
mirada más amplia de las cosas, confrontándose la fantasía con la realidad y
esta última entendida como intersubjetiva.
[1] Entendiendo este como aquella organización en la cual los medios se transforman en fines y se deja de lado el hecho de que se había recurrido a los medios para conseguir determinados objetivos o fines.
[2] “Tipo de relación que se da en todo grupo, que es paradójicamente, una no-relación, en el sentido de no-individuación que se impone como matriz o estructura básica de todo grupo y que persiste de manera variable durante toda la vida del mismo.” “Temas de psicología. (Entrevista y grupos)” José Bleger Ed. Nueva Visión. 1971.