Rodrigo Valdenegro
Ricardo Campos
Como
todo orden de cosas, todo tiene un principio. No sé sí un final, pero sí un
principio. Cuando un conjunto de personas se reúne para realizar ciertas tareas
pasa a llamarse “ grupo”. El grupo esta constituido por una serie de
mecanismos y estos pueden ser manifiestos o latentes. El primero tiene estrecha
relación con lo obvio, lo observable, lo que se ve en la interacción grupal.
El segundo, con una instancia metafórica, inconsciente. Debido al conflicto que
se produce entre estas dos instancias el grupo se resiste al cambio, que pueden
ser modificaciones dentro y fuera de la grupalidad. No obstante, estos cambios
pueden aventurar el crecimiento de un grupo pero también puede conllevar a la
destrucción de las relaciones intra-grupales.
Un
grupo esta constituido por sujetos, sujetos que tienen una historia, una forma
particular de sentir el entorno. Al momento de reunir a estos sujetos se produce
un encuentro. El mundo o mejor dicho el espacio Inter–subjetivo se caracteriza
fundamentalmente por el encuentro de múltiples maneras de sentir el entorno.
Pero, esta forma que tienen todos los miembros de sentir el mundo tiene un
comienzo. Y este comienzo, es el primer acercamiento al mundo de lo social por
parte de los sujetos. El comienzo tiene un nombre y este comienzo se denomina
“ Familia”. Enrique Pichon – Riviere nos dice: "En el tratamientos de
pacientes psicóticos, realizado según la técnica analítica y por la indagación
de sus procesos transferenciales, se hizo evidente para mí la existencia de
objetos internos, múltiples "imago", que se articulan en un mundo
construido según un progresivo proceso de internalización. Ese mundo interno
se configura como un escenario, en el que es posible reconocer el hecho dinámico
de la internalización de objetos y relaciones. En este escenario interior se
intenta reconstruir la realidad exterior, pero los objetos y los vínculos
aparecen con modalidades diferentes; por el fantaseado pasaje del
"afuera" hacia el ámbito intrasubjetivo, el
"adentro"(...)".
Ahora,
vayamos a lo nuestro. La presente exposición tiene como fin mostrar a ustedes
lo sucedido en la experiencia de
haber sido integrantes de un grupo operativo en donde la tarea era dar cuenta de
la experiencia personal de cada miembro del grupo. Esta experiencia se
relacionaba con el mostrar como se vivía la atención de pacientes en el Centro
de atención psicológica de nuestra Universidad.
Un
poco de historia
Nosotros
un grupo de alumnos de quinto año de psicología de la Universidad Bolivariana,
comenzamos un grupo operativo que tenia como tarea analizar las experiencias
vividas con los pacientes en el centro de atención psicológica de nuestra
universidad,
En
palabras de Pichon- Riviere el grupo podría denominarse preformado.
Las
consecuencias.
Desde
el principio el grupo vivió la ilusión de ser unido y leales ante cualquier
determinación que hubo que tomar “Nosotros
somos el mejor curso de la carrera”, “Somos los que mas participamos”
. Las consecuencias de esta ilusión fueron múltiples para sus miembros. Por un
lado, permitió crear vínculos afectivos estrechos,
mas bien, simbiosis grupal. Y por otro fueron estos mismos vínculos simbióticos,
los que en determinados momentos crearon violentas respuestas ante cualquier
otro miembro que quisiera interponerse ante las producciones grupales.
La
diferencia de opiniones deambulaba por entre los miembros. Sin embargo, él
colocarlo en palabras se hizo desde un principio con una celosa cautela. “Los
hermanos encontraron diferencias”. El respeto manifiesto por el otro
apareció a cada momento. En términos latentes, este respeto incluía la
angustia de mostrarse como diferente. Lo diferente se negó desde el comienzo a
la ilusión grupal. El mandato grupal incluyó la no especulación del mismo.
Al contrario, esta idea era vista como una transgresión que debía ser
sofocada de inmediato. De otro
modo, el grupo desde los primeros años tuvo la ilusión Inconsciente como un
cuerpo constituido por partes significativas para su funcionamiento. Cualquier
falla en una parte de este cuerpo señalaba para los demás la posibilidad de
acceder a la fantasía de muerte.
Todos para uno y uno para todos. Fue durante años el grito
silencioso de nuestra comunidad Inter-subjetiva. El ser o parecer diferente podía
conllevar a desarmar el cuerpo tan esforzadamente alimentado de fantasías e
ilusiones. Sin embargo, el día aplazado por todos llegó. El
cuerpo fue analizado.
Es
fascinante mirar a través del espejo. Pero es dramático cuando el espejo es
uno y refleja la propia imagen. Pero más dramático es cuando las partes del
cuerpo muestran en el espejo al mismo cuerpo. La creencia integradora se
desarticula. Los mecanismos de defensa entran en terreno. El cuerpo se
desarticula. El cuerpo cae. El
cuerpo sufre. Ya no estaba integrado como un todo unitario. Sus partes se
encontraron separadas. Las partes sufrieron. Desarticulado el cuerpo surgen los
mecanismos por querer normalizar la situación. Emergen los líderes. Algunos,
creen en la separación. Otros la aborrecen y arremeten ante la idea. Por fin la
diferencia emerge con todas las fuerzas. Como el grito de un niño ante su padre
por querer demostrar que ya es un adulto. El
conflicto se instala. Después de unos meses la idea reposa en esa Mente
grupal: Somos hermanos, pero eso no significa que seamos hijos de los mismos
padres.