A 30 AÑOS DE LA MUERTE DE PICHÓN
 
Para ingresar a la Escuela de Psicología Social
 la condición es estar vivo.
                                                                           EPR
 
 
Enrique Pichón-Rivière  fue una figura extraña. De origen suizo vivió cuando niño en el Chaco argentino; selva, bosques en un medios social  con carencias si bien él pertenecía a una familia de agricultores de algodón.Aprende a hablar guaraní antes que español.  Se va a Buenos Aires a estudiar medicina  y de ese modo  llega, más tarde, al psicoanálisis.
 
Fue un lector ávido y se cuenta que en su casa había libros hasta... en la bañera. Pero sobre todo lo que impresionaba era su capacidad clínica, para pescar al vuelo los emergentes fundamentales e intervenir oportunamente.
 
“Tan chiquito y ya se analiza” comenta en voz alta Pichón, interrumpiendo en medio de una frase a un solemne expositor cuando decía “....mi paciente tiene un año ..(y antes de que pudiese completar)... de análisis”.(1)
 
Su fuerte no fue la teoría  si bien no dejó  de proponer  nociones creativas para poder pensar las situaciones de la clínica. En ese sentido las nociones funcionaban siempre como instrumentos transitorios.  Nunca se aferraba a ninguna de ellas; por ello, jamás publicó un libro, sólo artículos producto de pedidos y coyunturas especiales. De hecho, aún no se cuenta con una recopilación completa de lo que fueron sus clases y hasta en algunos casos se discute su autoría....
 
Tal vez este sea parte del sentido de lo denominó epistemología convergente, que me atrevo a suponer,  no fue una categoría muy entendida entre algunos sus discípulos, no hay que yo sepa,  artículos que  comenten esta noción. Pichón no desechaba ninguna idea  a priori, sino que estudiaba su operatividad en el marco  de su práctica analítica más amplia. Pudiera entenderse de ese modo  su regreso al término “psicología”, que muchos lo daban ya por superado desde el psicoanálisis.
 
Sí, cuando alguien quiso profundizar en su propuesta del ECRO, la trituró, ya que no resistía  el análisis  epistemológico sistemático.¡Y sin embargo  la noción de ECRO funciona!
 
Pichón no se focalizaba a una temática  particular. Tiempo le costó a sus compiladores  poder  ordenar sus artículos en grandes rubros: psiquiatría dinámica, arte y literatura, grupos, restando aún una variedad enorme de intereses y comentarios plasmados en artículos  sobre la noche, la soledad, la comunicación social, las inundaciones, etc., etc. y sobre todo el fútbol, todo lo cual  se reunió mas tarde bajo el  amplio título de psicología de la vida cotidiana. Le interesaba la calle, la oficina, el bus, el banco, lugares donde la gente se encontraba y donde ocurrían diversas cosas. Allí mismo le gustaba intervenir, en las “conversaciones” o en las actitudes  de los demás.
 
“En una supervisión,  Pichón matiza contando la dificultad que tenía para despertar  a uno de los hijos en la infancia. Isabel, con delicadeza le dijo: es un soñante. Pichón respondió : No Isabel , era un durmiente.”(2)
 
Sin duda fue su propuesta del grupo operativo que le permitió  un desarrollo sin paralelo e independiente. Organizó una Escuela que rompió drásticamente con la institución psicoanalítica oficial. Se trataba de no disociar la enseñanza, del aprendizaje, de la formación. El grupo operativo hacía todo, en los hechos,  a partir del deseo de cada quien, sin burocracias ni calificaciones, sin  organizaciones piramidales, sin papeleos ni instituciones rígidas. El grupo operativo es terapia y es aprendizaje, es sentir y pensar, es formarse en la investigación y siempre  a partir  de una invitación : “Vengan los que quieran y los que puedan”, les decía  a los integrantes de la familia demandante.
 
Estuve con Pichón en dos ocasiones. La primera cuando participó  como invitado especial  en el Primero Congreso Argentino de Terapia Familiar, en 1970. Allí leyó un trabajo sobre familia y grupo operativo. La segunda cuando  una colega y amiga me invitó a  participar  en una Experiencia Acumulativa que Pichón realizaba  cada tanto en su  Escuela, como una forma  de interesar a posibles estudiantes en el estudio de los grupos. Ya estaba enfermo  y tenía dificultad para hablar; sin embargo, no dejaba de hacer sus clases, rayando el pizarrón en todas direcciones para  intentar transmitir  alguna idea  inacabada que  construía en ese momento. A pesar de su  edad, su pensamiento seguía siendo “fresco”. Si alguien lo interrumpía con un pregunta, Pichón leía allí la intervención de un portavoz.
 
No muchos son los intelectuales que logran hacer escuela. Pichón tuvo ese mérito.Rápidamente se fueron  nucleando en su entorno colegas y discípulos que pudieron  escuchar lo que Pichón tenía para decir. Ulloa, Bleger y Rolla lo acompañaron en la Experiencia Rosario. Luego vinieron Bauleo, Moffat, Kesselman,  Espiro,   y otros  que con distinto grado de cercanía desarrollaron a su vez líneas propias de investigación, fundaron escuelas y produjeron una explosión de los aportes pichonianos más allá de fronteras: Uruguay, Brasil, México, Cuba, Chile,  España, Italia, Suiza, Francia, Israel, y probablemente existen  experiencias puntuales en otros países de las cuales no tenemos noticias. Los discípulos más directos fueron los que rompieron con la APA a través del manifiesto de Plataforma.
 
Si bien la teoría de los grupos deja mucho que desear  desde una perspectiva  rigurosamente psicoanalítica   resulta  potente para abordar problemas y situaciones  más allá de los consultorios  definiéndose por un interés  social y político con significativa trascendencia. Así, la psicología social creada por Pichón no solamente se desmarca claramente de la ideologización lewiniana sino que además la denuncia, pudiendo meterse en  territorios no tradicionales para la psicología social con un compromiso ético, insostenible por otras corrientes.
 
Kesselman relata  con placer  el encuentro con Bion en Buenos Aires quien tuvo que reconocer públicamente  y en la Asociación Psicoanalítica Argentina, que Pichón había sido el fundador  de la Psicología social.
 
No abundaré en las razones que hacen que el grupo operativo tenga posibilidades de aplicación  de amplio espectro, se conocen sus alcances. Simplemente deseo enfatizar la utilidad del instrumento incluso para realizar intervenciones institucionales desde antes de que el análisis institucional con sus dispositivos, llegara  a nuestras tierras. En las épocas en que algunos dueños  deseaban socializar sus empresas, Espiro - con la supervisión de Pichón - se atrevió  a  trabajar con obreros y patrones en lo que hoy se llamaría lejanamente un proceso de reingeniería  de una fábrica, pero como resultado del movimiento autogestivo, sin planificación previa
 
Pero también hubieron muchos campos nuevos de aplicación, no previstos por Pichón. Solo algunas referencias : la situación de terremotos (México y Mendoza) y otras catástrofes naturales  y de situaciones  de atentados terroristas (catástrofes artificiales).
 
El caso del desarrollo de la psicoterapia familiar es más que significativa. Pichón venía trabajando ya desde hace años dicho campo.  Los desarrollos posteriores psicoanalíticos en la Argentina no pudieron eludir  la propuesta de la teoría vincular. Paralelamente, los franceses que habían desarrollado investigaciones animados en torno a  las figuras de Anzieu y Kaës con respecto a los grupos psicoanalíticos,  comienzan a incursionar el área de la terapia familiar. Eiguer -argentino emigrado en Francia-  quien  es el animador de toda una linea de trabajo  actual en el tema - es el que introduce a Bleger en tierras galas  y le  dedica uno de sus libros nada menos que a ...Pichón.
 
Creo que el éxito de la propuesta pichoniana tiene que ver con instrumentar a psicólogos que egresan de una carrera universitaria sin un marco referencial para pensar  los problemas en los que tienen que intervenir. La propuesta del grupo  y de pensar todo desde el grupo  rompe  toda la parafernalia  feudal  de áreas de la psicología (educacional, comunitaria, laboral, clínica, social, jurídica, etc.)  que ha respondido tradicionalmente a generar espacios de influencia y  hasta de propiedad privada, privilegiando  erróneamente  la particularidad del área en desmedro de una teoría  global de la psicología pensada siempre como social.  Esto es partir del principio de que el psiquismo - en su registro “individual”- se constituye a partir y por diferenciación progresiva de una unidad -masa -  indiferenciada, portadora entonces de los   aspectos más primitivos del psiquismo. Esta postura propone la clara diferenciación entre individuo y sujeto, rescatando la necesidad como de origen social y rompiendo con todo el instintivismo que parecía provenir de cierta lectura de Freud.
 
Así, la propuesta pichoniana ofrece una única visión para operar en todos los campos o áreas de la psicología  sin tener que reconocer  especificidades  que no nazcan  de las particularidades resistenciales del campo en cuestión, pero sin que formulaciones - que suelen ser descriptivas -
sirvan para impedir  la puesta  es práctica y en ejercicio de una manera de escuchar, trabajar con la demanda e intervenir  para esclarecer  los fantasmas y ansiedades que la tarea presenta. En suma, no quedarse  encandilado por la tarea manifiesta, tampoco por  la urgencia de responder a la demanda, menos  coludirse con un  cierto proyecto  tildado de “social” como si eso fuese garantía de compromiso político.
 
“Pichón más que el inventor de los grupos operativos fue - al decir de J.C. De Brassi -  un desviante institucional. ¿A que vamos a las instituciones? Pichón decía : ‘A armar quilombo’.  Es decir a crear condiciones de posibilidad para que lo silenciado tenga palabra.”(3)
 
No costaría mucho demostrar que los grupos operativos  son recursos antiglobalizantes por el cuidado que se pone en la diferencia, en la escucha, en el reconocimiento  y el apoyo a los procesos de individuación. Siempre enfatizó  la consideración del intercambio de roles y la necesidad de trabajar  sobre los estereotipos, como una manera de  promover la adaptación activa a la realidad. He aquí un cierto valor resistencial del grupo frente al establishment.
 
Si Pichón ha trascendido y lo continuará haciendo  es porque  instrumentalizó a varias generaciones de psicólogos y de egresados de otras profesiones sociales  para  poder intervenir en lo socio-político. Herramientas para pensar y sentir, para pensarse y sentirse en este lugar donde se deposita el pedido de ayuda social. Lugar en el que siempre se estaría dispuesto a construir iniciativa transformadora del mundo al tiempo de recibir los efectos de tal afrenta.
 
Así, Pichón seguirá expandiéndose  ya que abraza por naturaleza y desarrolla movimientos novedosos, creativos, ámbitos de aplicación  impensados, en un tiempo que jamás se detiene. Si eso es  así, me animo a vaticinar que  a 30 años de su muerte, aún tenemos Pichón para rato.
 
Horacio Foladori
octubre 2007
 
(1) Ulloa, F. ,Pichón-Rivière de Buenos Aires. Actualidad psicológica Nº 133, 1987
(2) Rousseaux, S., Homenaje al Dr. Enrique Pichón-Rivière en el 10º aniversario de su fallecimiento., Actualidad psicológica Nº 133, 1987.
(3) Fernández, A. María, “Armar quilombo, en Cuadernos de Campo Nº 1, Campo grupal, 2007

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